Sociedad

El ‘sí, quiero’ de Inma y Jesús en un escenario ‘de serie’

La pareja celebró su boda en la finca jerezana de La Peñuela, propiedad de la familia Bohórquez Domecq, uno de los marcos donde se rodó la tercera temporada de ‘The Crown’

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Inma y Jesús sellan su amor con un beso y un cariñoso gesto.
©Ópalo Photos

La casualidad quiso que Inma Guerra y Jesús Mesa se encontraran en una fiesta de verano que organizó el mejor amigo de Jesús. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que estudiaban juntos, en la misma universidad, y tiempo después, comenzaron su relación.

El fin de semana que Inma celebraba su 30º cumpleaños, Jesús le dio una sorpresa: disponía de dos horas para preparar su maleta. Iban a hacer un viaje sorpresa. Al llegar al aeropuerto, su novio le desveló el destino: Roma, una ciudad con mucho significado para ambos, ya que él estuvo viviendo allí un año e Inma solía escaparse a la capital italiana para visitarle.

Aquel sábado por la noche, Jesús la invitó a cenar a un restaurante, y con unas espectaculares vistas a la ciudad eterna, le pidió que se casase con él.

El pasado 5 de octubre, la pareja pasaba por el altar en la pequeña capilla de La Peñuela. Una finca jerezana, propiedad de la familia Bohórquez Domecq, que ha servido de escenario de rodaje a una de las series más populares de los últimos años: ‘The Crown’.

En este marco de excepción, Inma y Jesús se dieron el ‘sí, quiero’, en una ceremonia oficiada por un sacerdote amigo de la familia, don José Antonio Fernández Ramírez.

Inma entró del brazo de su padre, José Manuel, en el templo religioso, donde aguardaba su llegada su futuro marido, Jesús. Un momento que Inma destaca como el más bonito, al igual que la monición de entrada que escribió y leyó su hermana, Manme. Reconoce que, a día de hoy, todavía se emociona cuando lee sus palabras.

La novia lucía un vestido y velo a medida, obra de Sofía Delgado, que acompañó de unos accesorios muy especiales. Una tiara confeccionada a partir de una pulsera vintage que Alicia, de Alial Millinery, le trajo desde Estados Unidos, y unos pendientes de oro blanco y diamantes que le regaló su abuela a su tía cuando ella se casó. Esas piezas con tanto significado fueron su ‘algo prestado’.

Su ramo fue confeccionado por la floristería ‘Enea’, que además se encargó de la decoración floral de la Hacienda. En cuanto al maquillaje, Inma lo dejó en manos de Irene Taviel de Andrade, “que consiguió que no se pusiera nerviosa y se viera muy favorecida”.

El posterior banquete también fue en la misma finca. Tal y como destaca Inma, no querían el típico lugar de celebraciones, así que se decantaron por ese espacio típico andaluz, donde festejaron uno de los días más importantes de su vida. El montaje de la boda lo dejaron en manos del catering ‘Delfin Delicatessen’.

Aunque Inma confiesa que “no puede quedarse con un solo momento porque fue una boda muy divertida”, admite que jamás se olvidará de la entrega del ramo. La novia dividió su bouquet en tres: uno para su hermana, otro para su mejor amiga y otro para su prima Marina, que es como otra hermana para ella.

En cuanto al instante inesperado, resalta el protagonizado por Jesús, que se subió al escenario para dedicarle la canción Esa mujer, de ‘Siempre así’. Un detalle que se convirtió en otra romántica sorpresa para Inma.

 

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