Sociedad

Charo y Eric: una emotiva boda en un lugar muy especial

La pareja pasó por el altar en la iglesia de Montision, en Pollença, Mallorca, y lo celebró en la finca de la abuela de la novia

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Charo y Eric se dan un romántico beso tras su 'sí, quiero'.
©19mediastudios/Conmdeamor

Charo Garau es mallorquina y Eric Oliveras catalán. Sus caminos se cruzaron por primera vez hace siete años, en una discoteca de Manresa, Barcelona. De aquel encuentro nació una relación, que pasó a ser compromiso tras una romántica pedida de mano en el hotel boutique Costa d'Orsituado en la costa norte de Mallorca y propiedad de la familia de Charo. 

"Cenamos y tomamos una botella de champagne, con una fuente de fresas con chocolate, y en ella había una cajita con el anillo de compromiso", explica Charo. Al ver la sorpresa, no pudo contener las lágrimas de emoción. 

El 16 de junio de 2018, Charo y Eric se daban el 'sí, quiero' en la iglesia de Montision, en Pollença, Mallorca. Una ceremonia que fue oficiada por el padre Llorenç. 

La entrada de Charo al templo religioso es señalada como uno de los momentos más bonitos de aquel día. Para la ocasión, la novia escogió un vestido y un velo de la diseñadora Marta Martí, así como un ramo confeccionado por Joan Conejo. 

La reacción de Eric al verla llegar al altar, y el discurso de la mejor amiga de la novia, que la conoce desde los tres años, lograron emocionar a todos los invitados. 

La gran fiesta posterior tendría como marco la finca de la abuela de la novia, Can Cuset, un espacio con más de medio siglo de historia. Un lugar "único" y con mucho significado para Charo, ya que allí vivió muchos momentos de su infancia. Jaiak se encargó de todo el material de alquiler y decoración, Joan Conejo diseñó la boda y 'Three Loonies' se encargó de la organización y logística.

Aunque los novios guardan muchos recuerdos divertidos, se quedan con el instante en que el padre de la novia y su hermano empezaron a bailar, al son de 'Pianobar', éxitos de los años 80. En ese momento, le regalaron al padre de la novia una botella de 'Moët & Chandon Ice' dedicada, y a las madres de los recién casados dos ramos de flores. 

Eric y Charo, ya como 'marido y mujer', entraron a la cena al ritmo de la canción 'Peanut Butter Jelly', mientras Juan Viera tocaba el saxofón y sus invitados les esperaban sosteniendo bengalas. Tan sólo un adelanto de la posterior fiesta, que no sólo contaría de nuevo con el sonido del saxofón, sino que además sería amenizada por los hermanos Colombás, amigos de la novia. Durante el evento, la novia entregó un detalle a sus dos mejores amigas. El broche de oro a su inolvidable boda.

 

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