La comfort food está –entre otras situaciones– muy asociada con el invierno

¿Por qué nos provoca más ‘comfort food’ en invierno?

En invierno aumentan los antojos, aunque no siempre sean los más saludables

Es típico que esta época de frío instantáneamente la relacionemos con ese impetuoso deseo de un chocolate caliente con malvaviscos, un buen plato de pasta con una cremosa salsa o un delicioso estofado. ¿Te suena familiar? Sin duda, es lo habitual en estos meses en que llamada  comfort food  se apodera de nuestros antojos y se convierte en una adicción en nuestra mesa.

Pero, ¿por qué nos tienta tanto este tipo de alimentos en invierno? ¿Son una buena opción? Todo tiene su explicación y va muy relacionado a un 'trastorno' muy común en esta época. Por ello te detallamos la razón de esa necesidad de los alimentos más sustanciosos y cómo lograr el equilibrio nutricional.

Una alternativa para cumplir el antojo de pasta es consumirla integral©Istock
Los carbohidratos son lo que más ansiamos en climas fríos

Todo es emocional

Al bajar las temperaturas, lo primero que queremos hacer es quedarnos en casa, crear nuestro espacio acogedor y tener todo a la mano, especialmente esa comida casera en donde reinan las grasas, carbohidratos y azúcar. ¿A qué se debe? Según explica el nutricionista Mike Roussell, en Shape, va ligado al Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que se produce ante los cambios de temperaturas.

“Esta condición va vinculada con los alimentos, nuestras hormonas y emociones. Se caracteriza por una mayor ansiedad, sueño excesivo, letargo y problemas para concentrarse. Dado que los alimentos reconfortantes generalmente son ricos en grasas y carbohidratos, pueden aumentar la producción de serotonina y, por lo tanto, la sensación de bienestar, lo que los convierte en una elección natural para cualquiera que se encuentre en ese estado de ánimo”, explica el especialista.

Similar a esta propuesta, la revista Better Homes and Gardens, destaca un estudio sobre la relación entre la nutrición y la psiquiatría, en donde descubrieron que el estómago puede producir los neurotrasmisores "felices": la dopamina y la serotonina, que hacen que anhelemos más comfort food porque nos generan sentimientos de felicidad y bienestar, que también se producen cuando hacemos ejercicio y estamos expuestos a la luz solar, lo que en invierno suele disminuir de forma notable.


Con las bajas temperaturas nos vemos tentadas a todo lo dulce y lleno de calorías©Istock
Nuestras emociones van ligadas a los cambios estacionales en los antojos

Una costumbre ¿sana?

“Somos lo que nuestros padres nos enseñaron”, ¿han escuchado esta frase? Es otra causa de estos antojos, ya que lo que consumíamos como niños tiene un impacto en lo que elegimos comer en invierno como adultos. En simples palabras, buscamos esa alimentación emocional, que nos trae naturalmente los pensamientos positivos de la infancia.

Ahora bien, ¿es sano para nuestro organismo? Si estamos en contra de esas libras de más y buscamos reducir inches en la cintura, desde luego que la   comfort food  no será la mejor aliada, más aún porque si la comemos durante un largo plazo, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes. Por ello debemos mantener un equilibrio nutricional.


Una rica sopa en invierno puede subir el ánimo –sin aumentar las libras–n©Istock
Un buen plan alimenticio puede incluir todos esos alimentos que generen felicidad

Elige bien

¡Buenas noticias! No toda la comfort food afecta de forma negativa la salud y por eso no es necesario suprimir todos esos alimentos que nos generan felicidad, pero sí se debe hacer un buen plan dietético y así obtener los beneficios reconfortantes sin excederte.

¿Cómo hacerlo? Según lo detalla The Conversation, si su caso es la ansiedad por los carbohidratos, cambia las opciones con harina refinada por las integrales. Ahora si deseas chocolate caliente, prepáralo con cacao puro, que tiene una mayor concentración de vitaminas y minerales.

También puedes hacerte una rica sopa y acompañarla con una rebanada de pan integral, y variar el menú con unos humeantes de curris (con o sin picante), además de degustar las frutas cítricas que están disponibles en el invierno. ¡Genial!

Vitalidad para el alma

Recuerda que recibir luz natural es vital y según afirma Roussell, sirve como tratamiento efectivo para el Trastorno Afectivo Estacional. Además, conectarse con naturaleza aumenta la sensación de bienestar físico y reduce el estrés y la ansiedad, que a su vez pueden llevarte a comer de más durante estos meses fríos.

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