Mujer embarazada sentada en la cama y tocando su vientre en casa

Cuando la mujer se encuentra en el primer mes de gestación, el cuerpo comienza a experimentar cambios por los nutrientes y el espacio que se necesitan para la nueva vida que crecerá bajo su cobijo. Así, se manifiestan los primeros síntomas debido al aluvión de hormonas femeninas circulando, y si bien la aparición de algunos síntomas no significa necesariamente un embarazo, varios a la vez pueden indicar que el resultado es positivo. Entre los diez más comunes durante las primeras cuatro semanas se encuentran: 

1. Retraso o ausencia de la menstruación: es uno de los que apuntan claramente a un embarazo. No obstante, es más difícil de detectar en mujeres con períodos irregulares o con amenorrea espontánea. 

2. Dolor 'premestrual': durante las cuatro semanas iniciales puedes presentar dolores en la parte baja del abdomen debido a la explosión hormonal que se está dando y que pueden llegar a confundirse con los del período

3. Sensibilidad en los senos: se manifiesta a los pocos días del embarazo por ser una de las primeras partes del cuerpo que se prepara para alimentar al bebé. En las mamas se acumula grasa, lo que también lleva al aumento de tamaño y al hormigueo en la zona. 

El organismo de la futura mamá exigirá mayor energía para acobijar al nuevo ser

4. Cansancio y fatiga: es una de las principales presunciones de embarazo, por lo que si de pronto comienzas a sentirte cansada más de lo habitual es probable que estés en estado. Esto se debe a la disminución de la presión arterial, la aceleración del ritmo cardíaco y al aumento de la temperatura basal. El organismo trabaja por dos, por lo que exigirá mayor energía. 

5. Variaciones en el estado de ánimo: las emociones se verán afectadas por el gran movimiento hormonal que está ocurriendo en el interior, por lo que a los momentos de euforia pueden seguir otros de profunda tristeza, y a los de la alegría, los de irritabilidad. 

6. Apetito variado: algunos alimentos pueden resultar más apetecibles de lo habitual, y un gran apetito podrá mezclarse con la total inapetencia o con el rechazo exclusivo a ciertos sabores. 

7. Desarrollo del sentido del olfato: en esta etapa puede que algunos olores que antes no percibías o a los que estabas acostumbrada, ahora los sientas con mayor intensidad, mientras que ante otros incluso sientas repulsión. 

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En esta etapa es común que se manifieste una montaña rusa de sensaciones

8. Estómago revuelto o acidez: el aumento del tamaño del útero ocasiona que el estómago reaccione a ciertos alimentos e incluso pueden sentar mal. Tanto la digestión como la secreción de jugos gástricos se ven modificadas, por lo que aparecerán el reflujo y el ardor. 

9. Náuseas y vómitos: son unos de los primeros síntomas que suelen producirse por la mañana -aunque pueden ocurrir en cualquier momento del día- y no se presentan con la misma intensidad en todas. La implantación de embrión en el útero y la consecuente segregación de la hormona del embarazo -gonadotropina coriónica humana o HCG- conllevan a cambios que son los principales causantes de las náuseas. 

10. Un poco de acné: el sinfín de actividades hormonales puede provocar la acumulación de grasa en la piel, por lo que en algunas zonas del cuerpo aparecerán estas marcas propias de la adolescencia. Puede tener mayor repercusión si tienes piel grasa y eres propensa a sufrir brotes después de la menstruación.

Es normal que te hayas identificado con algunos de estos diez síntomas cuando tu cuerpo será el resguardo de un nuevo ser durante nueve meses. Si aún no estás segura de estar embarazada, haz una prueba, y no olvides consultar con el médico cualquier duda que te surja. Nadie mejor que un especialista para guiarte en esta etapa.

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