La princesa Carolina y sus hijos ya están en Gstaad

Apenas faltan horas para que comiencen las celebraciones por la boda religiosa de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo

Faltan horas para que den comienzo las celebraciones por la boda religiosa de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo. Son muchos los invitados que ya han aterrizado en la localidad exclusiva suiza de Gstaad, donde la expectación es máxima. Los contrayentes, así como la princesa Carolina de Mónaco con el resto de sus hijos ya está allí y se disponen a impresionarnos con ese halo de glamour que envuelve a la Familia Real de Mónaco, pero esta vez con las montañas nevadas de la estación invernal como telón de fondo.

Carlota y Carolina de MónacoVER GALERÍA



Hasta este paraíso perfecto han viajado sus familias y sus amigos más íntimos, desde todos los lugares del mundo, para disfrutar de tres días de celebraciones nupciales. La primera fiesta, la de la víspera nupcial, tendrá lugar hoy  31 de enero en el refugio alpino de El Eggli. La pareja ha optado por este restaurante de renombre mundial, reconocido por sus espectaculares vistas panorámicas de los Alpes berneses y por su carta típica de platos, para compartir una fondue party con sus invitados, tras lo cual protagonizarán a continuación una espectacular bajada nocturna por la pista de El Eggli esquiando con antorchas hasta el pueblo.

Mañana Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo contraerán matrimonio en el antiguo convento de Rougemont, el único de la comarca. Una joya del arte románico (siglo XI) construida por los monjes de Cluny. La ceremonia, prevista para las siete de la tarde, se celebrará en la capilla dedicada a San Nicolás de Myra. Andrea llegará a la iglesia del brazo de su madre, la princesa Carolina, y seguido por sus hermanos: Carlota, que viajará con su bebé a Suiza, aunque no sabemos si también lo hará con su pareja Gad Elmaleh; Pierre, con su novia, la condesa Beatrice Borromeo, y la princesa Alejandra de Hannover. Por supuesto, también se espera que asistan los príncipes Alberto y Charlene de Mónaco.

GstaadVER GALERÍA


Al repique de las campanas de la torre del reloj, la novia entrará en el templo acompañada por su hermano Julio Mario Santo Domingo. La iglesia, por deseo de Tatiana, se iluminará con cientos de velas y la decoración floral se realizará con flores blancas. La ceremonia será oficiada en francés y el órgano más antiguo del cantón entonará el Ave María de Schubert.

Tras la lluvia de arroz, los recién casados subirán a una antigua carroza tirada por caballos. La novia, envuelta en pieles blancas, con ushanka imperial y manguitos, como una auténtica zarina de las nieves. A continuación, el banquete de bodas: una fiesta blindada en el impresionante hotel Palace. Al menos, eso es lo que se da por hecho en su círculo, ya que en las invitaciones se ha omitido el lugar elegido para la celebración. Lo que sí se sabe es que después de la cena habrá baile: con orquesta y con la música elegida por Julio Mario III, talentoso DJ en Nueva York, además de hermano de la novia.

Finalmente, el domingo 2 de febrero, a las dos de la tarde, habrá un brunch y lluvia de confeti en el Palace, el hotel que albergará el almuerzo de despedida. Y tras la maratón nupcial, el viaje de novios.

Más sobre