Carlota Casiraghi: el cumpleaños del cambio

La hija mayor de Carolina de Mónaco cumple 27 años entre rumores de embarazo y de boda con el actor Gad Elmaleh

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Ningún cumpleaños es igual a otro, pero hay uno completamente distinto al resto: ése en el que cambia la vida. Para unos es antes, para otros es después y todo parece indicar que para Carlota Casiraghi es justo ahora. La hija mayor de Carolina de Mónaco cumple 27 años envuelta en una atmósfera de cambio. Su apacible existencia de siempre se torna de color de rosa, un rosa más intenso que nunca (fucsia chillón), porque al amor consolidado con Gad Elmaleh se suma su comentado embarazo, del que no hay confirmación oficial, aunque abundan las imágenes que lo evidencian, y su supuesta boda con el actor, íntima y familiar, que aseguran que está a la vuelta de la esquina, en septiembre para más señas.

Carlota Casiraghi y Gad Elmaleh se conocieron a finales de diciembre de 2011 en una cena con amigos comunes. Dicen que fue un flechazo: ella, una de las princesas más atractivas de Europa (si no la más), y él, el cómico más querido de Francia, sencillamente no fueron inmunes a sus respectivos encantos, pese a la edad -los 15 años de diferencia- y demás contrastes. La primera señal de los cambios que se precipitarían no llegó hasta un año después, cuando oficializó su relación con el actor asistiendo juntos al tradicional Baile de la Rosa con toda la familia Grimaldi. Un acto en el que fuimos testigos privilegiados de su amor en cada gesto, como aquella embelesada mirada de Gad que parecía no terminar de creerse su suerte de ser el príncipe azul de este cuento de hadas. Una aparición estelar en la que, según se sospecha, la pareja ya guardaba su secreto.

Luego vendrían otros indicios que en su momento nadie percibió como tales: un atuendo más amplio y una figura ligeramente más redondeada en el saque de honor del clásico encuentro benéfico previo al Gran Premio de F1 en el estadio Luis II de Mónaco o semanas después en Surrey en la cita en el polo con la reina Isabel y la princesa Beatriz; unas manos estratégicamente colocadas a la altura del abdomen y miradas disimuladas hacia la misma zona en la gala Los amigos del Louvre en el museo parisino; una aparición en el aeropuerto de Niza con un perfil más abultado de lo habitual; su ausencia en los torneos hípicos de Cannes y Montecarlo… Un suma y sigue hasta la clausura del Concurso de Saltos de Montecarlo.

Fueron las imágenes de su incipiente tripita que asomaba a través de aquel traje de chaqueta beige y de aquel holgado vestido azul, en sendas apariciones hípicas por la mañana y por la noche respectivamente, las que hicieron disparar todas las alarmas. Y las imágenes de después las que han servido de predictor, a falta de confirmación oficial. La última señal de su nueva vida es una alianza en el dedo anular de su mano derecha, parecida a esas que indican compromiso. De confirmarse su enlace en septiembre, la hija de la princesa Carolina pasaría por el altar embarazada de unos seis meses, tal vez adelantándose a su hermano Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo. Por todo, las 27 velas de cumpleaños de Carlota Casiraghi brillarán más intensamente que nunca mañana (3 de agosto), pero esta vez no se preocupará por no soplarlas todas: su deseo ya se ha cumplido.

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