Llueva o haga un sol de justicia... Las celebraciones del Día Nacional de Luxemburgo son sagradas para miles de ciudadanos, incluidos por supuesto todos los miembros de la Familia Ducal. Un año más los Grandes Duques, sus hijos y sus nueras han vuelto a reunirse al completo para festejar la señalada fecha, con los esfuerzos que eso supone a algunos, ya que varios de los hijos de los soberanos residen en la actualidad en el extranjero con sus propias familias (como es el caso de los príncipes Félix y Claire, que se han establecido en la Provenza francesa; los príncipes Luis y Tessy, que viven actualmente en Londres, o el príncipe Sebastián que estudia un grado de Marketing y Comunicación en la Universidad Franciscana de Steubenville, en Ohio, Estados Unidos).

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Así que, pese al mal tiempo, la Familia Gran Ducal luxemburguesa, pertrechada por varios paraguas transparentes, salió a saludar desde el balcón de Palacio a los cientos de ciudadanos que llenaban las calles de la ciudad de Luxemburgo. No en vano, la Fiesta Nacional tiene este año un carácter especialmente jubiloso, debido a que el gran duque Enrique cumplía el pasado 16 de abril su 60º aniversario. La lluvia acarreó sus daños colaterales a la princesa Stéphanie que, como a una Cenicienta del siglo XXI, se mojó el pie al quedarse durante unos instantes sin uno de sus stilettos, cuyo tacón se enganchó entre baldosa y baldosa, durante su recorrido por las calles de Esch-sur-Alzette. Por la noche presenciaron también el tradicional desfile con antorchas de asociaciones civiles luxemburguesas que precede a un gran espectáculo de fuegos artificiales. Los bares de la capital del pequeño estado europeo se mantienen abarrotados hasta altas horas de la madrugada en esta jornada festiva.

Ayer fue el turno de la parte más ceremoniosa del Día Nacional. El gran duque Enrique pronunció un discurso en el edificio de la Filarmonía para presidir, acto seguido, un desfile militar, y la Familia Gran Ducal se vistió de tiros cortos para acudir a primera hora de la tarde a una misa Te Deum en la Catedral de Luxemburgo. La alfombra roja que conducía al templo se convirtió en una pasarela de elegancia. Todas las damas reales desfilaron con sofisticado tocado, menos la princesa Claire que se convirtió en una Pretty Woman y lució un gran pamelón para el sol y un vestido de lunares acaparando todos los elogios de los garantes de la moda. Por la noche, la Familia Ducal se puso de largo para celebrar una recepción en Palacio.

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Como ocurre en otros países, como Mónaco o Liechtestein el cumpleaños del Jefe del Estado no coincide con la celebración del Día Nacional. El gran duque Enrique cumple años en abril pero las celebraciones se traslada a junio para poder disfrutar de mejor tiempo. Esta tradición fue iniciada por la abuela del soberano, la gran duquesa Carlota (nacida un 23 de enero) y seguida por su padre, el gran duque Juan, nacido un 5 de enero.

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