El ‘annus magnificus’ de la Monarquía británica

Los últimos meses han estado llenos de buenas noticias en la vida de Isabel II, que ha conseguido que nadie recuerde ya las polémicas y las tragedias que marcaron a los Windsor durante décadas

Isabel II de Inglaterra ha conseguido que los británicos olviden aquel 1992 que ella misma denominó el annus horribilis de los Windsor. Ese año se sucedieron varias rupturas sentimentales y alguna que otra catástrofe que hicieron tambalear los cimientos del Palacio de Buckingham y, sobre todo, que provocaron que la popularidad de la Familia Real británica se desplomara hasta cotas nunca vistas. Fue, sin duda, el peor de los años de la monarquía británica, con una excepción: la única buena noticia en medio de tanta tragedia fue la boda de la princesa Ana con Timothy Laurence.

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Veintiséis años después, la Reina ha logrado revertir la situación y que este 2018 sea considerado el annus magnificus de la Familia Real británica. Lejos queda ya el incendio que el 20 de noviembre de 1992 destruyó un centenar de habitaciones y causó cuantiosos daños en las estancias y las colecciones artísticas del Castillo de Windsor. Más de 200 bomberos y 15 horas fueron necesarios para extinguir las llamas.

Castillos, palacios y fincas... Todas las casas donde viven la reina Isabel II y su familia

Ahora, las bodas y los nacimientos reales copan los titulares de los tabloides británicos y han hecho olvidar a los ciudadanos la ruptura matrimonial del duque de York y Sarah Ferguson, así como las dificultades que existían entre el príncipe Carlos y la fallecida Diana de Gales y que culminaron con el anuncio, cuatro años después, de la disolución amistosa del matrimonio.

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Tan sólo veintidós días después del inicio del año, el Palacio de Buckingham daba a conocer la primera gran noticia de 2018: el compromiso oficial de Eugenia de York y Jack Brooksbank. Para entonces ya estaba fijada la fecha de la boda del príncipe Harry y Meghan Markle, algo que sucedió unas semanas antes, concretamente a finales de 2017. De ahí que la hija pequeña del príncipe Andrés tuviera que posponer su enlace hasta pasados unos meses de la de su primo.

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El siguiente hito que llenó de alegría a los Windsor fue el nacimiento de Louis de Cambridge, el tercer hijo de los Duques de Cambridge. El pequeño vino al mundo el 23 de abril en el Hospital St. Mary de Paddington, el mismo centro médico en el que nacieron sus dos hermanos mayores, George y Charlotte. Sólo siete horas después de convertir su familia en numerosa, los orgullosos papás posaron a las puertas de la clínica para los cientos de periodistas que se congregaron para cubrir el feliz acontecimiento. 

Durante esos días, la Familia Real británica no dio abasto ante tanta buena noticia. No había pasado ni un mes desde el nacimiento de Louis de Cambridge cuando el tío del recién nacido daba el ‘sí, quiero’ a su prometida en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. El príncipe Harry y Meghan Markle, recién nombrados duques de Sussex por la reina Isabel II de Inglaterra, se juraban amor eterno ante 2.000 invitados -1.200 de ellos anónimos- en una boda de ensueño que nada tenía que envidiar a los cuentos de hadas.

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Como si se hubieran puesto de acuerdo para alternar nacimientos y bodas a lo largo de este 2018, el siguiente acontecimiento que vivió la Familia Real británica fue la llegada al mundo de un nuevo Windsor. Mike y Zara Tindall daban la bienvenida, el 18 de junio, a su segunda hija, una niña a la que pusieron el nombre de Lena, tal y como anunció el Palacio de Buckingham a través de un comunicado oficial. Cabe recordar que el matrimonio ya tenía una hija llamada Mía, de cuatro años.

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La reina Isabel II de Inglaterra ha sido testigo de la llegada al mundo de dos bisnietos este año. También ha visto casarse a dos de sus nietos. La siguiente en pasar por el altar era Eugenia de York, que eligió el mismo escenario que su primo Harry para contraer matrimonio con Jack Brooksbank: la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Eso sí, la hija del duque de York y Sarah Ferguson quiso que la ceremonia tuviera su toque personal y, aunque muchos detalles recordaban al ‘sí, quiero’ de Harry y Meghan, lo cierto es que consiguió brillar con luz propia ante la orgullosa mirada de su abuela Isabel II. Tan sólo dos días después de la segunda gran boda real del año, los duques de Sussex volvían a protagonizar titulares tras anunciar que esperaban si segundo hijo. Nueva noticia en el seno de la Familia Real británica y nueva alegría para la reina de Inglaterra, que verá aumentada su familia en la primavera de 2019 con la llegada de un bisnieto más.

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Como broche de oro a este annus magnificus para la monarquía británica, faltaba por llegar la celebración del 70 cumpleaños de Carlos de Inglaterra, heredero al trono. Fue el 14 de noviembre y, además de con una gran recepción en el Palacio de Buckingham, el hijo de Isabel II quiso reunir a su familia para inmortalizar el momento con dos fotografías que son, sin duda, el claro reflejo del buen momento por el que atraviesa la Casa real británica.

EN VÍDEO: 2018, un año marcado por las buenas noticias para la Familia Real británica

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