Este fin de semana Dinamarca vive un momento histórico: la princesa Mary ha ejercido por primera vez como reina regente, en un evento navideño en palacio y muy elegante, vestida de rojo. Lo hace después de que la reina Margarita le haya otorgado poderes para que pueda actuar en el lugar de la monarca, con sus mismas funciones y atribuciones. Lo habitual es que, en ausencia de la reina, sea el príncipe Federico, hijo de la reina y marido de Mary, quien asuma la jefatura de Estado, aunque en ocasiones anteriores también ha ejercido ese papel la hermana de la reina: la princesa Benedicta, y el príncipe Joaquín. Ha sido precisamente, la marcha de éste último a París, donde reside actualmente, la razón que ha decidido a la reina a otorgar este honor a la princesa Mary.

El primer acto como regente de la princes Mary ha sido su asistencia a una recepción de Navidad de la Fundación Mary en el Palacio Real de Amalienborg en Copenhague. La fundación, creada en 2007, trabaja para combatir el aislamiento social en colaboración con distintas ONG, fundaciones y empresas. Su Alteza Real y el personal de la fundación agradecieron la cooperación de todos los participantes, con los que departieron en los salones del palacio mientras degustaban el tradicional glögg -vino caliente típico de las fiestas navideñas- con manzana y otras frutas.

Con la voluntad de la reina Margarita de convertirla en regente, la princesa, de 47 años, está un paso más cerca de convertirse en la primera reina de Dinamarca de origen australiano. La decisión supone un gran cambio en la forma habitual de proceder de la Casa Real danesa. Y la decisión supone una doble sorpresa, ya que, por un lado, no existen lazos de consanguinidad entre la reina y la princesa -algo habitual en este tipo de decisiones, que suelen pasar de padres a hijos, nietos o sobrinos; y, en segundo lugar, porque se trata de la primera persona no danesa nombrada para el cargo de regente.

La reina Margarita está estos días ausente de palacio, ya que ha tenido que atender distintas obligaciones oficiales: ha viajado a Londres, donde el pasado miércoles fue la invitada de honor en la cena de gala del 60 aniversario del Programa de Becas de la Sociedad Anglo-Danesa. 

La reina danesa, de 79 años, está cediendo así, de forma gradual, las riendas a otros miembros de la familia real, una responsabilidad que ahora ha llegado a la princesa Mary, igual que antes le llegó a su marido Federico, el hermano de este, el príncipe Joaquín, y la hermana de la reina, la princesa Benedicta. Una tarea en la que Mary ha hecho este fin de semana su primer acercamiento al papel de reina, y ha visto en primera persona cuáles serán sus funciones habituales cuando se convierta en Reina de Dinamarca en el momento en que su marido acceda al trono.

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