La reina Rania de Jordania peregrina a La Meca

'Aquí estoy, Señor', oró la Soberana

La reina Rania, una más entre los millones de musulmanes que llegan a La Meca desde todas las partes del mundo, viajó hasta la capital religiosa del Islam para emprender el rito del Umrah (la peregrinación menor) durante una breve visita a Arabia Saudí donde ella participó en el Foro Económico de Jeddah.

A diferencia del Hadj, la peregrinación anual que constituye uno de los cinco deberes que como musulmana ha de cumplir a lo largo de su vida (el Islam se sustenta en cinco pilares: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a La Meca), el Umrah no es obligatorio, sino "altamente recomendable" y se puede realizar en cualquier momento del año.

Un rito, "altamente recomendable"
La Soberana inició su estancia en los lugares sagrados con una visita a la Mezquita de Medina, a unos 600 kilómetros de La Meca, donde está enterrado el profeta Mahoma. Después viajó hasta el reino wahabí para comenzar su peregrinación dando siete vueltas alrededor de la Kaaba, un edificio cúbico -representa un trozo de paraíso celestial- cuya primera piedra, según el Islam, fue colocada por Adán y construido por Abraham. (La Kaaba, donde está la "piedra negra" es el lugar hacia donde los musulmanes de todo el mundo dirigen sus cinco plegarias diarias). Y, a continuación, emprendió el tránsito o, lo que es lo mismo, los siete recorridos entre la colina de Safa y la colina de Marwa.

Rania, que vestía de largo y protegiendo su cabeza con el tradicional velo blanco, señal de pureza -actualmente se permite mostrar el rostro y las manos- ha seguido los pasos de su suegro, el rey Hussein, de su esposo, el rey Abdalá, y de todos los antepasados de la familia Hachemita, quienes, además de entroncar su linaje con Hazem (bisabuelo de Mahoma) poseían el titulo de Guardianes de los Sagrados Lugares.

Como muestra de su estado de ihram -protocolo específico e indumentaria que hay que guardar para iniciar la peregrinación-, la reina Rania también lució un velo durante su comparecencia en el Foro Económico de Jeddah. En esta edición -la octava-, la reina Rania instó a la comunidad global a plantar las semillas de la aceptación, el diálogo y la paz para generaciones futuras. "Los ciudadanos de Oriente y Occidente deben estar dispuestos a sentarse juntos para escucharse los unos a los otros, y cada uno de nosotros debemos ser responsables para que ese diálogo se produzca", afirmó.

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