Problemas de salud impiden a el príncipe Raniero presidir la Fiesta Nacional

"Tras recibir la opinión de sus médicos, el Príncipe Soberano ha decidido no presidir las ceremonias de la Fiesta Nacional", con este escueto comunicado se anunciaba la ausencia de Raniero en las celebraciones monegascas por segunda vez desde que ocupa el trono. A sus 81 años y después de haber sido hospitalizado en cuatro ocasiones el último año, la última vez a finales del mes de octubre, lo más aconsejable era un reposo total para el Príncipe.

Los festejos, que coinciden con la onomástica de [Raniero de Mónaco], comenzaron en la catedral monegasca, donde el arzobispo Monseñor Bernard Barsi celebró, junto a los sacerdotes de la diócesis, una misa de acción de gracias y un "Te deum" en honor del príncipe ausente.

Alexandra, centro de atención
Ante el notable vacío del patriarca, quien acaparó muchas de las miradas fue Alexandra, hija de Carolina, con sus inocentes risas y gestos. Cientos de ciudadanos se congregaron en la plaza del palacio, como en años anteriores, para asistir a la tradicional entrega de condecoraciones, así como al desfile de la policía. Los hermanos Grimaldi se mostraron unidos, sabedores de los problemas de salud de su padre. Alberto presidió la ceremonia vestido de coronel de los carabinero. Junto a él estuvieron: la princesa Estefanía, con una cazadora pespunteada y una falda de pliegues, y la princesa Carolina, con un abrigo en rosa pálido de aire retro y falda acampanada en contraste con un casquete marrón de redecilla y un bolso años 50. A Carolina la acompañaba su esposo, Ernesto de Hannover y su hija, que no se separó un momento de su madre. Ninguno de los otros nietos de Raniero, que siguió los actos desde sus dependencias, estuvo en esta ocasión en el tradicional saludo del balcón.

La música del desfile, marchas militares, fue interpretada por la banda de música de la policía de Chicago, invitada para participar durante el cortejo.

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