Un vestido desmontable para María, la novia sevillana que quería ser diferente a las demás

Apostó por un diseño de Marcela Mansergas lleno de detalles que lo hacían único

Dicen los diseñadores que, por norma general, existen dos tipos de novias: las que no tienen claro el tipo de vestido que llevarán en su gran día y las que tienen una idea más bien definida. María, sevillana de nacimiento y de corazón, pertenece a este último grupo. "Estuve buscando inspiración, pero sobre todo quería sentirme cómoda en el vestido y guapa. Tenía varías cosas claras: mi vestido tenía que llevar algo de terciopelo. Cuando conocí a Antonio llevaba puesto una camisa de terciopelo que a él le encantaba, y en general a él le encanta que me vista con texturas suaves por lo que no podía faltar. Unas enaguas, vistas o no tan vistas, pero algo bordado en la parte inferior del vestido era obligatorio. Quería un vestido dos piezas o incluso dos vestidos. Soy bastante bailonga y quería estar cómoda y un poco más sexy para el baile. Un toque de romanticismo en el vestido también era importante. A parte de todo eso, no quería ser una novia sencilla, quería algo especial en el vestido".

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VER: El 'sí, quiero' de María y Antonio en Sevilla

Cuando la sevillana y Antonio decidieron dar el paso, apenas dos años después de empezar su relación, emprendió una ardua tarea de investigación hasta dar con sus diseñadores nupciales favoritos. "Todos eran de Madrid, a pesar de ser de Sevilla no me importaba desplazarme a la capital para conocerlas a ellas y sus propuestas. De las tres que visité Marcela Mansergas es la que consideraba más acorde al estilo que yo buscaba". Pero no solo el estilo de la creativa convencieron a María para que se quedara con ella. Su implicación, el trato cercano, la confianza que sintió desde el primer momento, el equipo… y un sinfín de motivos la llevaron a elegirla. "Estoy muy contenta con la elección". Y no nos sorprende.

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El vestido de María era un diseño de dos piezas, compuesto por un vestido de crepe de seda con mangas y enaguas hechas a mano, formando rombos y otras figuras geométricas con una combinación de terciopelo, encaje valencienne y jaretas. Contaba, además, con una sobrecola superpuesta de dos metros y medio, con abertura en la parte delantera que dejaban ver las enaguas. "Mi vestido es un sueño, me representa al 100%, de hecho, fue el comentario más sonado: 'este vestido eres tú'. El proceso del vestido fue bien, solo un par de cambios como que las enaguas vistas iniciales eran algo más grandes y tuvimos que reducirlas un poco a última hora, pero con un resultado espectacular. Como consejo a futuras novias, recomiendo calma y confianza en el equipo elegido".

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Total look white, el mejor aliado del look nupcial

En el mundo nupcial, como en la moda, hay tendencias que varían con el paso de los años. Una de las más persistentes es la de introducir notas de color en el vestido. A veces se trata de detalles sencillos –un pequeño lazo, botones forrados…–, otras, de toque más llamativos, solo aptos para novias atrevidas. Pero si hay algo que no falla es apostar siempre al blanco. Una elección por la que optó María, incluso en su ramo de novia. "Desde que escuché que las rosas blancas simbolizan perpetuidad 'algo que durará toda la vida', tuve claro que quería llevarlas el día de mi boda. Las chicas de Cártamo flores me prepararon un precioso bouquet de rosas blancas con eucalipto. El ramo llevaba una medallita de la virgen de los Reyes (patrona de Sevilla) que me regaló mi amiga Rocío en recuerdo a una persona muy especial".

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El único detalle de color era una piedra azul que decoraba su tiara, de Marucca, porque María, asegura, es de cumplir tradiciones. "Personalmente, soy muy supersticiosa por lo que sí cumplí con algunas tradiciones. Por ejemplo: el vestido y zapatos eran nuevos, la tiara llevaba una piedra azul y los pendientes eran prestados (eran preciosos, de brillantes y zafiros, una reliquia familiar de mi bisabuela). Pienso que las tradiciones existen porque tienen un motivo y me resultaba curioso conocerlas. No obstante, creo que más que tradiciones hay que conocer determinadas normas de protocolo de ese día y adaptarlas para poder sentirte lo más cómoda posible".

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¿Y el peinado? Como muchas de las novias que se han casado en 2020, la sevillana optó por una sencilla coleta creada por Eva Romero Makeup, igual que su maquillaje. "Me conozco bastante bien y sé lo que me favorece, yo soy de pelo suelto o coleta y justo el día más importante de mi vida no iba a innovar con algo que no me viera bien".

Una boda de invierno en Sevilla

María y Antonio fueron una de las últimas parejas en casarse antes de que en España se decretara el Estado de Alarma. "Nos casamos el pasado 7 de marzo y el comentario más sonado fue: 'tuvimos la mejor despedida en vuestra boda'. La verdad es que nos consideramos afortunados de habernos podido casar a pesar de que no hicimos nuestro idílico y soñado viaje de novios", explica la novia.

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La sevillana nos explica que se conocieron en noviembre de 2016, pero no fue hasta la Noche de Reyes de 2017 cuando iniciaron su historia de amor. La idea de casarse llegó solo dos años después. "Antonio tenía planeado pedirme matrimonio con Londres a mis pies, en la cima de The Shard, pero mi vértigo se lo fastidió todo por lo que tuvo que improvisar la pedida de mano más bonita de la historia cuando llegamos al hotel. Me susurro unas palabras que jamás olvidaré, después se puso de rodillas y me pidió matrimonio. Yo, temblando, lo abrace y por supuesto dije que sí (sin duda, uno de los días más felices de nuestras vidas). Me pidió matrimonio con una preciosa sortija tresillo de oro blanco y diamantes de Suarez".

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Si algo tuvieron claro es que se iban a casar en Sevilla, la ciudad de la que son ambos. María nos explica que no contaron con la ayuda de ninguna wedding planner, pero contaron con proveedores de excepción que hicieron todo el proceso algo más sencillo. Eso sí, bromea, sin la ayuda de su madre y la paciencia de Antonio, no habría sido posible un resultado tan perfecto. ¿Uno de los momentos de los que guardan mejor recuerdo? El aperitivo. "El grupo que llevábamos para amenizar el cóctel, Son de Cuba, nos llamó a Antonio y a mí para bailar Despacito a ritmo cubano. Todos los invitados estaban entregadísimos en ese momento y terminamos bailando todos juntos. La entrada al salón también fue muy divertida, muchos de los invitados encima de las sillas dándolo todo". El mejor recuerdo para una novia tan bailonga

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