Los expertos lo tienen claro: así visten las madrinas más elegantes

Grandes nombres del mundo nupcial nos dan las recomendaciones imprescindibles para la otra protagonista del gran día

En toda boda hay figuras destacadas, más allá de los novios. La hermana de la protagonista, los testigos o los padrinos tienen un papel relevante en el enlace. Si buscar el vestido para la novia es todo un reto, construir un estilismo de madrina que esté a la altura de las circunstancias no se queda atrás. Los expertos en la materia –firmas, diseñadores y prescriptoras de estilo– conocen los trucos y normas que pueden obviarse o seguirse sin cuestionamientos. Para construir esta guía de la madrina perfecta hemos contado con su ayuda, porque es habitual preguntarse: ¿debo seguir alguna norma de protocolo? ¿Qué reglas no escritas puedo saltarme y cuáles no? ¿Cómo puedo encontrar el equilibrio e ir apropiada sin restar protagonismo a la pareja? 

Dresscode sí o no

"Si seguimos las normas de etiqueta, las madrinas son las únicas que pueden ir de largo además de la novia, tanto de día como de noche, para diferenciarse del resto de invitadas, ya que juegan un papel muy importante el día de la boda", apunta Sandra Sansegundo, alma mater de Calista One. Son esas pautas que se han seguido tradicionalmente en los enlaces de carácter religioso, principalmente católicos, las que han construido la versión más tradicional y repetida del look de la madre del novio. 

No es baladí en nuestro país encontrarse un complemento que destaca por encima de los demás en un look de corte clásico: "Ya sea boda de mañana o de tarde las mantillas pueden usarse en ambos casos", puntualiza Estefanía Herranz, de Miss Cavallier. Independientemente de la época del año en que se celebre la boda, este accesorio, del que se ha perdido su uso y rara vez forma parte de un estilismo femenino en la actualidad, se desempolva y se elige para acompañar un vestido largo. 

Pero la histórica pieza no convence a todos, pues hay quien se siente más favorecida con una propuesta natural. Los grandes nombres del sector también tienen su fórmula favorita para la madrina perfecta y no siempre incluye el accesorio más repetido: "Toda mi clientela sabe que no soy de seguir protocolos, de manera que tanto para las madrinas como para cualquier otra ocasión mi único protocolo es la comodidad y la naturalidad. Creo que es precisamente en la naturalidad donde reside la elegancia. Mi madrina perfecta es una mujer con un vestido tobillero, siempre en tonos oscuros o neutros, con pocas joyas y el pelo natural y, por supuesto, sin mantilla". Con estas palabras describe el aclamado diseñador Roberto Diz su propuesta ideal para la que es la segunda protagonista del enlace tras la novia.

La firma Cortana no se queda atrás y, siempre siendo fiel a su estética de diseños relajados, limpios y evocadores afirma que: "Para las madrinas nos encantan las prendas transformables que invitan al juego. Prendas con una sola costura, cortadas al bies, que dan movimiento y fluidez y las superposiciones en tul de seda, que tamizan el cuerpo de manera mágica". 

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Lo que nunca debería llevar

Cada ceremonia de matrimonio y su posterior fiesta puede tener o no unas reglas para los asistentes. Sin embargo, si las peticiones no son especialmente rígidas, la madre del novio deberá elegir por sí misma qué viste para un momento tan relevante. Si la duda es qué no podría llevar nunca, hay opiniones para todos los gustos, pero todos los expertos coinciden en un mismo punto: nada de disfraces. "La etiqueta solo es importante si existe en la boda a la que uno esta invitado, yo entiendo las bodas como una celebración familiar del amor, de tal modo que lo primero que haría es evitar disfrazarme", concede Roberto Diz. 

Siguiendo esta línea, en Cortana van más allá y declaran la guerra a cualquier elección impostada. "Creemos que nunca deberían de llevar prendas con las que no se sientan cómodas o identificadas, por eso ofrecemos diseños que no buscan reflejar las últimas tendencias, sino que resaltan la belleza natural de cada mujer". Porque esta forma de mirar la moda, como una segunda piel que ponga en valor la versión más auténtica de la clienta, va en su propio ADN: "uno de los principales puntos fuertes de Cortana es que confeccionamos vestidos diferentes, sin seguir protocolos marcados, que dan un giro al vestido clásico para invitada de boda o madrinas". 

No obstante, si la intención de la madrina es cumplir con lo que dicta la tradición "lo que no podrá elegir nunca es un vestido de color blanco o marfil, ni el negro que pudiera parecer que va de luto a la boda de su hijo. Si lo prefiere y la boda es de mañana, también podría optar por un vestido midi", aclara Sansegundo. Para huir de estos dos tonos, Miss Cavallier apuesta por uno más vibrante y llamativo: "Nunca deben eclipsar a la novia llevando algo fuera de lugar y se les recomienda ir de rojo, ya que es muy común ese color para destacar en una boda". 

¿Qué nos recomiendan estos profesionales?

Con el consejo de estilismo de decantarse por un vestido en tono oscuro y de largo hasta el tobillo, que introducía Roberto Diz, preguntamos a Sansegundo y a Herranz cuál sería su look perfecto, ese que las dejaría boquiabiertas y que aconsejarían hoy a cualquiera de las seguidoras que no se pierde ni una de sus propuestas.

"Para ser la madrina perfecta, en una boda religiosa y donde el novio fuera de chaqué, soy de las que optaría por llevar una mantilla antigua, si tuviera una familiar o comprada en un anticuario. La elegiría en color crema, si a la novia me hubiera dado permiso para llevarla de ese color en vez de negra". Pero, como ya hemos aclarado, no a todas las firmas ni mujeres les convence este complemento, por eso Sandra plantea otro escenario. "Si no me sintiera cómoda con una mantilla, optaría por una pamela, sombrero o tocado. Los combinaría con un vestido sobrio y discreto para dar protagonismo a cualquiera de esos cuatro complementos. Si no llevara nada, elegiría un vestido donde las formas tuvieran protagonismo, como volantes en las mangas, cintura o similar".

Miss Cavallier se aleja de la perspectiva de su compañera de profesión y apuesta por un elemento menos común y, al mismo tiempo, sinónimo de personalidad y sofisticación femenina. Hablamos del pantalón, esa prenda que en forma de mono, en trajes de chaqueta o con un top espectacular puede superar con creces a cualquier vestido. "Para mi no hay nada más elegante que un traje sastre con unas solapas anchas, unos salones joya, una buena pamela o maxi tocado y un bolso de mano con mucho estilo". Porque sabe que los accesorios, pueden transformar por completo cualquier propuesta. 

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