¿Cuánto cuesta un vestido de novia? Cinco reglas de oro para no salirte del presupuesto

¿Te casas? Evita cometer los mismos errores con el presupuesto teniendo en cuenta estas recomendaciones

El instante en el que la novia hace una entrada triunfal en la ceremonia durante su gran día es uno de los momentos más esperados y emotivos de todas las bodas. Ese preciso espacio de tiempo en el que además se descubre uno de los secretos guardados con más celo durante los meses previos: su vestido de novia. Pero antes de llegar a ese punto existe un auténtico trabajo de logística anterior de cara encontrar el diseño perfecto que se adecúe a sus gustos, sus expectativas, su silueta y, lo último pero no menos importante, a su presupuesto. Si este es tu caso y estás iniciando esa búsqueda exhaustiva, es más que probable que ya hayas ojeado diferentes revistas, recorrido más de una web nupcial de cabo a rabo, te hayas aprendido de memoria los desfiles de las Bridal Weeks y tengas un tablón de Pinterest dedicado a todos esos diseños que te han robado el corazón a golpe de pines. Sin embargo, antes de comenzar la ruta de tiendas nupciales y ateliers, has de tener muy claros algunos puntos en lo relativo a lo económico para no tropezar en la misma piedra que lo hicieron otras novias antes que tú. ¡Toma nota! Porque estos son los 5 detalles que debes tener en cuenta a la hora de presupuestar tu vestido.

Márcate un margen económico realista

Partamos de la base. Lo primero que has de hacer es delimitar un margen real que puedas llegar a invertir en tu look nupcial completo, con un máximo que bajo ningún concepto se pueda sobrepasar.

No pruebes vestidos que no puedas permitirte

Si sabes a ciencia cierta que no podrás comprarte ese vestido, por más que te esté “llamando” desde la percha a voz en cuello o que alguien te insista en que te lo pongas, no lo hagas. Puedes acabar enamorándote de un diseño inalcanzable económicamente y tener que rebajar las expectativas, cosa que será bastante duro. Es mejor ser conscientes, realistas y moverse donde no haya margen de error.

Cuidado con los “desde…”

Un error muy común a la hora de presupuestar el vestido de novia es ceñirse únicamente al precio inicial marcado. Si habéis ojeado la web de alguna firma nupcial, podéis comprobar cómo se especifica que los costes son orientativos, sujetos a posibles cambios y, ante todo, no incluyen los accesorios o complementos que pueda lucir la modelo en ese instante.
Así que, siempre has de tener presente que puede haber gastos extra derivados de cualquier arreglo o alteración, cambios en la confección, bordados adicionales…

Todo suma, presupuesta el look completo

Te lo advertíamos anteriormente. El margen ha de contemplar el bridal look total. Recuerda que tu outfit nupcial no pasa únicamente por el vestido, incluye dentro de tus cuentas el tocado o el velo, el calzado, las joyas, ese cinturón que te encanta, la corsetería y la lencería —¡incluso las medias “oficiales” y las de repuesto!—. En fin, acuérdate que el presupuesto tiene que ser el resultado de la suma del vestido, accesorios y modificaciones finales. Este compendio total dene ser el que se encuentre dentro del intervalo económico que te habías estipulado en un principio.

Elige los talleres adecuados

Al igual que sucede con cualquier otro servicio que se contrata, acude a tiendas y ateliers de confianza. ¿Prefieres un diseño personalizado de un taller? Pues en caso de que no lo conozcas, pide credenciales para tener una referencia de las personas que intervienen en la confección, la costura, el patronaje… Si no cumple tus requisitos o no te inspira seguridad, es mejor que acudas a otro lugar. Así mismo, cerciórate de los costes de la confección que, en muchos casos, podrán ser más altos que los de una firma nupcial.

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