Los diez errores más comunes en la compra del vestido de novia

¿Te casas? Evita cometer los mismos traspiés que otras novias leyendo este decálogo

El momento en el que la novia hace su entrada triunfal en la ceremonia durante su gran día es uno de los instantes más esperados y emotivos de las bodas, donde se descubre además uno de los secretos guardados con más celo en los meses previos: el vestido de la novia. Pero antes de llegar a ese punto, existe un auténtico trabajo de logística de cara a encontrar el diseño perfecto que se adecúe a sus gustos, silueta, sus expectativas e incluso a sus sueños de infancia. Probablemente, la novia ya ha ojeado diferentes catálogos, recorrido más de una web, se ha imaginado un sinfín de veces su patrón ideal, ha echado algún que otro vistazo a ese tablón de Pinterest que le sugiere tantas ideas, hecho malabares con los presupuestos y fichado las mejores ofertas… todo para comenzar su ruta de tiendas nupciales y acabar tropezando en la misma piedra que lo hicieron otras novias antes que ella.
¿Vas a comenzar la búsqueda de tu vestido de novia? Pues lee antes este decálogo con algunos de los errores más comunes que queremos que tú evites.

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1. No idealices un vestido inexistente
Una cosa es enamorarte del vestido que consideras perfecto y otra buscar ese diseño con el que fantaseabas de pequeña y que, salvo que tengas todo un taller a tu disposición, sólo esté en tu cabeza. Tampoco te aferres con uñas y dientes a un vestido que hayas visto en una revista y que consideras que te sentaría de fábula, porque puede que al final no sea así. Por eso, no te preocupes, el vestido perfecto para ti está ahí fuera esperándote, pero antes has de recorrer alguna que otra tienda y taller con la mente abierta, porque no eres la primera que acaba con un modelo que a priori no se esperaba y que en cambio se ve increíble con él puesto.
Además, no te desanimes si todavía no has dado con él, sigue buscando con tranquilidad porque puede que sólo esté a unas perchas de distancia.

2. Cuestión de tiempos: no te precipites, ni te demores
A no ser que estés organizando una boda exprés a contrarreloj, lo ideal sería que, tras fijar la fecha del enlace y el lugar, comiences a buscar tu traje de novia con unos doce meses de antelación. De este modo podrás tener cierto margen en la búsqueda, considerar distintos precios y tener tiempo suficiente en caso de que haya que hacer arreglos en el vestido.

3. ¡Cuidado con el presupuesto!
Un error muy común a la hora de presupuestar el vestido de novia es ceñirse únicamente al precio inicial marcado. Siempre has de tener presente que puede haber gastos extra derivados de cualquier arreglo o alteración, cambios en la confección, bordados adicionales… Además, recuerda que tu outfit nupcial no pasa únicamente por el vestido, incluye dentro de tus cuentas el velo, el calzado, las joyas, la corsetería y la lencería —¡incluso las medias “oficiales” y las de repuesto!—. En fin, acuérdate que el presupuesto tiene que ser el resultado de la suma del vestido, accesorios y modificaciones finales.

4. Expertas y “séquito”, ¿a quién le hago caso?
Es normal que toda novia necesite estar acompañada de personas en las que confíe, cuya opinión sea sincera y con las que se sienta segura. Eso sí, piensa que cuantos más acompañantes incluyas, más difícil será tomar la decisión. Y es que no es lo mismo escuchar a dos o tres voces, que a diez personas que puedan tener gustos muy dispares. Cíñete a un círculo reducido y escucha atentamente la opinión de las profesionales —costureras, dependientas—.


5. Olvida las tallas
¡Es más sencillo cortar que añadir! A la hora de probarte un vestido es mejor que sobre y no que falte. No tengas un ataque de pánico por pedir una talla más en una prenda porque no te siente bien, las marcas no tienen un tallaje estandarizado y el número que aparezca en la etiqueta es lo de menos. Casi todos los vestidos necesitan modificaciones y es mejor tener margen para poder hacerlas.

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6. No pruebes vestidos que no puedas permitirte
Si sabes a ciencia cierta que no podrás comprarte ese vestido, por más que te esté “llamando” desde la percha a voz en cuello o que alguien te insista en que te lo pongas, no lo hagas. Puedes acabar enamorándote de un diseño inalcanzable económicamente y tener que rebajar las expectativas, cosa que será bastante duro. Es mejor ser conscientes, realistas y moverse donde no haya margen de error.

7. Mantén la cabeza fría
Sobre todo en lo que respecta a tus acompañantes y las características del propio vestido. Es decir, elige el diseño que a ti te guste y con el que te sientas cómoda. Si tienes ciertas reservas con respecto a un modelo y no te convence, por mucho que te insistan en que te sienta como anillo al dedo, es mejor que tomes un tiempo para reflexionar. Es a ti a quien debe enamorar. Por otro lado, ten en cuenta si te puedes mover dentro de él, si el patrón es el adecuado para tu boda, el material idóneo…

8. Mírate desde todos los ángulos
Antes de decidirte, asegúrate bien de que te ves desde todos los ángulos y repite la misma operación tras hacer las modificaciones. Pide que te saquen una fotografía de espaldas y de lateral, y obsérvalas concienzudamente antes de dar el visto bueno.

9. Si ya lo has encontrado, no sigas buscando
Puede que probarte vestidos de novia te haya resultado de lo más divertido, pero en caso de que ya hayas dado con el tuyo, deja de seguir mirando. Lo único que conseguirás es correr el riesgo de que te surjan dudas de última hora y hacerte un buen lío.

10. Elige los talleres adecuados
Al igual que sucede con cualquier otro servicio que se contrata, acude a tiendas y ateliers de confianza. En caso de que no lo conozcas, pide credenciales para tener una referencia de las personas que intervienen en la confección, la costura, el patronaje… Si no cumple tus requisitos o no te inspira seguridad, es mejor que acudas a otro lugar.

Ahora, ¡ya estás preparada y prevenida para iniciar tu búsqueda!

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