Marisa Jara

Fertilidad

¿Sabes cómo puede afectar al embarazo un mioma uterino como el que le han diagnosticado a Marisa Jara?

Es una patología generalmente asintomática y benigna, pero que puede truncar tus deseos de ser madre. Te contamos en qué casos necesitarás tratamiento

Marisa Jara afirma “no perder la esperanza” al confirmar que los médicos le han detectado un mioma en el útero durante su última revisión ginecológica. Por eso, tendrá que poner en stand by su deseo para ser madre y centrarse en su próxima intervención quirúrgica para, después de estar recuperada, seguir intentándolo. Así lo confesaba la modelo sevillana hace apenas unos días: “me acaban de detectar un mioma de 15 cm que está ocupando prácticamente todo el útero, me tienen que operar y quitármelo”.

Una patología que es generalmente asintomática, que tiene solución y que necesita pasar por quirófano. Sin embargo, los pronósticos, en el caso de que estés buscando un embarazo, no son del todo negativos. Hablamos con Jan Tesarik, experto en fertilidad y director de la Clínica MARGen.

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¿Qué es un mioma uterino?

Un mioma uterino, también conocido como fibroma, es un tumor sólido que aparece en la pelvis de la mujer. Es una tumoración benigna que deriva del miometrio (la pared uterina) y que aparece, según las estimaciones, hasta en un 70% de las mujeres a lo largo de su vida, teniendo una mayor incidencia a partir de los 50 años. Sin embargo, puede aparecer antes y causar síntomas en el 25% de las mujeres en edad fértil. Es en esta franja donde nos preocupamos, ¿puede truncar mi sueño de ser madre?

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Cómo puede afectar a la fertilidad

El mioma uterino, en las mujeres que desean tener hijos, puede ser una de las causas de infertilidad. Es más, hay mujeres que lo descubren, incluso, cuando intentan quedarse embarazadas o cuando sufren un aborto espontáneo. Así nos lo conforma Jan Tesarik: “la mayoría de los miomas no causan dolor y damos con ellos justo en el momento en el que investigamos las causas de una posible infertilidad”. Por tanto, como afirma el experto, “sí que pueden disminuir las posibilidades de una mujer para quedarse embarazada, pero no las anulan por completo”. La localización y vascularización es la que nos va a marcar, en la mayoría de las ocasiones, su tratamiento y, por tanto, los pasos a seguir en el caso de desear una gestación.

En caso de estar buscando el embarazo, ¿qué tratamiento hay que seguir?

En la mayoría de las ocasiones, no se precisa un tratamiento invasivo, pero hay que ver el caso concreto, ofreciendo siempre pautas personalizadas en función de la edad del paciente, su vascularización, la clínica de sangrado o dolor y, sin duda, el deseo o no de quedarse embarazada. Para nuestro experto, “estos son los factores que marcarán un tratamiento u otro”.

Por lo general, asegura el doctor, los miomas “no causan muchas molestias, aparte de sangrados irregulares y ocasionales, fuera del ritmo natural del ciclo menstrual y no necesitarían un tratamiento invasivo”, pero hay que tener en cuenta tres casos en los que, si queremos asegurar el éxito de una gestación, habría que intervenir:

  1. La localización del mioma cercana al útero y su tamaño elevado: “si se trata de un mioma grande y aislado, localizado en la región periférica del útero, su ablación quirúrgica es la mejor solución”. Sobre todo, si provoca dolor (especialmente durante el acto sexual) y existen deseos de quedarse embarazada. Representa la menor de las veces, pero la intervención es necesaria.
  2. El número de miomas es elevado y existe invasión uterina. La presencia de múltiples miomas pequeños, que no producen molestias evidentes, no necesita, por lo general, esta intervención quirúrgica. Sin embargo, “si alguno de ellos invadiera o deformase la cavidad uterina, sí. En este caso, una histeroscopia sería la mejor opción”.
  3. La vascularización de los miomas hacia el útero: “si la entrada de sangre al mioma es grande, robándole la nutrición al resto del útero, disminuye su capacidad de acoger embriones”. Por tanto, también necesitaría tratamiento personalizado, pero este se puede abordar con una medicación oral a través de píldoras o con inyecciones subcutáneas. Sin embargo, si se complica con alguno de los dos puntos anteriores, “de nuevo la histeroscopia o laparoscopia debería ser considerada”.

Por tanto, como afirma el doctor, “hay que tener muy en cuenta el caso concreto y personalizar el tratamiento”. En el caso de que se necesite una intervención quirúrgica, las pautas a seguir son idénticas a las que se realizan en las mujeres que están inmersas en un proceso de reproducción asistida y empieza “por esperar entre dos y seis meses después de la intervención”.

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