Cómo saber si tu bebé está mamando bien

Lactancia

Guía para saber si tu hijo está mamando bien

Al principio de la lactancia todo son dudas. Las madres suelen preguntarse si su leche será suficiente, si el número de tomas es el adecuado y si el niño se ha cogido bien al pecho. Estos miedos generan gran inseguridad, por eso hay que combatirlos con información.

Muy pocas madres se libran de preocupaciones en torno a si sus hijos están mamando bien. Las inquietudes acerca del número de tomas, del agarre al pecho, de la calidad de la leche... son muy frecuentes y generan angustia.

Por lo general, no suele haber problemas y las madres se preocupan sin motivos. Pero, aun en el caso de que los hubiera, pueden resolverse con un adecuado asesoramiento. Es importante confiar en la propia capacidad para alimentar al bebé y saber que muchas de las cosas que inquietan son totalmente normales.

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Recién nacido: ¿se ha cogido bien al pecho?

Además de con la revolución hormonal y con el cansancio del parto, las madres recientes que dan el pecho se enfrentan a las dudas sobre si el recién nacido se ha agarrado bien. Estos son los signos de que hay un buen agarre, según detalla la Dra. Susana Ares, portavoz del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP):

  • El mentón del bebé toca el pecho.
  • La boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola.
  • Los labios están hacia fuera (evertidos), y el labio de abajo cube más la areola que el de arriba.
  • Las mejillas están redondas (no hundidas), y no hay hoyuelos.
  • Cuando succiona, la nariz se apoya en el pecho y no está tapada, por lo que el niño puede respirar correctamente.
  • Mientras el bebé mama, la mandíbula inferior sube y baja, haciendo que se le mueva la oreja y la zona de la sien.

Cuando el bebé se coge bien al pecho, la lactancia no debe doler. “Si el agarre no es correcto, el principal síntoma es el dolor. En los primeros días, el inicio de la lactancia a veces produce dolor, y hay que valorar y corregir el enganche. Si no se corrige, puede producir dolor persistente, grietas o heridas en los pezones”, advierte la Dra. Ares.

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Si todo va bien, la ganancia de peso debería ser la adecuada, unos 200 gramos a la semana durante el primer mes de vida o 20 gramos diarios. La medición de peso se hace de forma semanal y, a ser posible, siempre en la misma báscula. Si el niño engorda menos puede haber un problema de mal agarre al pecho que habría que solucionar con un experto en lactancia.

¿Cómo saber que el niño quiere mamar?

La lactancia materna debe ser a demanda. Esto significa que hay que adaptarse a las necesidades del niño y darle el pecho cuando parezca que tiene hambre.

Para saber identificar que quiere comer hay que fijarse en una serie de señales, como “el aumento de actividad, movimientos de búsqueda, llevarse la mano a la boca y quejidos suaves”, explica la especialista. Cuando el niño llora es que lleva tiempo sintiendo hambre.

En los primeros días de vida es normal que el bebé haga muchas tomas (12 veces o más), y esto es bueno, pues facilitará la producción continua de leche y el establecimiento de la lactancia materna. El número mínimo de tomas en los primeros días sería de unas ocho.

¿Está recibiendo suficiente leche?

Entre todas las preocupaciones en torno a la lactancia en el número uno está saber si recibe la cantidad de leche necesaria. La portavoz del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP describe cuáles son las señales de que el niño se está alimentando bien:

  • Hace caca con frecuencia. Las cacas de los recién nacidos son espesas y oscuras, pero tres o cuatro días después del nacimiento se vuelven amarillo mostaza. Sobre el tercer día de vida hacen unas dos-cuatro cacas, pero desde la tercera o cuarta semana el ritmo defecatorio se ralentiza y hay bebés que hacen caca todos los días mientras otros se pasan varios días sin manchar el pañal.
  • Moja muchos pañales. El primer día de vida el bebé suele tener un pañal mojado, el segundo día, dos, y el tercer día, tres. A partir del sexto día de vida, lo habitual si está mamando bien es que moje entre seis y ocho pañales diarios. La orina ha de ser transparente o muy clara. Si moja menos pañales o la orina es oscura podría estar tomando menos líquido del que necesita y habría que consultar con el pediatra. También hay que hacerlo, y por el mismo motivo, si se observan en el pañal “cristales” naranjas.
  • Está tranquilo cuando acaba de mamar. Mientras dura la toma, al bebé se le debe oír tragar leche. Luego, cuando termina, debería estar relajado y soltar el pecho por sí mismo de forma espontánea.
  • El pecho queda más blando tras la toma. Además, la madre puede notar sensación de sed, relajación, somnolencia o incluso contracciones en el útero.
  • Aumenta de peso. Los bebés suelen perder en sus primeros cinco días de vida entre un 6 y un 10% del peso registrado al nacer. Es totalmente normal y no atribuible a que no estén comiendo bien. Eso sí, hacia las dos semanas de vida ya deberían recuperar el peso del nacimiento. Para prevenir una pérdida muy importante hay que darles el pecho de forma frecuente durante todo el día, incluyendo tomas nocturnas.

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¿Cuánto deben durar las tomas?

La lactancia siempre debe ser a demanda, por lo que no se puede fijar una duración “correcta” de las tomas, pues estas suelen ser muy variables dependiendo de cada niño.

“Los recién nacidos pueden alargar las tomas hasta 20 minutos o más, mamando de uno o de ambos pechos. Conforme van creciendo, los bebés van siendo más eficaces al mamar, de modo que pueden tardar solo entre cinco y 10 minutos en vaciar cada pecho”, tranquiliza la Dra. Susana Ares.

La madre no debe limitar la duración de la toma; es el bebé el que marca el tiempo. Hay que dejar que sea él quien se suelte espontáneamente “con signos de saciedad, que se manifiestan por puños abiertos, somnolencia, calma y desinterés por el pecho”, recalca la especialista. Si desea continuar se le puede ofrecer el otro pecho. Si no lo quiere, se comenzará la siguiente toma por el que no ha tomado, a no ser que hubiera estado muy poco rato en el primero, en cuyo caso se empezará por este último. Para muchos bebés, con un solo pecho es suficiente.

Si no se dan estas señales de saciedad y el bebé pide mamar con demasiada frecuencia, habría que revisa la postura, por si fuera inadecuada y esto hace que el pequeño no esté recibiendo suficiente leche.

En todo caso, de presentarse este problema, no hay que abandonar si no se quiere, pues hay que saber que puede solventarse con la ayuda de personal especializado en lactancia materna.

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