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Embarazo

Pruebas en el tercer trimestre: preparando el nacimiento

Los controles médicos del final del embarazo confirman el estado de salud de madre e hijo y son decisivos con respecto al parto. ¿Qué pruebas se realizan y en qué semana de gestación?

Al igual que en los dos primeros trimestres del embarazo, en el tercero hay una serie de pruebas médicas específicas para comprobar que todo va bien. En este caso están muy dirigidas al momento del nacimiento y sus resultados pueden influir en él.

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La ecografía del último trimestre

En los últimos meses se siguen haciendo ecografías, al menos una, que pueden ser más dependiendo de las condiciones particulares de la madre y el embarazo. En todo caso, la ecografía del tercer trimestre se realiza entre las semanas 32 y 36. Tal como explica el Dr. Gabriel Tejada, ginecólogo de la Clínica HLA El Rosario de Albacete, esta exploración ecográfica tiene como objetivo, “valorar la situación, presentación y posición fetal y hacer una aproximación del peso fetal estimado del nacimiento”

Además, se estudia el entorno fetal; es decir el estado de la placenta y del líquido amniótico por si no están cumpliendo bien su función, y todos estos valores permiten a los facultativos determinar si la gestación está teniendo una correcta evolución.

Más analíticas

En el tercer trimestre vuelve a haber analíticas, es una constante en todo el embarazo. En este caso se realiza:

Gracias a sus resultados se puede saber el estado de salud de la madre y la evolución de algunas patologías asociadas a la gestación, como la hipertensión, la anemia, además de descartar que haya infecciones de orina o algún problema de tiroides, entre otros.

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La importancia del exudado vagino-rectal

Entre las semanas 35 y 37 se realiza una prueba que habitualmente no se hace antes: un exudado vaginal y rectal. Consiste en tomar una muestra de la cavidad vaginal, la entrada de la vagina, la zona próxima a la uretra y la zona perianal. Estas muestras, que se recogen con un hisopo, serán analizadas posteriormente.

Su finalidad es “descartar la presencia de una bacteria (Streptococus Agalactiae) que en un porcentaje de hasta un 25% de las embarazadas se encuentra presente de forma habitual, sin que suponga riesgo para la gestación, pero que en el momento del paso fetal a través del canal del parto puede ocasionar una infección del neonato”, detalla el Dr. Tejada.

Si se confirma la presencia de dicha bacteria, deberá administrarse a la madre un antibiótico antes del nacimiento.

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La consulta con el anestesista

La consulta con el anestesista, o “estudio preoperatorio”, se lleva a cabo alrededor de la semana 36 de embarazo. Es una cita importante, ya que el anestesista preguntará a la madre si tiene antecedentes de complicaciones con la anestesia y hará una exploración física por si hubiera alguna circunstancia a tener en cuenta durante la anestesia.

Además, el anestesista valorará los resultados de la analítica y explicará a la madre todos los pormenores de la analgesia a utilizar.

La monitorización: el parto se acerca

Con la monitorización externa puede determinarse la frecuencia cardiaca del feto y sus movimientos. Además, registra las contracciones uterinas de la madre, lo que puede indicar si el parto está más o menos cerca.

Se realiza a partir de la semana 37 de forma semanal hasta la 40. Si el parto no se desencadena en la semana 40, se hará con más frecuencia, cada pocos días. No obstante, según indica el Dr. Gabriel Tejada, la monitorización no está circunscrita a este momento final del embarazo, sino que se utilizará a lo largo de la segunda mitad de la gestación, “siempre que se considere oportuno como prueba de bienestar fetal, junto a otras técnicas complementarias”.

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