Malas notas en el colegio

Educación

'Mi hijo ha sacado malas notas, ¿qué debemos hacer?'

Cuando los resultados escolares no son los esperados hay que tomar decisiones: ¿contar con un profesor particular, dar una nueva oportunidad al niño, retirarle algún capricho...? Estas son las pautas para ayudarle de la mejor manera.

Ya sea porque las calificaciones han sido más bajas de lo esperado o porque ha habido suspensos, la llegada de las primeras notas puede provocar un problema familiar que hay que saber resolver. Pero las notas escolares no son solo un número; a menudo nos indican mucho más y pueden alertarnos del estado del niño, de cómo se encuentra y de otras situaciones de las que, quizá, no somos tan conscientes.

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Actuar cuanto antes

Si las notas han ido mal, los expertos recomiendan actuar cuanto antes. Esto puede conllevar contratar a un profesor particular que le ayude en casa con las tareas, pero también, y muy importante, descubrir la causa de esos resultados académicos no esperados. "Antes de tomar una decisión, debemos analizar las causas que explican un bajo rendimiento escolar. Es útil entender las notas como una consecuencia o un resultado en el sentido amplio. Un 'síntoma' del estado general de adaptación emocional, social y motivacional del niño. Por ello, es recomendable tener una conversación con tu hijo para entender qué le ha ocurrido. Que cuente cómo se siente y cuáles cree que son las causas de sus resultados", recomienda Fátima Hernández, psicóloga y coach certificada en Reino Unido (www.fatimahernandezcoach.com).

 

Diseñar un plan

Una vez que se ha mantenido esa charla con el niño para descubrir qué ha podido suceder con las calificaciones, el siguiente paso es diseñar un plan, "que incluya las conclusiones e ideas del niño y hacerle participe de la toma de decisiones, ya sea comprometiéndose con un cambio de hábitos, mayor dedicación al estudio, menos horas de videojuegos o recibir clases particulares", aconseja la experta. "Cuando somos parte de la decisión, sentimos que tenemos mayor control y ello mejora significativamente nuestro rendimiento. Además, la percepción de control sobre el proceso disminuye el estrés. Una meta consensuada se convierte en fuente de motivación y un refuerzo en sí mismo", aclara.

El papel del profesor particular

Si el niño necesita ayuda para encarar los siguientes trimestres escolares y en casa no se le puede prestar, lo más adecuado es contar con apoyo externo. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de cuestiones para que ese apoyo no sea contraproducente. Así, aunque cuente con un profesor particular, el niño debe responsabilizarse de su aprendizaje. Tal como destaca Fátima Hernández, "una parte importante de aprender y madurar es hacerse responsables y desarrollar autonomía. Las figuras de apoyo escolar deberían promover estas habilidades y darle al niño la libertad para que, progresivamente, autogestione sus tiempos y sus tareas. En caso de necesitar una figura de apoyo, lo recomendable sería compaginar días de estudio independiente con días de clases particulares".

¿Son aconsejables los castigos?

Al margen de encontrar la causa que ha provocado los malos resultados escolares y de ponerle solución, muchos padres se plantean si las malas notas han de tener consecuencias en forma de castigo. "En una sociedad cade vez más competitiva, nuestros hijos experimentan importantes niveles de estrés relacionado con los resultados académicos. Como padres y educadores, es importante manejar adecuadamente nuestras expectativas y entender las implicaciones que las notas tienen para la autoestima y autoconcepto de los niños", apunta la psicóloga.

"Si asociamos los resultados escolares al castigo, vincularemos el aprendizaje con algo negativo y nuestros hijos pueden perder su interés y curiosidad natural por aprender", señala. Pero este proceso es así en una doble dirección, porque para la experta tampoco conviene asociar las notas a premios. Así, insiste en no vincular el cumplimiento de objetivos académicos y las recompensas: "Hemos de ser cuidadosos y no desvirtuar el verdadero sentido del aprendizaje, convirtiéndolo en moneda de cambio para conseguir premios".

Notas no esperadas en una situación diferente

Muchos escolares han bajado su rendimiento académico tras el confinamiento y debido a la pandemia. La situación les pasa factura también a ellos y como padres hay que contextualizar los resultados en el momento vital que estamos viviendo. En este sentido, es importante ser comprensivos, pero intentar mantener rutinas y hábitos de vida estructurados, como buscar la forma segura de socialización y fomentar el deporte al aire libre, pues "esto no solo mejorará el desempeño escolar, sino que favorecerá el adecuado desarrollo emocional de los niños", destaca Fátima Hérnandez. 

En definitiva, hay que poner el foco en cada niño y, como un equipo, ir descubriendo con él lo que le sucede, evitando conclusiones directas y precipitadas como "has suspendido porque no estudias lo suficiente". Es más efectivo sentarse con él, analizar la situación y buscar soluciones consensuadas que ayuden a recuperar el rendimiento escolar y, tal vez, su bienestar anímico.

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