Regalos de Navidad para los niños

Psicología

¿Cuántos regalos (como máximo) debe recibir un niño por Navidad?

Llega el momento de escribir la carta a los Reyes Magos o a Papá Noel y la ilusión se desborda. La mayoría de los niños recibe más regalos de los necesarios. ¿Dónde está el límite?

Ha sido un año complicado y seguramente los Reyes MagosPapá Noel quieran compensar a los niños por lo bien que se están portado durante la pandemia. Se sienten muy orgullosos del gran esfuerzo de los más pequeños, pero también en esta Navidad lo mejor es ser contenidos y responsables en cuanto al número de regalos. ¿Qué criterio es el mejor a la hora de hacer la carta y cómo deben elegir los magos lo que dejan en casa a cada uno?

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Escribiendo la carta

Una buena forma de educar a los niños en el valor de los regalos es ayudarles a escribir una carta distinta. A menudo, esta se convierte simplemente en un listado de peticiones sin más. ¿Por qué no aprovechar para hacer una reflexión de lo que ha sido el año y contarles a los Reyes o a Papá Noel lo que más y lo que menos les ha gustado? También puede ser un buen momento para comentarles algo en lo que hayan mejorado y de exponer algún compromiso para el siguiente año. Así, la petición de regalos queda enmarcada en un contexto y no solo es una exigencia.

Más de cinco son multitud

El 80% de los niños recibe más de cinco regalos en Navidad. Las sorpresas no solo llegan al propio hogar, sino a casa de familiares, padrinos, amigos... Y a veces en varias fechas: el 25 de diciembre y el 6 de enero. Al final, el pequeño se encuentra con un aluvión de regalos difícil de gestionar. "Un buen referente sería no más de cinco y además tener presente que es más importante la utilidad y la calidad que la cantidad.  En ese sentido, y dependiendo de lo extensa que sea la familia, lo mejor es que reciba un solo regalo por cada unidad familiar", recomienda Remedios Rojas, psicóloga y coordinadora del equipo clínico de ISEP Clínic Barcelona.

Algunos emplean también la "regla de los 4 juguetes en Navidad" para limitar la cantidad: un regalo para llevar puesto (como ropa o zapatos), otro que tenga que ver con la lectura, un tercero que sea algo deseado por el niño y el cuarto y último, algo que necesite.

En todo caso, hay que coordinarse con la familia para evitar repeticiones y excesos y para asegurarse de que los regalos son útiles y cumplen funciones distintas. "En aquellos casos en los que la familia es muy extensa y no se pueda evitar el exceso de regalos, una buena idea es dosificarlos y repartirlos a lo largo del año, de esta manera los disfrutarán y los valorarán mucho más", apunta la experta.

El síndrome del niño hiperregalado

Los niños acaparan la mayoría del gasto destinado a regalos en Navidad, pero pasarse no es un problema de índole económico. Hay mucho más detrás. Hablamos del síndrome del niño hiperregalado.  "Un exceso de regalos produce una sobreestimulación en los niños que hace que se sean incapaces de centrar su atención y la ilusión se dispersa de tal manera que no disfrutan de ninguno de ellos", advierte la psicóloga. "Además, cuando los niños reciben tal avalancha de regalos, corren el riesgo de padecer el 'síndrome del niño hiperregalado', caracterizado por falta de ilusión y aprecio por las cosas, poca tolerancia a la frustración y actitudes caprichosas, egoístas y consumistas", subraya.

No es, por lo tanto, un asunto de poca importancia, porque, además de ser un momento clave en emotividad, también lo es en el aspecto educativo. Menos es más en este caso, así que los Reyes y Papá Noel deben contener su tentación de colmar de regalos a los niños.

¿Quién debe elegir los regalos?

Es cierto que la Navidad es la época mágica por excelencia. Los niños sueñan con hacer realidad sus deseos y en sus cartas puede caber casi todo. Pero ¿es eso lo que deben recibir? "Es bueno que reciban algunos regalos elegidos por ellos para mantener la magia y la ilusión y otros que sean sorpresa, pero que sepamos que le va a hacer ilusión o que es algo que necesitan y que van a poder utilizar", aconseja la experta de ISEP Clínic.

No obstante, como en la mayoría de las cartas ganan terreno lo electrónico y las pantallas frente al juguete tradicional y manipulativo, Milagros Rojas destaca: "Cada vez se hace más necesario insistir en juegos o actividades que favorezcan  la interacción familiar y con otros niños. En ese sentido puede resultar también de utilidad regalar experiencias como por ejemplo un viaje, una excursión, entradas al cine o al teatro para poder disfrutar el resto del año. De esta manera les estamos enseñando a que valoren también lo no material".

Educar en la solidaridad 

En Navidad salen a flor de piel los mejores deseos e intenciones. Es un momento para educar a los niños en la solidaridad con otros que no tienen tanta suerte como ellos, pero no la única fecha del año en que hacerlo. El ejemplo paterno es muy importante y no deberíamos pedirles a los más pequeños que donen uno de sus regalos a niños necesitados si nosotros no estamos dispuestos a hacer lo mismo con una de nuestras sorpresas. Pero, si el niño no quiere desprenderse de ninguno de sus juguetes, ¿se le debe obligar a hacerlo? "Siempre es preferible hacerles entender la importancia de ser solidarios y que lo hagan desde la voluntad, de esta manera estaremos fomentado la educación en valores", explica la psicóloga. Si viven la solidaridad el resto del año, no necesitarán que se les obligue porque se sentirán bien haciéndolo.

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