Mujer mirando un test de embarazo

Conocer tu fase lútea puede ayudarte a la hora de quedarte embarazada

Se trata de la tercera fase del ciclo menstrual y, aunque es importante para conocer la fertilidad, siempre es la gran olvidada

Si estás intentando quedarte embarazada, probablemente hayas leído que una de las claves más importantes para conseguirlo es conocer tu ciclo menstrual. Un proceso que se divide en cuatro fases, siendo la tercera la fase lútea (y también la más olvidada) que guarda una importante relación con la fertilidad. Te lo contamos de la mano del doctor José Luis Neyro, ginecólogo en el Hospital Universitario Cruces de Bilbao, y autor de la página neyro.com.

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¿Qué es la fase lútea?

Se trata del período de tiempo comprendido entre la ovulación y el comienzo de la menstruación. Un ciclo menstrual convencional suele tener una duración de unos 28-30 días, y la ovulación suele suceder entre el 13º y 14º día (o lo que es lo mismo: a los 13-14 días posteriores desde el inicio de la menstruación).

El doctor Neyro comenta que la ovulación es un proceso lento, que dura unas diez horas, durante el cual el ovario permite la salida de un óvulo, una única célula reproductiva de la superficie del ovario, produciendo una pequeña ‘herida’, que inmediatamente se cierra con un pequeño coágulo de sangre. Pero el óvulo no es lo único que sale a lo largo de esas diez horas, sino también los líquidos que lo rodean, dado que este óvulo ha ido madurando durante los catorce días anteriores, dentro de una estructura que se conoce como folículo.

Inmediatamente tras la ovulación, el folículo queda vacío porque ha perdido tanto el óvulo como los líquidos que lo rodean, y sufre entonces una transformación hormonal muy importante para el organismo femenino. Ya no segrega sólo estrógenos (unas hormonas sexuales femeninas) como en la primera fase del ciclo (la fase folicular), sino que a partir de la ovulación se pasa a llamar lútea porque en el folículo se desarrolla una pequeña nueva glándula con células de color amarillo que segregan progesterona, la hormona de la gestación, que prepara al endometrio para recibir al óvulo fecundado.

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¿Qué pasa si el óvulo es fecundado?

De los 5 a 7 días posteriores a la ovulación, se implanta el óvulo fecundado en el útero, y el cuerpo lúteo permite que se siga segregando progesterona, pero también estradiol para que las paredes del endometrio alimenten a este óvulo fecundado. Los niveles de progesterona continuarán siendo altos, y esta hormona es, precisamente, la que está implicada en el aumento de la temperatura basal corporal (un método que se utiliza para averiguar si se ha logrado el embarazo, además de para conocer los días fértiles).

¿Y si no lo ha sido?

Entonces el folículo se contrae. Al no implantarse ningún óvulo, entre 11 y 17 días más adelante, se reducen los niveles tanto de estrógenos como de progesterona. Cabe recordar que esta hormona se encarga de preparar el endometrio para recibir el óvulo fecundado, y, como en este caso no ha sucedido, sus paredes van perdiendo vigor, y finalmente, se desprende en la menstruación. 

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Cuando se acorta la fase lútea, se dan problemas de fertilidad

Lejos de lo que se suela imaginar, la gestación no se inicia hasta la implantación del embrión, y para ello, se tiene que producir una cantidad suficiente de progesterona (que sucede durante la fase lútea). De lo contrario, será un indicativo de la escasa duración de la fase lútea. Si dura menos de diez días, el revestimiento uterino se desprenderá antes de que el embrión pueda implantarse y asentarse de forma definitiva. Por lo que, en definitiva, disminuyen las probabilidades de lograr el embarazo.

Cómo saber si la fase lútea dura menos

Tal y como expone el doctor Neyro, podemos averiguar si la fase lútea tiene una función inadecuada por su menor duración, principalmente, si se dan:

  • Menstruaciones más cortas y frecuentes, que es un signo típico de que comienza el 'declinar ovárico', a causa del envejecimiento. 
  • Sangrados o manchados entre los ciclos menstruales. Efectivamente, a partir de los 40, empiezan a alterarse los ciclos menstruales, y en vez de durar 28 días pasan a ser de 23-25 porque se acorta la fase lútea dado que el folículo ya no es tan bueno.

Y es que “los ovarios ponen en marcha siempre los mejores folículos de entre los que quedan, y éstos se agotan hacia los 48-50 años” (con la llegada de la menopausia), detalla. Según apunta, en estos años el folículo ya no puede mantener la fase lútea durante 14 días, se reduce a unos 7-8 días, y de ahí que se tengan también más reglas en esta fase de la vida.

Un tiempo después, dependiendo de cada mujer, “los folículos ni siquiera ovulan, y la fase folicular, que precede a la ovulación, se prolonga porque no termina de llegar la progesterona”, añade.

No obstante, la edad fértil de la mujer no es la única responsable del acortamietno de la fase lútea, sino que ésta también puede estar provocada por:

  • La obesidad. Esta enfermedad desencadena alteraciones hormonales porque el tejido adiposo es un tejido muy activo que produce, entre otras, leptina y adiponectina, dos hormonas que interfieren en los estrógenos.
  • Problemas de tiroides, que afectan a la fabricación de hormonas femeninas.

En cualquier caso, si, tras varios intentos, se nota que existe una dificultad para lograr la gestación, se recomienda solicitar la opinión de un especialista.

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