Laura Escanes con su hija Roma

Roma, la hija de Laura Escanes, usa chupete sólo para las siestas, ¿es lo correcto?

La 'influencer' ha desvelado que a su pequeña le ayuda a conciliar el sueño. Te contamos cuáles son los aspectos positivos y negativos de este inseparable accesorio para muchos niños

Laura Escanes es una de las caras conocidas que más hablan abiertamente de su maternidad. La influencer no duda en compartir con sus seguidores algunos detalles de su experiencia como madre de Roma, que en octubre celebraba su primer añito, y mostrar, así, su visión sobre algunos temas relacionados con la crianza de la pequeña que tiene junto a Risto Mejide. En una de sus últimas stories, en redes sociales, desvelaba que Roma lleva chupete, pero sólo para las siestas. Lo que no es nada extraño, ya que suele convertirse en el inseparable compañero de los más pequeños, y, al mismo tiempo, en el alivio de muchos padres, que ven cómo les ayuda a que sus bebés concilien el sueño.

Sin embargo, el uso del chupete no está exento de polémica, y en los últimos años se ha debatido mucho sobre cuáles son sus ventajas e inconvenientes. Las pediatras Nerea Sarrión, nerea_pediatra en redes sociales, y Anna Estapé, pediatra.annaestape en redes sociales, y la odontopediatra Avelis Valero, delegada de visitas a profesionales del área de Barcelona y Baleares de IQvia para Fluocaril, nos lo cuentan.

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¿Por qué se usa tanto el chupete?

La pregunta parece sencilla. Basta con mencionar que el chupete es el que, en muchas ocasiones, garantiza al menos unas horas de descanso para unos agotados padres. Sin embargo, también existe una buena explicación a por qué conquista a tantos pequeños. Tal y como nos detalla la pediatra Nerea Sarrión, "el instinto de succión es muy intenso en los primeros meses de vida, y, al utilizarlo, se desarrollan unos hábitos de succión no nutritiva".

Entre sus virtudes, se suele destacar:

  • Que ayuda a calmar el llanto de los bebés. En palabras de la doctora, "succionar les relaja".
  • Fomenta que concilien el sueño.
  • Reduce el estrés y el dolor, precisamente por este efecto relajante. De hecho, explica la médico que, cuando se tiene que realizar algún procedimiento que les puede resultar doloroso (como, por ejemplo, poner una vacuna), se recomienda la tetanalgesia. Es decir, darles el pecho al mismo tiempo para aliviar la molestia y consolarles. Con el chupete ocurre exactamente lo mismo, podría decirse que es como una 'alternativa' al pezón para tranquilizarles.
  • Estudios recientes lo han relacionado, incluso, con un menor riesgo de sufrir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Aunque se desconoce con certeza por qué está entre los factores protectores, la doctora Sarrión apunta a que podría ser, entre otros motivos, porque "aumenta los microdespertares (despertarse breves segundos), favorece que la lengua se mantenga en su posición anterior y aumenta el tono de muscular de la vía aérea".

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Qué contraindicaciones puede llegar a tener el uso abusivo del chupete

Al otro lado de la balanza, encontramos los inconvenientes de usar el chupete. Tal y como nos advierte la odontopediatra Avelis Valero, "ningún odontopediatra u ortodoncista lo va a recomendar", puesto que, en su opinión, su uso tiene más contraindicaciones que beneficios.

  • Interfiere en el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. Se ha expuesto que puede provocar que se acorte el tiempo de lactancia.
  • evitándolo durante el primer mes de vida para que no haya confusión tetina-pecho de la mamá. Se debe retirar alrededor de los 2 años. 
  • Favorece la aparición de caries. Sin darse cuenta de ello, muchos padres tienen el hábito de sumergir el chupete en bebidas dulces o azucaradas (con miel, zumo...), lo que fomenta la aparición de lo que se conoce como 'caries del biberón'.
  • Si se utiliza durante un tiempo excesivo, llega a afectar a la dentición, haciendo que aparezcan problemas como la maloclusión (mal alineamiento de los dientes), mordida abierta y mordida cruzada, lo que puede interferir a la hora de alimentarse.
  • La doctora Valero añade también que existe un mayor riesgo de otitis media aguda, asfixia y broncoaspiración (el paso de sustancias de la faringe hacia la laringe y la tráquea).

Aun así, la pediatra resalta que muchos de estos efectos negativos son reversibles, siempre y cuando se deje el chupete antes de los dos años de edad. Y, en cualquier caso, indica que es un hábito mucho mejor que el de chuparse el dedo: "se ha visto que las alteraciones dentales con el dedo son mucho más llamativas y graves porque el chupete lo puedes retirar a los 12-18 meses (aunque sea difícil), pero con el dedo no se puede decir lo mismo", asegura.

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Consejos para usar bien el chupete

Con el objetivo de hacer un buen uso de este accesorio 'tan querido', la pediatra recomienda:

  • No usarlo en las tres-cuatro primeras semanas de vida si se toma lactancia materna. Al igual que indica la Asociación Española de Pediatría, y tanto la doctora Anna Estapé como Nerea Sarrión, se aconseja evitarlo durante los primeros meses de vida, y esperar a que la lactancia esté bien establecida para evitar la confusión tetina-pezón. 
  • No mojar el chupete en bebidas azucaradas. De este modo, se prevendrá la aparición de caries.
  • Retirar el chupete a los 18-24 meses como máximo.
  • Comprar siempre chupetes seguros, que cumplan con las normas fijadas por AENOR 2003. La doctora Valero, por su parte, indica que la tetina debe ser fisiológica, la más fina y flexible, para que se adapte al paladar del bebé y permita que la lengua se posicione de forma natural. También tiene que ser lo más pequeña posible, y no aumentar el tamaño a medida que crece (tan sólo el escudo para que cubra la boca).
  • No poner un sujeta chupetes para que no lo tenga siempre a su alcance. Tampoco es recomendable que sean muy pesados porque, de ser así, el bebé ejercerá más fuerza, deformando sus dientes y el paladar.
  • No usarlo más de seis horas diarias. La doctora Valero apunta que lo mejor es emplearlo de forma puntual, y retirárselo en cuanto haya conciliado el sueño. "Es muy importante que a partir del primer año o cuando empiece el habla, no lo lleve enganchado, y sea exclusivamente para dormir o descansar".
  • Cambiarlo cada mes o dos meses por cuestiones higiénicas y de seguridad.
  • Cerciorarse periódicamente de que el chupete no tenga desgaste o roturas. De suceder esto, se tiene que cambiar el chupete.

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Pero, ¿y qué hacemos si no lo quieren dejar?

La retirada del chupete puede suponer todo un reto para muchos padres, pero la doctora Sarrión nos detalla que "no existe una fórmula universal, y todo dependerá del niño y las circunstancias".

Para algunos, es más sencillo "porque lo pierden o los Reyes Magos o Papá Noel se lo llevan e incluso entienden que deben dejarlo cuando se les explica". Para otros, en cambio, es más complicado. En estos casos, indica, se debe hacer de una forma respetuosa. Tanto es así que la doctora Valero incide en que una eliminación brusca podría propiciar que el pequeño reemplace ese hábito por otros como la onicofagia (comerse las uñas), morder objetos o succionar los labios y la lengua.

"Si el niño no está preparado, quizá, hay que esperar un poco", resalta Nerea Sarrión. Lo más importante, incide, es buscar una temporada en la que no haya cambios que le afectan, y los padres puedan dedicar tiempo a estar con él, y armarse de mucha paciencia.

La pediatra recomienda a que se pruebe a ir reduciendo, poco a poco, el tiempo de uso, comenzando por los momentos del día, y después por la noche. El momento más conflictivo. "Se puede buscar entonces una alternativa al chupete, otra actividad con la que se pueda relajar, como un masaje, la lectura de un cuento, agarrar un muñeco... y, por supuesto, acompañarle y estar a su lado", afirma. La doctora Estapé, por su parte, añade que, por ejemplo, un buen truco puede ser que no tengan siempre el chupete accesible en los momentos que juegan o pasean.

Y es que lo que se debe tener claro es que es un proceso que implica empatía y confianza, por lo que desaconseja totalmente hacerlo infundiendo miedo en el niño, diciéndole, por ejemplo, que le contaremos a su profesora que todavía se duerme con chupete.

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La higiene bucal comienza incluso antes de que salgan los dientes

"Tanto los bebés que reciben lactancia materna exclusiva como los que son alimentados con biberón y de forma mixta, necesitan una higiene bucal a partir de los 3-4 meses de edad, aún sin dientes", nos comenta la odontopediatra. Para ello, es necesario ponerse en contacto con el odontopediatra, quien recomendará ir "incorporando una vez al día masajes en la cavidad oral, usando un dedal de silicona o una gasa estéril". De esta forma, el bebé comenzará a ser consciente de que la cavidad bucal es otra parte de su cuerpo. 

Por otro lado, la doctora advierte que es muy importante preservar la capa blanquecina que se presenta en la lengua del bebé, ya que, en realidad, se trata de un 'escudo de protección', con inmunoglobulinas (anticuerpos) necesarios para la inmunidad del bebé. 

Y, una vez erupcione el primer diente (que suele ser a los 6-8 meses), se tiene que iniciar una rutina de cepillado utilizando crema dental con flúor que tenga una concentración a partir de 1.000 ppm (partes por millón de flúor), por lo menos dos veces al día (mañana y noche).

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