Mujer embarazada triste

La hiperémesis gravídica, un problema que también puede provocar depresión en el embarazo

Esta es la conclusión de un nuevo estudio llevado a cabo por un grupo de científicos del Reino Unido

Se estima que alrededor del 1-2% de las mujeres embarazadas sufren hiperémesis gravídica, una dolencia que causa vómitos y náuseas en exceso. Pero de acuerdo a un último estudio realizado por científicos del Imperial College London y el Imperial College Healthcare NHS Trust del Reino Unido, también estaría relacionado con un mayor riesgo de sufrir depresión durante la gestación (y después de haber dado a luz). Lo que se debe, sobre todo, a esas molestias graves que sufren al principio del embarazo. De ahí que, tal y como nos advierte el doctor José Luis Neyro, autor de www.neyro.com y experto en salud de la mujer del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Cruces de Bilbao, todas esas náuseas y vómitos de las gestantes deben ser tratadas por un médico desde el mismo momento de su aparición, y en el caso de notar problemas anímicos, consultarlo con un especialista.

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¿Por qué aparecen estas náuseas y vómitos excesivos?

El ginecólogo confiesa que, en realidad, la comunidad científica continúa debatiendo a día de hoy cuáles son las causas de esta hiperémesis gravídica durante el embarazo, que, por ejemplo, han sufrido caras tan conocidas como la duquesa de Cambridge. Aunque se sugiere que tendría un origen hormonal.

Lo que sí se ha detectado es que, al principio de la gestación, en las mujeres con este cuadro de vómitos y náuseas excesivos se incrementan los niveles de la gonadotrofina coriónica (HCG por sus siglas en inglés), una hormona que podría actuar sobre el hipotálamo, desde donde se controlan los vómitos (que suelen ser más frecuentes e intensos en los embarazos múltiples), e interaccionar con ciertos neurotransmisores.

Asimismo, es habitual que, a partir del cuarto mes de gestación, esos niveles disminuyan, desapareciendo, de este modo, esas molestias que impiden a la mujer embarazada hacer su vida diaria de forma normal.

Sin embargo, el experto recalca que, por mucho que se alivien, no hay que restarle importancia a la dolencia, ya que, de no tratarse, puede agravarse el cuadro y aparecer complicaciones serias potencialmente. 

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¿Cuándo llega a ser preocupante?

El doctor Neyro insiste en que hay dos circunstancias que deben alertar a la mujer embarazada:

  • Cuando las náuseas y los vómitos continuos provocan pérdida de peso. No hay que esperar a que sea llamativa, basta con 1 o medio kilogramo.
  • Ligada a la anterior, la deshidratación, causada por esos vómitos graves.

En cualquiera de los dos casos, es muy importante que llame con urgencia a su ginecólogo, puesto que requerirá ser hospitalizada. Lo primero que se hará será suprimir la alimentación por vía oral, y aportarla por vía indovenosa, tratando la deshidratación con sueros para recuperarla, y dándole un tratamiento para calmar náuseas y vómitos.

Pasadas unas 48 horas, se le volverán a dar alimentos que no sobrecarguen el aparato digestivo, poco a poco.

Por último, el médico nos comenta que no todos los tratamientos sirven para tratar las náuseas típicas del embarazo, como es el caso del Ondansetrón, que no está indicado durante este periodo, y tiene que evitar usarse. Sobre todo, en el primer trimestre.

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Algunos consejos para aliviar las molestias leves

El doctor Neyro resalta que la paciente nunca debe automedicarse, y siempre llamar a su especialista. No obstante, si las molestias no son tan graves como en el anterior caso expuesto, se suele aconsejar:

  • Pocurar no tomar líquidos durante buena parte de la mañana, y posponerlos hasta el mediodía.
  • Desayunar sólido.
  • Repartir las comidas en cinco tomas, con poca cantidad cada una de ellas.
  • Tomar vitaminas del grupo B porque se han asociado a una mejora del control neurológico de la conducción nerviosa, lo que podría calmar las náuseas a nivel central, del encéfalo. Se han asociado otros tratamientos a base de jenjibre que los ginecólogos conocen bien.

Desde su punto de vista, también resulta esencial que las pacientes visiten al ginecólogo desde el mismo momento que conozcan su embarazo, y no esperar hasta el tercer mes, como se suele hacer en nuestro país.

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La importancia de la salud mental durante el embarazo

Estas náuseas y vómitos pueden acentuar el malestar de las embarazadas, y por ello, igual de importante que hablar con su ginecólogo es que, en el caso de que se sientan especialmente alicaídas o experimenten algún tipo de rechazo (o emoción negativa) hacia el bebé que está en camino, se pongan en contacto con un psicólogo o psiquiatra. Además de solicitar ayuda, el descanso y la comunicación con su entorno serán parte de las claves para lograr superar la depresión, que experimenta 1 de cada 5 madres.

Una de las autoras del estudio británico, la doctora Nicola Mitchell-Jones, ha advertido que se necesita no sólo tratar esos síntomas físicos, sino realizar un seguimiento de su evolución a nivel psicológico para evitar que la hiperémesis gravídica termine minando ese vínculo tan especial que se establece entre una madre y un hijo.

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