Niña con mascarilla en clase

Aulas más ventiladas... ¿y niños más resfriados?

Hablamos con el epidemiólogo y pediatra Quique Bassat, del Insituto de Salud Global de Barcelona, para saber si esta medida esencial aumenta el riesgo de sufrir resfriados o neumonías

Seguro que estas últimas semanas has escuchado en más de una ocasión aquello de que, al tener constantemente las ventanas abiertas en los colegios, los niños no se contagiarán de COVID-19, pero sí cogerán una buena neumonía. Aunque los expertos lo llevan advirtiendo desde hace mucho tiempo, la pasada semana el CSIC emitió una guía que volvió a confirmarlo: la ventilación de las aulas es fundamental frente al coronavirus. Así que las escuelas están intentando aplicarlo en la medida posible. Pero, ¿qué ocurrirá ahora que llega el invierno? ¿Aumentarán los casos de resfriados? Te lo explicamos.

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¿Por qué la ventilación de las clases resulta esencial?

Tal y como detalla el CSIC, en ambientes interiores las partículas en suspensión, los ya populares aerosoles (susceptibles de contener virus), se pueden acumular, y la exposición a este aire puede provocar infecciones. En este caso, y dada la pandemia actual, por coronavirus. De ahí que tanto la Asociación Española de Pediatría como el organismo resalten que las actividades al exterior son preferibles.

Sin embargo, según señala la asociación de pediatras, los expertos son conscientes de que los niños, al igual que los adultos, pasan cada vez más tiempo en espacios interiores, lo que será inevitable con la llegada del invierno.

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Distancia, higiene y mascarillas, también son fundamentales

Aunque la transmisión del coronavirus por aerosoles es signficativa, Quique Bassat, pediatra y epidemiólogo del Insituto de Salud Global de Barcelona, nos señala que eso no significa que deje de hacerlo por otras vías, por lo que sigue siendo muy importante mantener el resto de medidas de seguridad que también se aplican en las aulas:

  • La distancia física, de 1-2 metros, y disminución de alumnos por clase.
  • El uso de mascarillas, que deben estar bien ajustadas. Y a esto, el CSIC suma que, para reducir su emisión, se debe hablar bajo (de lo contrario la emisión es 30 veces superior).
  • Ventilación y renovación del aire.
  • Higiene frecuente de manos y limpieza de los espacios.

"La combinación de todas ellas es lo que funciona", asevera. Pero, ¿qué ocurre si quitamos la ventilación de la ecuación cuando lleguen los meses más fríos? El CSIC recomienda la ventilación natural, especialmente ventilación cruzada (ventanas y puertas en lados opuestos), y si esto no es suficiente, destaca que los colegios deberían utilizar equipos extractores o impulsores individuales con un caudal de aire adecuado. Y, en caso de que otras opciones no sean suficientes, ya se aconsejaría purificar el aire con equipos provistos de filtros HEPA.

Ante el frío, más abrigados

Los pediatras insisten en que, si en los colegios se opta por la ventilación natural (es decir, abrir ventanas), la solución pasa por que los niños lleven ropa de abrigo cómoda, y que hay que perder el miedo a que cojan un resfriado. Tanto es así que el epidemiólogo y pediatra dice que esta relación no se basa en ninguna evidencia científica. Enfermedades como la neumonía o la gripe son infecciones respiratorias, que los niños cogerán al estar en contacto con un enfermo o sus secreciones respiratorias. La razón por la que su incidencia aumenta en invierno es porque, al fin y al cabo, estarán más en interiores y junto a otras personas, algunas de las cuales pueden tener neumonía o gripe.

De todos modos, Quique Bassat lanza un mensaje de tranquilidad a los padres porque, insiste, en que el resto de medidas también son importantes en la protección frente al virus.

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La falta de calidad del aire, un problema crónico relacionado con el cambio climático

Un informe realizado por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) ha desvelado que la mayor parte del horario lectivo (o lo que es lo mismo cinco de cada seis horas), las condiciones de las aulas españolas no son las adecuadas en términos de temperatura ambiente, humedad relativa y niveles de CO2. La razón de que se mida la presencia de dióxido de carbono es porque, como bien nos explica Quique Bassat, es un buen indicador para saber si estamos consiguiendo ventilar bien las clases, y por tanto, reduciendo la exposición al virus.

Pero destaca que el problema va más allá del virus. Según el experto, los niveles moderadamente altos de CO2 se han relacionado con dificultades de concentración o aprendizaje en los niños. Un problema crónico, "que arrastramos desde hace mucho tiempo, y lo único que ha hecho esta crisis del coronavirus es ponerlo todavía más en evidencia si cabe".

Los niveles de dióxido de carbono se están incrementando en todas partes del mundo, derivados de uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos: el cambio climático, y todo lo que trae consigo. "Esto es una señal de cómo está ventilando el planeta y cómo se están acumulando partículas que en cierto grado pueden ser tóxicas para los seres humanos". Y adiverte que, al tratarse de un problema que se hará evidente a largo plazo, no lo vemos como algo urgente, cuando sí lo es.

Por tanto, una vez más, insiste en que una adecuada ventilación permitirá, "además de mantener los niveles de CO2 a niveles que no sean perjudiciales ni para la salud de los niños y profesores, ni para su rendimiento escolar".

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