Mujer pensando

En qué casos deberías congelar tus óvulos (o al menos planteártelo)

Más allá del retraso de la maternidad, hay otros motivos por los que también es muy importante valorar esta opción

Podemos encontrarnos en una situación de lo más atípica, pero hay ciertos deseos que no varían, como, por ejemplo, el de convertirse en madre. Al menos, así se desprende de los datos que manejan las clínicas Amnios In Vitro Project y Eva. Según ambas desvelan, cada vez más mujeres muestran su interés por la vitrificación de óvulos como técnica para lograr el embarazo. Una opción que no sólo tiene que plantearse si, por algún motivo, se retrasa la maternidad, ya que puede ser útil para muchas más mujeres de lo que se suele imaginar. Te contamos en qué consiste y en qué casos debería sopesarse esta opción.

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Una técnica segura y con grandes posibilidades de éxito

El doctor Elkin Muñoz, director de la clínica IVI en Vigo y A Coruña, nos cuenta que la vitrificación de óvulos es una técnica mediante la que se enfrían rápidamente estas células, lo que permite que estén inactivas durante un tiempo indefinido (que, normalmente, según nos comenta, no suele superar los 12-13 años). De este modo, en cuanto se necesiten, una vez se calienten, recuperarán sus funciones celulares, y en el caso de los ovocitos, su capacidad de originar un embrión.

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Las probabilidades de conseguir un embarazo con los óvulos vitrificados es la misma que con los frescos (es decir, los que no se han sometido a esta técnica), ya que la supervivencia de los ovocitos al ser descongelados es mayor del 90%, y "su capacidad funcional se mantiene muy similar".

Así que, tras informar a la paciente sobre todos los detalles de esta técnica, si se dispone, finalmente, a vitrificar sus óvulos, se estimularán sus ovarios para conseguir un mayor número de ovocitos. "Una estimulación que se hará con unas hormonas inyectables, y es un proceso que dura entre unos 9 y 10 días". La posterior extracción de los ovocitos, detalla, es un procedimiento sencillo, que dura sólo unos 10-20 minutos, y el médico asegura que es muy seguro. 

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¿Hay que reunir algunos requisitos previos?

"Esta técnica esá prácticamente al alcance de todas las mujeres", asevera el doctor. Tanto es así que se trata de un método bastante habitual en pacientes que se están sometiendo a otros tratamientos de reproducción asistida (como la fecundación in vitro), y tienen una respuseta ovárica baja (lo que significa que no se han conseguido tantos ovocitos como se requieren para el proceso).

Los dos requisitos que debe cumplir una mujer que quiera vitrificar sus óvulos son:

  • Haber alcanzado la mayoría de edad. Aunque, en el caso de menores con cáncer, hay una excepción, puesto que pueden hacerlo siempre y cuando tengan la autorización de sus padres o sus tutores legales.
  • Estar en uso de sus facultades físicas y mentales.

Aunque no existe una edad límite para iniciar el proceso, el médico sí aconseja ajustarse a la fisiología reproductiva: "lo ideal sería antes de los 36 años". No obstante, destaca la existncia de "un grupo intermedio", que todavía podría hacerlo a los 37-39 años, si tiene una buena reserva ovárica.

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Una buena opción para mujeres con enfermedades que puedan afectar a su fertilidad

Probablemente, hayas escuchado en alguna ocasión la historia de una mujer que tomó la decisión de vitrificar sus óvulos para no negarse la opción de ser madre más adelante. Y es que, tal y como evidencian diversos estudios sociológicos, las españolas ya no tienen hijos tan jóvenes. Alrededor del 30% tiene su primer pequeño a los 35 años. Incluso hay algunas que lo retrasan hasta los 40, edad a la que puede resultar complicado conseguirlo. 

De ahí que parte del interés en la vitrificación de los óvulos se explique por este cambio social. Pero no se trata del único supuesto en el que debe plantearse, y así nos lo confirma el doctor Muñoz, que lo recomienda también en los siguientes casos:

  • Si existen antecedentes familiares de menopausia precoz. Lo que implicará que el ovario deje de funcionar, haciendo imposible la reproducción, pueesto que no habrá óvulos disponibles para ser fecundados y lograr un embarazo.
  • Si se tienen patologías que afectan a los ovarios, y todavía no se ha cumplido ese deseo de ser madre.

Entre ellas, se encuentra la endometriosis, una enfermedad muy agresiva contra la reserva de los ovarios, que va disminuyendo gradualmente la cantidad de ovocitos que hay en él. Por tanto, a la par, se irán reduciendo considerablemente las posibilidades de quedarse embarazada, así que, una vez diagnosticado, la paciente debe ser informada cuanto antes de que existe esta posibilidad. Y si se lleva a cabo cuando la enfermedad no está muy avanzada, todavía tendrá esa oportunidad de ser madre.

Por otro lado se encuentran las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, que también ven afectada su fertilidad, dado que esta enfermedad perjudica al ovario y su funcionamiento. Los estudios que se han hecho hasta el momento (y que evalúan la Hormona Antimulleriana (AMH), que segrega los folículos ováricos), han desvelado que ellas tienen unos niveles más bajos de esta hormona que el resto, incluso antes de recibir quimioterapia, así como una menor capacidad para producir ovocitos.

No obstante, uno de los mayores temores de aconsejar la vitrificación a las pacientes con cáncer de mama era que, para ello, tienen que someterse a una estimulación ovárica controlada (EOC), que garantice unos niveles bajos de estrógenos (hormonas que, según se cree, podrían influir activamente en la propagación de las células malignas del cáncer). Sin embargo, una investigación liderada por el propio Elkin Muñoz, que obtuvo el premio 'Alejandro Novo González' de la Sociedad Gallega de Obstetricia y Ginecología en 2016, demostró que este tratamiento no empeoraba su pronóstico ni suponía ningún riesgo para ellas.

De hecho, el médico nos explica que el cáncer de mama "fue la causa por lo que se desarrolló esta técnica". Un método que, concluye, supone una esperanza para todas aquellas mujeres que quieran vivir la experiencia de ser madre una vez superada la enfermedad.

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