Niña escribiendo sobre un papel

Por qué tu hijo debería escribir a mano y no con un teclado

Un estudio ha desvelado que tiene múltiples beneficios para el desarrollo de los más pequeños

El imparable avance de la tecnología propició que las tablets y los ordenadores revolucionaran nuestro día a día hasta 'colarse', incluso, en el ámbito escolar. Sin embargo, mientras en muchos colegios se han convertido en herramientas casi imprescindibles para el aprendizaje, al otro lado del océano, en Silicon Valley, el territorio que aglutina a las grandes compañías tecnológicas del mundo, sucede todo lo contrario. Aunque resulte paradójico, en las mismas escuelas donde los directivos de este sector envían a sus hijos, las pantallas no son bienvenidas. Un hecho que ha generado gran controversia en los últimos años, obligándonos a replantearnos si son realmente necesarias para el estudio. Y a lo que ahora se suma un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Noruega, que asegura que escribir a mano (y no en un dispositivo electrónico) es necesario, puesto que favorece el desarrollo de los más pequeños.

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Un ejercicio que activa su cerebro

La doctora Marta Ochoa, jefa del servicio de Neurología de HM Hospitales en Madrid, destaca que escribir a mano activa tres regiones del cerebro: la motora, la visual y la cognitiva. Así que, al realizar este ejercicio, no sólo se estimula la actividad de este órgano, sino que, al mismo tiempo, los niños desarrollan su motricidad fina (al coger el lápiz o el bolígrafo), y su coordinación mano-ojo (porque tienen que usar su vista).

Algo en lo que también coincide el estudio de la universidad noruega, que señala que, cuando hacen esta actividad, los pequeños "ven las letras que escriben y escuchan el sonido que se hace al escribir, unas experiencias sensoriales que crean un contacto entre diferentes partes del cerebro, y propician que éste se abra al aprendizaje" y también a la memoria. Porque, tal y como apunta la doctora Ochoa, se estimula la memoria semántica, todo un 'almacén' donde guardamos el conocimiento. El motivo es sencillo: cuando plasman sobre el papel una palabra, tienen que pensar en cómo se escribe, si se acentúa o no… Lo que supone un pequeño desafío que, según destaca la profesora Audrey van der Meer, que lidera la investigación, todos los niños deberían comenzar a afrontar a edades tempranas.

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Falta de creatividad o problemas visuales, algunos 'peligros' de las pantallas

En esta nueva realidad digital, los niños, además de pasar mucho tiempo frente a la pantalla, escriben utilizando un teclado que, a largo plazo, no resulta beneficioso para ellos. Aunque aprender a escribir a mano supone un proceso más lento, es necesario que lo vivan, desde el punto de vista de la psicóloga van der Meer. Puesto que, de esta manera, se ven 'obligados' a realizar diferentes movimientos con sus manos. En cambio, con el ordenador delante de ellos, siempre harán lo mismo: pulsar una tecla

Así que, para que su cerebro se desarrolle de la mejor manera posible, necesitan utilizarlo, poner en marcha distintas áreas del mismo, y gracias a la escritura podrán alcanzar su máximo potencial.

Por otro lado, advierte que si continúa imponiéndose este aprendizaje puramente digital, se corre el riesgo de que se pierda la capacidad de escribir a mano, además de otras consecuencias como:

  • Problemas visuales. Se ha demostrado que el abuso de los dispositivos electrónicos propicia la aparición de algunos problemas de vista, como la miopía, de acuerdo a las conclusiones de varios estudios como el elaborado recientemente por el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Laboral de los Estados Unidos.
  •  Falta de creatividad. La sobreestimulación de las tecnologías, tanto en casa como en el colegio, puede provocar que los niños no tienen tiempo para crear ni jugar por sí mismos, afectando así a su imaginación.

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La clave está en el uso responsable

Controlar el uso que se hace de este tipo de herramientas queda, fundamentalmente, en manos de sus propios padres, que deberán realizar un esfuerzo para que sus hijos no estén pegados a la pantalla todo el día. A este respecto, la psicóloga María Guerrero, de ‘Qustodio’, nos da algunos consejos como:

  • Establecer horarios y pactar tiempos para usar los dispositivos electrónicos. Un tiempo que variará en función de la edad del niño. Para los menores de 2 años no se aconseja que estén frente a la pantalla, mientras que los menores de 2 a 5 años deberían estar, como mucho, una hora al día.
  • Marcar unas normas de uso de dispositivos, que tendrán que ser respetadas por todos los miembros de la familia. Como, por ejemplo, no usar el móvil cuando estén en la mesa, o que tengan que escribir y hacer sus deberes con papel y bolígrafo.
  • Desconectarse pronto, y al menos dos horas antes de irse a la cama. Ya que, a los problemas visuales o de creatividad, se unen las alteraciones del sueño nocturno. Por lo tanto, para garantizar que también tengan una buena higiene del sueño, lo mejor es crear momentos de desconexión (sin pantallas) mucho antes de conciliar el sueño.

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