Madre tocándose la tripa en la cama

Embarazo

La diabetes gestacional también puede provocar cardiopatías en los niños

Sufrir este problema durante el embarazo aumenta las probabilidades de que el niño sufra alguna miocardiopatía

Se estima que entre el 6 y el 9% de las mujeres embarazadas en nuestro país sufren diabetes gestacional. Un tipo de diabetes que se diagnostica por primera vez durante el embarazo, y que supone una gran preocupación para las futuras madres. Sobre todo, por los efectos que puede tener en el feto. Y es que, a las posibles complicaciones en la gestación, hay que sumar otras a largo plazo. Entre ellas, tal y como desvela un estudio realizado en Manitoba, Canadá, los problemas de corazón que el niño podría desarrollar antes de los 35 años.

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¿Cuáles son las causas de la diabetes gestacional?

Tal y como se explica desde la Federación Española de Diabetes (FEDE), este problema es una consecuencia a los esfuerzos metabólicos que entraña un embarazo. A partir del segundo trimestre, según nos comenta la ginecóloga Sandra Ortega, de Vithas Castellón, se produce un aumento de hormonas diabetógenas (la prolactina, la progesterona, el lactógeno placentario y el cortisol), lo que provoca, a su vez, un incremento de la resistencia periférica a la insulina (es decir, que hay una dificultad de responder a la cantidad de la hormona insulina que el cuerpo produce). En respuesta a dicha resistencia, el cuerpo aumenta la secreción de insulina para intentar compensarlo, pero algunas gestantes no responden de forma satisfactoria. Acaban desarrollando, por tanto, una diabetes gestacional, dado que su cuerpo ha generado esa resistencia a la insulina, y su páncreas no puede producir la cantidad necesaria de esta hormona para regular bien los niveles de azúcar en sangre, presentan unos niveles de glucosa en sangre más altos de lo normal (hiperglucemia).

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No se presentan síntomas, pero puede tener severas consecuencias para la madre

La mayoría de las gestantes son asintomáticas, y el problema se suele diagnosticar en el screening que se realiza en el primer trimestre o en el screening universal, que se lleva a cabo entre las 24 y 28 semanas. Para determinarlo se puede someter a la embarazada a dos pruebas: la de sobrecarga oral a la glucosa (también conocida como test de O’ Sullivan) o la de la curva de la glucosa.

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La doctora Ortega destaca que, normalmente, la mayoría vuelve a la normalidad. Entre las seis y ocho semanas posteriores al parto, se vuelve a valorar a la paciente, y, finalizada la lactancia, se lleva a cabo la prueba de sobrecarga para determinar si ya no hay problemas con la glucosa.

Sin embargo, advierte de que hay que informar a las madres sobre los riesgos que para ella conlleva:

  • Probabilidad de que vuelva a sufrir diabetes gestacional en futuros embarazos.
  • Preeclampsia (hipertensión durante la gestación).
  • A largo plazo, se incrementa el riesgo de que desarrolle Diabetes tipo 2.

“Si se ha logrado un buen control metabólico durante el embarazo, se deja que la paciente se ponga de parto espontáneamente entre las 39 y 40 semanas. Por el contrario, el mal control glucémico plantea el término de la gestación a partir de las 37 semanas por cesárea, si el bebé tiene un peso estimado mayor a los 4500 gramos”. Al mismo tiempo, resalta que los partos de fetos grandes implican un mayor riesgo de que la madre sufra lesiones perineales, rotura uterina, hemorragias posparto, y que los hombros del bebé no salgan espontáneamente, requiriendo maniobras adicionales para que logre salir (distocia de hombros).

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Obesidad, intolerancia a la glucosa y problemas de corazón, las consecuencias en los niños

Los niños también sufrirán problemas tanto a corto como largo plazo. La hiperglucemia provoca:

  • Macrosomía fetal: el feto crece más de lo normal para su edad gestacional.
  • Polihidramnios, un exceso de líquido amniótico, que puede desencadenar en un parto prematuro e incluso que se rompan las membranas de la bolsa antes de tiempo.
  • Muerte fetal dentro del útero entre las 36 y las 40 semanas.
  • Organomegalia. Un crecimiento exagerado de corazón e hígado.
  • Alteraciones metabólicas y síndrome de dificultad respiratoria.

Y a largo plazo, se ha demostrado que estos pequeños tienen más posibilidades de padecer:

  • Obesidad.
  • Intolerancia a la glucosa.

Así como síndromes metabólicos y enfermedades cardiovasculares. Un estudio publicado por la revista 'American Journal of Physiology-Cell Physiology', demostró que la diabetes gestacional puede alterar la transgelina, una proteína que se encarga de formar los vasos sanguíneos del niño, impidiendo, de esta manera, que se desarrollen de forma correcta. “En las etapas precoces del embarazo, la diabetes provoca anomalías estructurales en el corazón fetal, mientras que en fase tardía puede provocar miocardiopatia hipertrófica, que se caracteriza por el aumento de grosos de las paredes del corazón. De este modo se disminuye la cavidad izquierda, provocando la reducción de la función cardíaca e insuficiencia cardíaca”. Esto significa que el corazón del bebé no bombeará correctamente sagre rica en oxígeno a todo el cuerpo. Su tratamiento variará en función de lo afectado que esté, y lo que determine el cardiólogo.

Aunque una investigación canadiense apunta a que los hijos de madres con diabetes gestacional desarrollan problemas antes de los 35 años, la ginecóloga nos indica que la evolución posnatal suele ser benigna, y tiende a desaparecer a los 6 meses de vida.

No obstante, en el caso de que esto no suceda, se desarrollará una miocardiopatía (una enfermedad del músculo cardíaco, que supone el deterioro de la función del miocardio del corazón, que se encarga de bombear sangre). Esto se convertirá en una patología crónica que deberá ser controlada por el cardiólogo, quien además determinará el tratamiento correspondiente.

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La dieta y el ejercicio físico, claves para controlar la diabetes gestacional

El tratamiento más importante de la diabetes gestacional, desde el punto de vista de la doctora, es explicarle a la madre la repercusión que este problema puede tener sobre su salud y la de su hijo.

Y, al mismo tiempo, su especialista elaborará una dieta óptima personalizada, le enseñará a utilizar el glucómetro para que ella misma se autocontrole la glucemia (deberá hacerlo en ayunas, una hora después del desayuno, la comida y la cena). El objetivo del tratamiento será que llegue a la normoglucemia (a unos niveles normales) para evitar complicaciones obstetricas y perinatales. Para lograr este fin, la dieta y el ejercicio físico serán las claves. 

En caso de que no se consiga controlar, tendrá que tratarse con insulina.

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