Niña jugando con letras

Desde falta de concentración a problemas de lectura: algunos signos de la lateralidad cruzada

Se estima que este problema neurofisiológico afecta a un 25% de la población, y los expertos resaltan que su detección precoz es fundamental para su tratamiento

Ser zurdo, pero golpear un balón con la pierna derecha. Situar el teléfono en la oreja izquierda y escribir con la mano derecha. Al observar estos comportamientos, muchos padres piensan que su hijo es ambidiestro y no le dan mayor importancia. Pero detrás de ello puede encontrarse un problema de aprendizaje, como la lateralidad cruzada, un trastorno neurofisiológico que afecta a su desarollo cognitivo.

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¿Qué es la lateralidad cruzada?

Para comprender bien lo que es la lateralidad cruzada, primero es necesario explicar qué es la lateralidad homogénea. "Lo normal del desarrollo es que uno de los dos hemisferios cerebrales sea el dominante. El hemisferio cerebral siempre domina el lado contrario, lo que significa que cuando domina el hemisferio derecho, por ejemplo, es porque es zurdo, y cuando domina el izquierdo significa que es diestro. Así que la lateralidad definida quiere decir que tienes un hemisferio que es el dominante", nos explica Carmen Romero, psicóloga y especialista en estimulación temprana (estimulacionparabebes.com).

Dicha lateralidad permite el desarrollo neurológico, mental y emocional "de acuerdo a nuestro cociente intelectual y emocional real", tal y como detallan en el Centro de Lateralidad y Psicomotricidad Joëlle Guitart.

Sin embargo, en ocasiones, por motivos genéticos, la lateralidad no se define bien, lo que se conoce como lateralidad cruzada. Por ejemplo, "ser diestra de mano, pero, a la hora de chutar un balón, lo hago con la pierna izquierda". Los influjos nerviosos, que tendrían que confluir en los lados opuestos, no circulan de forma ordenada, provocando un 'atasco’'en el cerebelo. Lo que se puede traducir en diversas dificultades de aprendizaje, en cuanto a lectura, escritura, equilibrio... Ahora bien, Carmen Romero también nos detalla que se han dado casos de adultos que no han experimentado este tipo de problemas.

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Algunos signos de lateralidad cruzada

En el Centro de Lateralidad y Psicomotricidad Joëlle Guitart calculan que un 25% de la población tiene lateralidad cruzada, que afecta a su capacidad psicomotora y su rendimiento cognitivo. Las personas que la padecen pueden presentar diversos problemas de aprendizaje, tales como:

  • Dificultades en el lenguaje oral y escrito. También en la lectura y comprensión de textos (no entienden lo que leen, lo hacen de forma mecánica).
  • Poca capacidad de concentración.
  • Dificultad con el razonamiento y el aprendizaje mecánico de las matemáticas.

A lo que se suele sumar, según nos comenta Carmen Romero, una escasa coordinación de su propio cuerpo. Como consecuencia a todo ello, estos jóvenes llegan a experimentar algunos problemas de carácter social, como la ansiedad, la angustia o la desmotivación.

Dado el desconocimiento que existe en torno a la lateralidad cruzada, es bastante común que a los niños que la sufren se les tilde de vagos, perezosos, e incluso muchos padres crean que, en realidad, son ambidiestros.

"Muchos papás lo piensan, pero la persona ambidiestra es aquella que domina perfectamente los dos hemisferios, sin que ello le cause ningún tipo de conflicto. Y para ello, antes, el niño tiene que haber dominado a la perfección uno de los lados", en palabras de Carmen Romero. Lo que no sucede en estos casos, ya que el pequeño duda y tiene dificultades.

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La detección precoz, parte esencial de su tratamiento

No obstante, si se sospecha que el niño presenta este problema, se puede hacer una sencilla prueba casera. "Simplemente, dejarle un bolígrafo en medio, y observar si lo coge con la mano izquierda o la derecha. A continuación, un balón, para comprobar con qué lado tira, y después, por ejemplo, un móvil, ¿se lo coloca a la izquierda o a la derecha? Si en cada caso se decanta hacia un lado u otro, y duda, puede ser una señal". De ser así, es necesario llevarle a un centro especializado para realizar un test de lateralidad completo, que será el que ofrezca un diagnóstico preciso y personalizado al paciente.

En dicha prueba, se estudiarán los grupos neuromusculares de la mano, el ojo, la pierna estática, la pierna dinámica, la motricidad facial, las cervicales y el oído. Y, teniendo en cuenta los resultados (cuáles son las áreas afectadas y en qué grado), los expertos evaluarán de qué tipo de lateralidad cruzada se trata, y procederán a su tratamiento, determinando si hay que lateralizar al pequeño hacia la izquierda o la derecha.

Los ejercicios que se harán con el paciente son específicos para estimular la sinapsis, "los recorridos neurofisiológicos que activan el lóbulo cerebral correspondiente a la lateralidad debida". Y según la afectación de la lateralidad cruzada, trabajarán la atención sostenida, la relación espacial...

Lo primordial en estos casos es su detección precoz, puesto que la lateralidad no se define hasta los cinco años.

"Que un niño no tenga una lateralidad definida antes de los seis años no lo definiría como un problema", asegura la especialista. Y es que, cuando son tan pequeños, durante sus primeros años de vida, tienen una increíble neuroplasticidad que hay que aprovechar. Lo que se intenta  en ese período "es ayudarles a potenciar mucho el movimiento físico para que definan su lateralidad". Para este cometido, recomienda "la actividad acuática (en el agua se puede hacer un trabajo muy bueno), caminar y correr, para que pongan así en práctica el patrón cruzado".

El patrón cruzado es el mecanismo que se utiliza en el gateo: "combinar mano derecha y brazo izquierdo con mano izquierda y brazo derecho". "Cuando caminas y corres también lo haces, aunque sean menos marcado". Estos movimientos, aparentemente tan sencillos, son complicados para un niño con lateralidad cruzada, dado que su cuerpo no muestra una tendencia clara hacia un lado u otro del cuerpo.

De ahí, incide la psicóloga, con la que se puede contactar a través del correo electrónico info@estimulacionparabebes.com y 932113234, radica la importancia del gateo, ya que es un ejercicio con el que trabajan la resistencia, el movimiento de los brazos las piernas... "y la convergencia ocular. Es decir, que los bebés, al gatear, aprenden a fijar sus dos ojos en un punto". La experta advierte de que los padres cada vez están más ansiosos porque sus hijos caminen antes, y prácticamente no les dan tiempo a gatear. Para ella, "cuanto más tiempo gateen, mejor" por todos estos beneficios que tiene para el pequeño. Entre ellos, contribuir a que el pequeño defina su lateralidad.

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