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Consejos para frenar a los niños mandones

Si actuamos de manera permisiva el pequeño podrá desarrollar actitudes tiranas y autoritarias que le perjudiquen el día de mañana

Educar a un hijo es una tarea que requiere de paciencia y disciplina. A veces, incluso, nos resultaría más sencillo pasar por alto sus actitudes desobedientes que enfrentarlas. Pero jamás debemos caer en esa trampa. Tener un estilo permisivo favorecerá que el pequeño haga lo que quiera, que no asuma límites y acabe imponiendo su propia ley. Sin embargo, hay señales que nos alertan de que su carácter tiende a ser autoritario y, antes de que vaya a más, lo mejor es frenarlo en seco. Si detectas que es un poco mandón, tanto en casa como con los amigos, es el momento de hacer algo al respecto para que no desemboque en tiranía y dominio

Cultivar la amabilidad en casa

Los niños son esponjas que aprenden de lo que ven, por tanto, lo primero será revisar si en el entorno familiar puede estar conviviendo con alguna actitud de este tipo. Es importante que tenga un espacio de amabilidad en el que no se levantan tonos de voz, se pidan las cosas por favor y se den las gracias. Antes de ser mandón con sus amigos y compañeros lo será en casa, por lo que debes mantener la alerta. Atiéndele solo cuando pida sin exigir y, por tu parte, no le exijas, predica con el ejemplo. Hay que hacerles entender que el diálogo es mucho más ventajoso que la imposición.

El poder de negociar

A un niño mandón le cuesta manejar la frustración que le ocasiona que las cosas no salgan como quiere. Pero los límites son necesarios, y les haremos un flaco favor si no los mantenemos. Es mejor enseñarles a negociar, en primer lugar, explicando las razones por las que les estamos pidiendo que hagan algo concreto. Solo fomentando la empatía y la importancia de respetar las opiniones de los demás será capaz de rebajar esa frustración.

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Subir su autoestima

Las órdenes son, en muchos casos, el disfraz de una llamada de atención. No juzgues y ante el menor indicio intenta averiguar si tiene alguna necesidad o ansiedad porque esté atravesando un mal momento. Haz que se sienta valorado y apoyado por el entorno familiar, libre para expresar sus sentimientos, miedos y emociones. En este sentido, anímale a que se enfrente a pequeños retos, a que ponga a prueba sus capacidades, y no olvides fomentar un autoconcepto positivo. 

No dejes de felicitar

Si bien ante una mala actitud hay que tomar medidas y/o imponer castigos que sepamos que vamos a mantener hasta el final, también es importante 'premiar' un buen comportamiento. Cuando pida por favor, exprese sus deseos sin exigir y muestre una actitud amable no dejes de felicitarle. El refuerzo positivo hará que esta manera de actuar vaya calando en su modo de relacionarse con las personas de su entorno. En caso de detectar que lejos de corregir su lado dominante se acentúa, lo mejor será recurrir al apoyo de un psicólogo especializado, que evite que el pequeño pase a una fase de tiranía en la que incluso los padres se llegan a sentir sus lacayos. 
 

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