¿Es normal sangrar durante el embarazo?

Algunas mujeres manchan durante el primer trimestre de la gestación. ¿Cuáles pueden ser las causas? ¿Significa que existe riesgo de aborto? Despejamos las dudas

Según los datos que manejan diferentes sociedades científicas, un 20% de mujeres sufre algún sangrado durante su embarazo, sobre todo, durante el primer trimestre de la gestación. Lo que, como es lógico, supone un gran motivo de preocupación para las futuras mamás, que se preguntan si éste es un signo de que existe un riesgo de aborto. Y para despejar todas las dudas con respecto a este problema, hemos hablado con el doctor José Luis Neyro, especialista en ginecología del Hospital Universitario Cruces en Bilbao.

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¿Es normal sangrar durante el embarazo?

El doctor Neyro afirma, con rotundidad, que no lo es. "Es más, precisamente, una de las señales del embarazo es que la mujer pierde la regla", añade. Es habitual que, si el sangrado aparece durante el primer trimestre de la gestación, se atribuya a lo que se conoce como 'sangrado de implantación'. Una pequeña hemorragia que se produce al implantarse el embrión, pero se trata de algo que sucede cuando la mujer todavía no sabe que está embarazada.

"Después de saber que está embarazada, no puede tener sangrado de implantación", asegura el médico, quien nos comenta que sí se pueden dar pequeños sangrados como consecuencia de la 'invasión' que el embrión hace en el útero durante la placentación, que no comienza hasta la novena semana del embarazo (a contar desde el último periodo). En ocasiones, al formarse la placenta, se producen 'corrosiones' de vasos sanguíneos, pero, incide en que ese sangrado esto no tiene por qué suceder a todas las mujeres. 

"La inmensa mayoría de las hemorragias están fuera de lo normal, lo que tampoco significa que estas hemorragias tengan que terminar con el embarazo", concluye.

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¿Por qué puede ocurrir?

En general, las causas que no implican el término del embarazo, suelen estar relacionadas con la formación de la placenta. No obstante, la doctora Sandra Ortega, ginecóloga de Vithas Castellón, detalla que también "puede deberse a razones como una infección de orina o cambios hormonales".

A lo que se suman otras complicaciones tales como:

  • Embarazo ectópico. Cuando un óvulo se implanta y crece fuera del útero, como, por ejemplo, en una de las trompas de Falopio. Pero también puede ocurrir, según comenta el doctor Neyro, que la implantación suceda en un lugar inadecuado dentro del útero, que es muy pequeño. Siempre es mejor su parte alta que la baja.
  • Embarazo molar. Un óvulo fertilizado que se implanta en el útero pero que no vive.
  • Un aborto involuntario

Por último, el doctor Neyro nos comenta que un exceso de cesáreas puede llegar a causar alteraciones en la implantación y en la placentación de los embarazos subsiguientes. "De hecho, estamos viendo que ahora, en las últimas décadas, hay más placentaciones anormales que antes porque se ha incrementado mucho la tasa de cesáreas en todo el mundo".

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Mujer realizando una ecografíaVER GALERÍA

Ante cualquier manchado, siempre consultar con el ginecólogo

Por todo ello, el doctor Neyro insiste en que cualquier sangrado debe ser consultado con el ginecólogo. Algo en lo que también coincide la doctora Ortega, quien detalla que "si el sangrado se produce hacia el final del embarazo, no suele entrañar ningún riesgo para el bebé, pero es mejor que lo valore el especialista".

"Si la hemorragia es interna, es más preocupante, porque podría estar relacionado con complicaciones graves como la placenta previa, el desprendimiento de placenta, el aborto tardío o parto prematuro o la placenta accreta (cuando la placenta invade y no se separa de la pared uterina)", en palabras de la doctora Ortega.

El doctor Neyro señala que el ginecólogo será quien establezca el diagnóstico. Normalmente, tras realizar una exploración clínica, una ecografía, y, en algunos casos, se requiere un análisis de las hormonas del embarazo (la hCG, la que aparece en la orina cuando se hace la prueba).

Dependiendo de la paciente, y evaluando cada caso, el experto decidirá cuál debe ser el tratamiento a seguir. Si se concluye que el embarazo llega a término, a veces, bastará con que la gestante mantenga reposo, y se le prescriba progesterona. A este respecto, el doctor Neyro nos comenta que se ha demostrado que “el empleo de la progesterona, la hormona que se segrega en el ovario después de la ovulación, en mujeres que tienen una amenaza de aborto” reduce el riesgo. "Tras años de discusión, hemos llegado a la conclusión de que si la persona tiene una amenaza de aborto, se le puede dar progesterona por vía vaginal", apunta.

Además del descanso (físico y laboral), la doctora Ortega recomienda seguir los mismos consejos que se dan en cualquier otro embarazo:

  • Evitar el consumo de alcohol o tabaco.
  • Mantenerse hidratada.
  • Seguir una dieta saludable.
  • Hacer ejercicio físico regularmente, una vez solucionado el sangrado por el que se consultó.
  • Tomar los suplementos adecuados de ácido fólico, de iodo, vitamina D... lo que el ginecólogo recomiende en cada caso.

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