Si tu hijo tiene hemofilia, apúntate estos deportes que sí puede practicar

El ejercicio físico es fundamental para ellos, puesto que les ayuda a mantener sus articulaciones flexibles y un peso adecuado, entre otros beneficios

La hemofilia es una enfermedad que, según estima la Federación Española de Hemofilia, afecta a 1 de cada 10.000 nacidos. Se trata de un trastorno hemorrágico congénito ligado al cromosoma X, que afecta principalmente a los hombres (aunque es transmitida por las mujeres), y está causada por una alteración en los genes F8 o F9, que producen el factor VIII (FVIII) y el factor IX (FIX) de coagulación. Lo que significa que los 13 factores que hacen funcionar el sistema de coagulación, que se conoce como ‘cascada de coagulación’, no pueden trabajar de manera conjunta, provocando que el coágulo que impide el sangrado se forme más lentamente. Y, por tanto, las lesiones o heridas sangren más tiempo de lo habitual, con el riesgo de sufrir una hemorragia interna o externa.

Y es, precisamente, por este motivo, que durante años se ha tenido la creencia (errónea) de que los pequeños con hemofilia debían limitar su actividad física. Pero nada más alejado de la realidad. Tal y como nos explica la doctora Patricia Martínez, hematóloga del Hospital Vithas Castellón, el deporte resulta “muy importante para su salud, facilitando que mejoren en su coordinación y mantengan un peso adecuado”.

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Los múltiples beneficios del deporte

La doctora Martínez y el doctor Salvador Martínez Arenas, responsable de la Unidad de Pediatría de Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas 9 de octubre, nos detallan que los niños con hemofilia sí “que deben seguir las recomendaciones de su equipo médico, y evitar las situaciones en las que potencialmente puedan sufrir golpes o caídas”. Pero más allá de esto, “no se les suele limitar de ninguna forma”.

El deporte, inciden, “no sólo no es peligroso, sino que está altamente aconsejado en los pequeños con hemofilia” por los siguientes motivos:

  • Les ayuda a mantener las articulaciones, que son las principales afectadas por la enfermedad, flexibles y elásticas.
  • Mejora su coordinación.
  • Contribuye al mantenimiento de un peso saludable.
  • Fomenta su bienestar físico y emocional. La práctica deportiva regular, tanto en solitario como en equipo, aumenta su empatía, así como su sentimiento de pertenencia y superación.

¿Y qué deportes son los más aconsejables?

“Se aconsejan deportes con baja probabilidad de sufrir traumatismos. Es decir, evitar deportes de contacto”, aseguran ambos médicos. Como, por ejemplo, el hockey o el fútbol.

“Por ello, la natación, el golf o el ciclismo son perfectos. Igualmente, la Federación Mundial de Hemofilia recomienda el bádminton, el remo, la vela, el ping-pong o el senderismo, entre otros”. Aprovechando, además, que son deportes ideales para practicar al aire libre en verano.

La natación es uno de los más beneficiosos, dado que podrán fortalecer los músculos sin hacer demasiada presión o estrés en las articulaciones. “La natación de distancia aumenta la movilidad articular, genera estabilidad, protege los huesos y el niño tiene poco riesgo de hacerse daño”, especifica la doctora Martínez.

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Niña nadando en la piscinaVER GALERÍA

Una dieta rica en hierro, otro pilar fundamental

Su dieta “debe ser rica y variada como la de cualquier niño de su edad”, apuntan ambos doctores.

“Por lo general, los hematólogos les aconsejamos tomar alimentos ricos en hierro: mejillones, berberechos, espinacas, acelgas, hígadovarias veces por semana. Esto se debe a que los microtraumatismos o las pequeñas hemorragias que se puedan producir hacen descender el hierro, tanto en la sangre como en los depósitos, por lo que una dieta rica en este mineral está altamente aconsejada”.

Además, si se acompaña de zumos frescos de naranja o limón, ricos en vitamina C, “el hierro se absorberá mejor y de una forma más eficaz”, aseveran.

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Aprender a detectar el inicio de una hemorragia

Otro aspecto muy importante para los niños con hemofilia es que sepan reconocer el inicio de una hemorragia lo más rápido posible. “A este respecto, los más pequeños suelen recibir un esmerado entrenamiento por parte de las Unidades Multidisciplinares de Hemofilia de sus hospitales de referencia”, resaltan.

"La mayor parte de los hemofílicos no suelen usar de forma habitual un tratamiento preventivo. Otros, por contra, debido a sus niveles de factor y la tendencia a la hemorragia llevan preventivamente dosis de factor de repetición", añaden.

Cuando se produce una hemorragia durante la práctica deportiva, ésta suele afectar a las articulaciones. Especialmente, a las rodillas y a los tobillos, y no es evidente hasta que han pasado varias horas. "No obstante, los niños sí que tienen sensación de molestia dentro de la articulación o de ocupación de la misma. En este momento, sus equipos les habrán facilitado pautas con la medicación necesaria para que este pequeño contratiempo no se convierta en una hemorragia de mayor entidad”.

Lo fundamental, comenta, son dos puntos:

  • Dejar de reallizar el ejercicio que haya motivado la hemorragia.
  • Administrarle la dosis de factor que tenga indicada.

Y, por último, aconsejan no olvidarse del aspecto psicológico. Aconsejan procurar integrarle en todas las actividades que se pueda. En definitiva, hacer que no se sienta solo y generar un ambiente de confianza para que solicite ayuda cuando la precise.

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