Niño con granitos rojos

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¿Sudamina o dermatitis? Descubre cuál es la diferencia

Esos granitos rojos que han aparecido en la piel de tu bebé podrían deberse a la sudamina. Te explicamos cuáles son sus causas y cómo puedes diferenciarla de otros problemas de piel que suelen ser frecuentes en los meses de verano

Hace apenas unos días que dábamos la bienvenida al verano, y en buena parte de nuestro país ya se notan las altas temperaturas características de esta época del año. Pero esta estación, además de las ansiadas vacaciones, suele traer consigo algunos problemas de salud tanto para los adultos como para los niños. Y es que es habitual que en esta etapa los más pequeños de la casa sufran quemaduras (por la exposición al sol sin protección), picaduras de insectos (como la avispa)... y también problemas de piel. Entre ellos está la sudamina, que afecta a los bebés y es fácil confundirla con la dermatitis atópica. Hablamos con la doctora Nerea Sarrión, @nerea_pediatra en redes sociales.

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¿Qué es la sudamina? 

La sudamina (también conocida milaria o borradura) es una erupción en forma de granitos pequeños de color rojo (o, en ocasiones, se manifiesta como pequeñas ampollas blanquecinas), muy abundantes. Suelen aparecer en las zonas con más cantidad de estas glándulas. Es decir, en la zona superior del pecho y de la espalda, en el cuello y en la cara.

En general, al bebé no le provoca ninguna molestia, pero si es muy abundante puede llegar a producirle picor.

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¿Cuáles son sus causas? 

Su aparición se produce cuando los conductos de las glándulas del cuerpo que producen el sudor, las glándulas sudoríparasse obstruyen, reteniendo el sudor y generando una inflamación que provoca esta característica erupción.

Se trata de una erupción muy frecuente en los bebés y menores de un año, por su inmadurez para regular la secreción del sudor.

¿Por qué es más frecuente en verano?

Las altas temperaturas y el aumento de la humedad provocan que las glándulas ecrinas incrementen su función, acrecentando el riesgo de obstrucción y sudamina. Por este motivo son más comunes en verano, ya que es la época del año más calurosa, y por tanto, en la que más sudoración hay.
No obstante, existen otras circunstancias que favorecen su aparición: la fiebre, algunos medicamentos, los climas tropicales, llevar demasiada ropa, el ejercicio físico...

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A simple vista, es muy similar a la dermatitis atópica, ¿cómo pueden diferenciarse?

Tal y como detalla la dermatóloga Marina Rodríguez, la principal diferencia entre una y otra radica en que las sudaminas son un tipo de erupción pruriginosa por la obstrucción de las glándulas sudoríparas ecrinas, y la dermatitis atópica es un tipo de eczema, causado por una alteración de la función de la barrera cutánea, a lo que se suma una alteración inmunológica (lo que causa la inflamación de la piel).

Además, la doctora Sarrión explica que la dermatitis atópica suele aparecer en niños con tendencia a tener su piel seca, con descamación y picor intenso, y es habitual que se den brotes durante todo el año.

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Consejos para prevenirla

Es importante que el bebé esté siempre bien fresquito para disminuir la sudoración. No debemos abrigarle en exceso ni utilizar ropa que le quede muy ajustada. Lo mejor es optar por ropa con tejidos ligeros (que sean de algodón) para que su piel pueda traspirar.

Se recomienda, también, darle un baño diario con agua tibia. Tras el mismo, se le puede aplicar una loción hidratante ligera, procurando evitar aquellas muy espesas o grasas. Incluso esta crema puede guardarse previamente en la nevera para darle una mejor sensación al aplicarla.

Asimismo, se aconseja regular la temperatura ambiente, asegurándose de que hay un clima fresco. A este respecto, se aconseja, por ejemplo, bajar las persianas en horas de mucho calor, ventilar la habitación o poner el aire acondicionado en casa (sin excederse).

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¿Cómo actuar en caso de que se detecte su aparición?

Generalmente, no se precisa de ningún tratamiento, ya que suele desaparecer de forma espontánea. Sin embargo, lo que sí es importante es intensificar las medidas explicadas anteriormente. Es decir, quitar los factores que provoquen calor, y evitar productos que aumenten la obstrucción de las glándulas. Por ejemplo, los polvos de talco tampoco están recomendados, y se puede utilizar una crema hidratante líquida.

Sin embargo, si notamos que:

  • El bebé está irritable.
  • Tiene fiebre u otros síntomas.
  • Hay picos intenso.
  • Empeora la irritación.

Y, además, se tienen dudas de la causa de la erupción del bebé, es muy importante que los padres lo consulten con el pediatra o dermatólogo de referencia. Puesto que serán ellos, los expertos, quienes les indicarán si el pequeño necesita algún tratamiento diferente.

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