Niña con su madre en el sofá

Así lograrás que tus hijos se adapten a la 'nueva normalidad'

La crisis sanitaria del coronavirus ha alterado profundamente la rutina de los niños, ¿cómo lograr que se adapten a esta nueva etapa?

Han sido cuatro meses de grandes cambios para los más pequeños de la casa. Desde el confinamiento hasta el cierre de colegios, los niños han visto cómo la crisis del coronavirus alteraba sus rutinas por completo. Y aunque los expertos no dudan en destacar la gran capacidad de adaptación de los niños, lo cierto es que, para muchos, no ha sido fácil asimilar esta situación excepcional ni esta 'nueva normalidad' que ahora se nos presenta. Sobre todo, si se trata de menores entre los 6 y los 12 años, cuando ya son todavía más conscientes de lo que ocurre a su alrededor y pueden incluso oponerse y rebelarse a las normas. ¿Cómo abordar con ellos esta nueva realidad? La psicóloga Ana Ciruelos, de The English Montessori School, nos lo explica.

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Lo primero: averiguar qué es lo que saben de la nueva situación

La psicóloga nos comenta que es fundamental conocer qué información manejan: "se les puede preguntar si saben qué es el coronavirus, qué conocen al respecto, por qué es malo, y qué debemos hacer para protegernos".

Para empezar a hablar con ellos sobre el tema, podemos utilizar dos herramientas:

  • Cuentos: aprovechar algunos que existen en la red sobre cómo explicar el coronavirus a los niños.
  • Noticias en los medios de comunicación. Si son más mayores, podemos aprovecharlo viendo las noticias con ellos.

Una vez lo averigüemos, puede que tengamos que corregir algunas falsas creencias, o bien darles más información, compartirla con ellos para que sean conscientes. E incluso apunta a ser claros, y no ocultar la posibilidad de que haya un rebrote.

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Trabajar siempre con anticipación

Desde el punto de vista de Ana Ciruelos, la clave está en la anticipación. Es decir, ir practicando con ellos las nuevas rutinas que deben incorporar. "Para ellos ha habido un cambio de su día a día, y tienen que volver a afrontar un poco su realidad, reestructurar su entorno… Establecer algunos de esos hábitos de nuevo."

Para ello aconseja que, aprovechando las vacaciones del verano, a la hora de ver a sus amigos y familiares, vayan asimilando las medidas de higiene y seguridad fundamentales, como, por ejemplo, llevar mascarillas o mantener la distancia de seguridad.

"Aunque en septiembre todavía no tenemos muy claro cómo va a ser, tenemos que comentarles que las clases van a ser mucho más reducidas, que su entorno social se reducirá, y tendrán que llevar la mascarilla. En definitiva, ir transmitiendo lo que nos llega día tras día", añade.

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Establecer los límites y las normas

Tenemos que permitir que ellos participen en ese establecimiento de normas y pautas para que las interioricen. Dentro de estas tareas esenciales entran las medidas de higiene y seguridad emitidas por el Gobierno:

Asimismo, la psicóloga señala que es necesario delimitar qué conductas no se van a permitir, y cuáles serán las consecuencias si no se cumplen. De esta manera, podrán autorregularse, y anticipar su conducta.

En caso de que se quebranten las normas, responder con diálogo

Ana Ciruelos detalla que es fundamental establecer un diálogo con ellos, escuchar sus puntos de vista y exponer los nuestros para llegar a un entendimiento común.

Con los más mayores se puede buscar su colaboración a través de acuerdos, siendo flexibles en algunos aspectos importantes para ellos, pero firmes en lo relacionado con su salud y seguridad, y ofreciéndoles una explicación a nuestras decisiones en lugar de imposiciones.

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¿Y si se muestran reticentes a salir a la calle, a ponerse la mascarilla o a mantener la distancia de seguridad?

En primer lugar, no hay que obligarles a salir si no quieren. Se debe respetar su decisión y preguntarles el motivo por el que desean permanecer en casa, validando sus sentimientos de miedo, y preocupación.

A partir de ahí, les proporcionaremos seguridad planificando la salida. De hecho, se pueden realizar antes de salir algunos ejercicios de respiración y relajación, visualizar por dónde iremos, y, poco a poco, ir aumentando el tiempo de salida y las actividades.

En cuanto a las normas de higiene, es preciso practicar con ellos y hacer rutinario el lavado de manos, el uso de mascarilla, primero en entornos más familiares y luego en lugares ajenos a ellos.

Del mismo modo, es importante que antes de las salidas les recordemos la distancia que deben guardar con otras personas y con compañeros. Si se les olvida, se debe reconducir la situación, sin gritar ni ponerse nervioso, haciéndoles mención a aquello que habíamos acordado antes de la salida.

 

Hablar con ellos de sus preocupaciones y sus miedos

Debemos escucharles y reconocer la importancia que tienen para ellos. Si hemos identificado aquellas situaciones por las que suele desarrollar los comportamientos agresivos, se puede utilizar una tabla de progresos, estableciendo dos o tres objetivos a trabajar, y acordando con el niño las recompensas ante el cumplimiento de los mismos.

Es esencial que dichas recompensas sean de tipo social, evitando las materiales, como, por ejemplo: jugar a un juego, ver una película en familia, o elegir un postre.

En el caso de que sean ellos quienes nos transmitan sus dudas e inquietudes, hay que responderles con sinceridad y optimismo.

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Extraer conclusiones positivas

La psicóloga recomienda que reflexionemos y verbalicemos con ellos todos los aspectos positivos de esta situación excepcional, y que, para ella, son todos aquellos valores que han vuelto a ponerse en alza:

  • La familia, puesto que hemos hecho muchas actividades en familia. podemos pedirles que nos cuenten qué han aprendido de este tiempo.
  • La amistad. Al fin y al cabo, todos han echado de menos a sus amigos.
  • El cuidado. Estos meses de incertidumbre, muchos han aprendido lo importante y satisfactorio que es cuidar de aquellos que más quieren.

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