Alimentación infantil

Enséñale a comer de forma saludable durante la cuarentena

Dado que muchos niños han aumentado de peso estos días, la Fundación Española de la Nutrición y la Real Academia de Gastronomía ponen a disposición de las familias una guía para fomentar buenos hábitos alimenticios

La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) ha advertido estos días de que los hábitos alimentarios de los niños han empeorado durante la cuarentena. Los más pequeños se han convertido en un sector de la población 'especialmente vulnerable', y según calculan los expertos, han podido ganar hasta 1 kg de grasa estos meses.

Un dato preocupante que, según explican desde la Fundación Española de la Nutrición (FEN), viene dado, especialmente, por la falta de actividad física. Estos días los menores gastan menos energía y no queman las calorías que comen.

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¿Cómo debe ser la alimentación de un niño?

Para comprenderlo mejor, desde la FEN nos explican que mientras que la energía se ajusta diariamente, las vitaminas y los minerales lo hacen en período de 15 días, que es lo que se conoce como 'dieta'. Y esta dieta debe variar en función de la edad y del sexo.

"Hasta los 12 años da igual si se trata de un niño o una niña porque necesitarán la misma ingesta calórica (y menor que la de un adulto). Pero a partir de esa edad, la de las chicas debe ser más baja que la de los chicos. Y, por el contrario, ellas necesitarán más hierro, vitaminas del grupo B…".

Pero, ¿dónde encontrar esa energía necesaria? "En los macronutrientes: la grasa, los hidratos de carbono, la proteína y la fibra. Cada uno en su justa medida porque un gramo de grasa, por ejemplo, son 9 kcal".

Lo ideal es que la mitad del perfil calórico (el porcentaje de calorías que suministran proteínas, grasas e hidratos de carbono con respecto a la energía total consumida) provenga de hidratos de carbono complejos. Es decir: frutas, verduras, legumbres, pastas, cereales, arroz… que deben convertirse en la base de la comida diaria. Alrededor del 30% restante deberá ser grasa (monoinsaturada, como el aceite de oliva, y poliinsaturada, con pescados como el atún o el salmón) y el 15% proteínas, la mitad de origen animal y la otra de origen vegetal.

Lo que ha sucedido estos días es que la actividad física se ha reducido de forma considerable, debido a que el gasto de energía es menor a lo ingerido. Por ello, es vital la práctica de ejercicio físico en casa y los paseos diarios.

Sin embargo, también señalan que la cuarentena puede ser una buena oportunidad para retomar un hábito perdido: consumir alimentos en compañía. "Antes no se podía hacer por falta de tiempo y si comemos solos, al final, engullimos y no nos enteramos de lo que estamos comiendo".

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Aprender a comer bien desde pequeños

"Para nosotros (la Fundación Española de Nutrición), la educación de nutrición siempre ha sido un tema estratégico. Llevamos mucho tiempo tratando que se incorpore en el currículum escolar todo lo relacionado con la alimentación, la nutrición y la gastronomía".

"Ahora mismo en España se están dando de forma transversal en las distintas etapas educativas. Lo que significa que cuando un profesor habla de la energía en una clase, explica qué son las calorías, qué nos aportan…". Así que con el propósito de ayudar tanto a la comunidad educativa como a las familias nació el programa PANGEI (Programa de Alimentación, Nutrición y Gastronomía para Educación Infantil), puesto en marcha junto a la Real Academia de Gastronomía, y que cuenta con el apoyo tanto del Ministerio de Educación como el de Sanidad.

Se trata de un proyecto que de una forma amena y divertida busca que los más pequeños aprendan a discernir por ellos mismos cuáles son los alimentos más convenientes de todos los que existen y tienen a mano. Una labor muy complicada si no se tiene un mínimo conocimiento al respecto. "No sólo se trata de la salud, sino de que desde pequeños no se les está acostumbrando a comer variado".

Al final, los tres pilares de la alimentación son:

  1. La salud
  2. El placer
  3. Hábitos alimentarios

E igual de importante que aprender datos sobre la composición nutricional de los alimentos, lo es que educar el gusto. De hecho, esto es fundamental para los expertos de la FEN, quienes aseguran que "sólo comeremos lo que debemos cuando nos guste".

"Si desde pequeños no nos acostumbramos a los distintos colores, sabores y texturas de los alimentos, cuando crezcan, no lo van a apreciar".

Por ejemplo, dos de los alimentos que más cuesta que coman los niños son los tomates y los guisantes. "Hemos descubierto que si cortamos en trozos muy pequeños el tomate, lo comen mejor, y los guisantes podemos 'enmascararlos' en un gazpacho o una crema. Realmente lo que rechazan los niños son la textura", comenta.

Y es que, a simple vista, los pequeños prestan atención al olor y al color de los alimentos, no a los sabores. El gusto es la mezcla de los olores, los sabores y las texturas, y hay que moldearlos desde que comienzan a comer sólidos.

Los niños "son más susceptibles de cambiar sus hábitos alimentarios, y en definitiva, son el futuro. Las medidas que se adopten pueden tener realmente un mayor impacto en ellos".

La guía PANGEI se puede descargar de forma gratuita, y está compuesta por 10 unidades didácticas que, con un lenguaje sencillo y llamativas ilustraciones, explica a los niños las nociones básicas de nutrición. Una herramienta que también puede ser muy útil para sus familias.

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