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Lactancia

¿Cómo guardar la leche en casa?

Para muchas mamás, dar el pecho a demanda no es posible, así que optan por extraerse la leche. Te contamos todo lo que debes tener en cuenta para guardarla de forma segura

Todos los expertos coinciden en que la leche materna es el alimento infantil más completo que existe, por sus múltiples propiedades nutritivas e inmunológicas. Tanto es así que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Y aunque a partir de entonces apunta a que se pueden introducir alimentos apropiados y seguros para el pequeño, sí que señala que el mantenimiento de la lactancia debería darse hasta los 2 años.

Un consejo que no siguen la mayoría de madres españolas. Tal y como desvela el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría, una vez transcurren seis meses desde el nacimiento del bebé, poco más del 28% continúa dando el pecho de forma exclusiva. "La causa más habitual es que la mamá vuelve al trabajo, y no puede mantener la demanda del niño", nos explica la doctora Sonia Rombaut, de la clínica Dexeus.

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Lo primero: asegurarse que la extracción se hace de forma segura

En aquellos casos en los que la madre no pueda dar el pecho a demanda, la extracción de la leche se convierte en la mejor opción. Por este motivo, desde Medela, recomiendan la creación de un banco de leche en casa. Es decir, almacenar la leche para garantizar que el bebé tendrá su alimento a cualquier hora.

Pero a la hora de hacerlo, se deben seguir unas importantes pautas y medidas de higiene.

  • Antes de extraer la leche: lavarse bien las manos con jabón durante, al menos, 20 segundos, enjuagarlas y secarse con una toalla limpia. Si se ha utilizado algún tipo de crema o producto de cosmética, hay que revisar el envase para comprobar si hay algún ingrediente que no sea compatible con la lactancia. Si es incompatible, deberá lavarse el pecho.
  • Después de la extracción: lavar muy bien los componentes del extractor (biberones, válvulas y embudos) que hayan estado en contacto con los pechos o la leche, y consultar las instrucciones del extractor:
  1. Enjuagar las piezas del sistema de extracción con agua potable, a alrededor de 20 grados para eliminar los restos de proteínas de leche.
  2. Lavar esas piezas con agua templada, aproximadamente a 30 grados, y líquido detergente.
  3. Enjuagar de nuevo las piezas con agua potable durante 15-20 segundos, o también pueden lavarse en el lavavajillas, asegurándose de que los biberones, embudos y tetinas están orientados hacia abajo.
  4. Una vez limpios, o bien se secan con un trapo limpio, o se deja que se sequen al aire libre, situándolos sobre un paño limpio.
  • Por lo menos una vez al día, después de lavar las piezas, se tienen que desinfectar para eliminar los gérmenes y bacterias:
  1. Hirviéndolos en un cazo grande durante 5 minutos.
  2. Colocar las piezas en una bolsa de desinfección para microondas o en un estirilizador de microondas, siguiendo las instrucciones del fabricante.
  3. Usar un esterilizador de vapor eléctrico.
  4. Pastillas de esterilización. Sumergir las piezas en agua durante al menos 30 minutos, y desechar la solución a las 24 horas.

Al finalizar la desinfección, hay que secarlos bien antes de volverlos a utilizar.

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¿Cómo guardar la leche?

Se puede hacer de dos formas: en la nevera o en el congelador, antes de que se cumplan 4 horas de la extracción y en bolsas específicas para ello.

Una de las preguntas más habituales que surgen es si al congelar la leche y después descongelarla, se pierden algunas propiedades, a lo que la doctora Sonia Rombaut nos detalla que "aunque se pierden algunas propiedades a nivel de anticuerpos, sigue siendo mucho mejor que la leche de fórmula".

La médico explica que "una vez el bebé toca la leche materna, dura 2 horas porque las enzimas de la boca del bebé hacen que la leche se desperdicie". Por tanto, lo mejor es que al principio se hagan pequeños biberones "para no malgastarla, porque es oro líquido".

La doctora también comenta que dada la situación actual, las madres tienen poco acceso al sistema sanitario para resolver sus dudas sobre la lactancia, así que recomienda la aplicación LactApp, avalada como IBCLC, Consultora Internacional de Lactancia. En esta app, las mamás también encontrarán una 'tabla rápida' que aconseja imprimir y poner en la nevera para no perder ningún detalle sobre cómo guardar la leche:

  • Leche fresca. Dura en la nevera de 3 a 5 días. La que vaya a ser refrigerada y posteriomente congelada no debe permanecer más de 24 horas en la nevera.
  • Leche congelada:
  1. Congelada a -19 ºC, puede durar hasta 6 meses.
  2. Congelada a -4/-5 ºC, 3 meses.
  3. Congeldada a -20 ºC o superior, 12 meses. 
  • Leche descongelada. Siempre se tiene que descongelar la leche en la nevera, y podrá mantenerse unas 24 horas. 

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Una vez descongelada la leche, ¿cuál es el procedimiento para calentarla?

Desde Medela, se indica que se debe colocar el biberón o la bolsa de leche materna en un vaso, jarra o bol con agua tibia durante unos minutos hasta que se caliente a temperatura corporal (unos 37 ºC, aproximadamente). También puede servir un calienta biberones, pero nunca un microondas. 

Es habitual que después de almacenarse, la leche materna almacenada se separe en capas, quedando la grasa (nata) en la parte superior. En caso de que esto suceda, hay que mover suavemente el biberón o la volsa, sin hacer movimientos bruscos. De lo contrario, pueden dañarse algunos componentes nutritivos y protectores de la leche.

  • Si el bebé no se ha tomado toda la leche, puede aguantar hasta 2 horas, pero no puede volver a calentarse.
  • Si el pequeño se ha tomado un poco, puede aguantar hasta 1 hora, pero al igual que en el caso anterior, tampoco podrá calentarse de nuevo.

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