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Cómo conseguir que estudiar en casa sea más divertido para los niños

Es normal que estos días les cueste concentrarse, pero si sigues estos consejos, ponerse a estudiar o hacer los deberes será una actividad entretenida y motivadora

La educación a distancia se ha convertido en una realidad. Tanto si finalmente podrán reabrir los colegios 15 días en junio como si no, lo cierto es que los pequeños han tenido que adaptarse, de un día para otro, a una nueva forma de estudio. Y para muchos no es precisamente sencillo.

Tal y como nos confirma Simon Willamson, director pedagógico de la escuela de idiomas Berlitz, "los pequeños están teniendo más dificultades para concentrarse durante la cuarentena". Ya no sólo por lo que implica una rutina diferente a la habitual. Y es que después de tantos días confinados en casa, "los niños no han podido gastar energía de la misma forma".

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La importancia de aprender jugando

Aunque según lo anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el próximo 27 de abril podrán salir a la calle, hasta el momento, los niños han estado en casa junto a sus padres. Una situación que en muchos casos ha supuesto una importante reducción de su actividad física.

Sin embargo, "necesitan tanto estudio como actividades lúdicas", señala Simon Willamson, que recomienda que los más pequeños realicen ejercicio y jueguen. Además de los múltiples beneficios para su salud, se trata de una buena herramienta para mejorar su concentración. Sobre todo, si les planteamos juegos con los que puedan aprender: "hay que buscar formas dinámicas de aprender, que estudiar sea casi como un juego" para motivarles y que su interés no decaiga.

Para conseguirlo, el director pedagógico de Berlitz nos da los siguientes consejos:

  • Mentalizarnos de que jugar es una manera de aprender. Desde el punto de vista de Simon Williamson, la teoría es fundamental, pero también lo es la práctica con ejercicios y juegos. Es decir, que después de la parte teórica, llega la hora de ponerlo en práctica de una forma divertida, y así lo asimilará mejor y aumentará su motivación.
    "El niño puede ver una película en inglés y estará aprendiendo", afirma.
  • No declararle la guerra total a las pantallas. A este respecto, asegura que no debemos obsesionarnos con el tiempo que pasan frente a las pantallas, sino con el contenido que están consumiendo. "De lo que tenemos que preocuparnos es de que estén utilizando las nuevas tecnologías para aprender y estudiar. Existen aplicaciones de asignaturas como matemáticas, lengua… Y para practicar inglés, por ejemplo, encontramos muchos recursos online", detalla.
  • Plantear ejercicios cortos. En especial, si se trata de niños pequeños, lo ideal es que duren entre 3 y 5 minutos. Podemos comenzar con un ejercicio tranquilo, como dibujar, y continuar con otro que implique más energía, como cantar sobre lo que han dibujado. Es esencial que vayamos variando las actividades, creando un buen ritmo y que no les de tiempo a aburrirse.

  • Establecer rutinas y horarios. En este caso, se trata de emular al sistema escolar. Fijar una hora para hacer deberes de una asignatura, otra para el 'recreo'… "Cuando no existe una rutina, es más complicado que estudien", explica Simon Williamson. Y lo que buscamos es, precisamente, marcar un ritmo y crear un hábito. Por lo tanto, resulta imprescindible seguir el horario que marquemos.
  • No más de 45 minutos de clase para los niños de hasta 8 años. Al principio, conseguir que se concentren en la actividad no es complicado, no les lleva más de 5 minutos aproximadamente. El problema es que su interés va decreciendo, y no excederá los 45 minutos. No podemos olvidarnos de que en el colegio, durante la clase, se levantan a la pizarra, interactúan con sus compañeros… En casa no es así. Por tanto, sería misión imposible pedirles que se sumerjan en sus tareas más allá de esos 45 minutos.
    A partir de los ocho años, las lecciones podrán alargarse a 1 hora.
  • Determinar cuál será el espacio de estudio. Debe ser una estancia libre de distracciones (como la televisión) y con una buena iluminación. Si el pequeño tiene hermanos, lo ideal sería que cada uno estudie en una habitación diferente porque, de lo contrario, se van a distraer. "Es inevitable que uno esté pendiente del otro", comenta Simon Williamson, y aconseja que establezcamos para todos un horario similar, a fin de eludir discusiones y pequeños conflictos.

Por último, el experto lanza un mensaje de positividad y calma a los padres: "comprendo que están muy preocupados por que sus hijos pierdan contenido y estudio (ya ha pasado un mes desde que cerraron los colegios). Pero creo que (los padres) lo están haciendo muy bien, y no deberían preocuparse en exceso. Los profesores siguen mandando deberes, y los niños siguen manteniendo contacto con su temario escolar. Así que no van a perder tanto curso como nos imaginábamos y temíamos", concluye.

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