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El 'mindfulness' también es para niños

Gracias a esta técnica, los más pequeños estarán relajados y tranquilos estos días en casa. Te descubrimos cuáles son sus beneficios y cómo puedes ponerlo en práctica

Al igual que nosotros, los más pequeños de la casa afrontan estos días una situación tan excepcional como única. Por lo que no es extraño que durante la cuarentena sientan miedo, tensión e incluso ansiedad, tal y como recordaban desde la Asociación Española de Pediatría hace unas semanas.

Para ayudarles a sobrellevar esta realidad de la mejor forma posible -y en calma-, podemos recurrir al mindfulness. Una técnica de meditación muy extendida entre los adultos, pero que también es recomendable para los niños, según nos detallan las psicólogas María Saavedra, de 'El Prado Psicólogos', y Ana Gamo, coordinadora de las Escuelas Infantiles Nemomarlin, donde lo utilizan "para crear un espacio de calma".

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¿Cuáles son los beneficios del mindfulness para los niños?

Mindfulness es una técnica de terapia que, tal y como nos cuenta María Saavedra, encuentra su origen "en una práctica para conocer la mente a través del corazón de la meditación budista. Genera 'ausencia de confusión', utilizando la atención consciente y la comprensión clara. No se trata de un concepto, sino de una orientación que acepta la experiencia de estar y de observarse a sí mismo sin juzgarse".

La psicóloga señala que sus beneficios para los niños son múltiples:

  • Les ayuda a entender su dolor emocional, activando y reforzando su capacidad de prestar atención a su experiencia interior, con curiosidad y bondad, en base a su nivel de desarrollo.
  • Les vuelve ligeramente introspectivos, y facilita que puedan aprender a ver objetivamente procesos internos, cómo tienden a actuar y reaccionar.
  • Consiguen comprender que una emoción o un pensamiento no refleja necesariamente la realidad, sino lo que siente 'ahora', en esa situación concreta.
  • Pueden convertirse en observadores de su propia experiencia, propiciando que sean ellos mismos los que se regulan emocionalmente.
  • Ser capaces de identificar el miedo, el enfado o la tristeza, y que puedan visualizarlo con ejercicios, donde son espectadores amables e imparciales.
  • Sentar la base para construir personalidades más seguras y resilientes.

El mindfulness se convierte, en palabras de la psicóloga y psicoterapeuta Rosario Linares, directora de 'El Prado Psicólogos', "en una especie de escudo protector", tanto a nivel psicológico como cerebral, "conteniendo los efectos negativos de las situaciones adversas". Además, apunta María Saavedra, que es positivo que los padres lo hagan con sus hijos, ya que así podrán compartir momentos de conexión, relajación e introspección, y se dedica un tiempo de calidad a la familia.

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¿Cómo podemos ponerlo en práctica?

Por tanto, el mindfulness puede convertirse en un buen aliado a la hora de ayudarles a comprender lo que sienten, y crear esa atmósfera de paz y tranquilidad que tanto echan de menos estos días. Además, podemos conseguirlo de manera muy fácil, con los siguientes ejercicios, recomendados por Ana Gamo:

  • Para bebés: una sesión de masaje relajante con un peluche. La psicóloga nos aconseja practicar esta actividad que desarrollan en las Escuelas infantiles Nemomarlin. Se trata de utilizar un muñeco o una pluma y recorrer, con un ligero masaje, las partes del cuerpo del pequeño. Al mismo tiempo, le contamos la historia de ese peluche o pluma que hayamos usado, y cómo va nadando por su cuerpo.
  • Para pequeños de un año: el juego 'Somos un globo'. El pequeño se va a convertir en un pequeño globo que se infla y se desinfla, inspirando por la nariz y expirando por la boca. También pueden utilizar los brazos, abriéndolos (cuando se infla el ‘globo’) y cerrándolos (cuando se desinfla. De este modo, aprenderán a inspirar por la nariz y expirar por la boca, así como a concentrarse.
  • A partir de un año: el juego '¡A soplar vela!', que consiste en aprender a respirar de manera profunda. Cogen aire por la nariz, inflan la barriga y expulsan, poco a poco el aire, mientras soplan una vela para intentar apagarla.

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Para más mayores, desde 'El Prado Psicólogos' nos proponen:

  • Ejercicio de observación. Colocar en una bandeja 8 objetos, e indicar a los niños que lo observen detenidamente. A los 30 segundos, cubrirlos con una tela, e indicarles que tienen que pintar o escribir lo que han visto.
  • Jugar al cine interior. Podemos contarles una historia o leerles un cuento, y ellos tendrán que crear una pantalla interior donde ver todo lo que les estamos contando, siempre focalizando su atención al aquí y ahora.
  • Conseguir un molinillo de viento para enseñar a los pequeños la conciencia de la respiración y relajación del cuerpo.
  • Crear botellas sensoriales, rellenándolas de purpurina, bolas pequeñas de papel, vaselina líquida y agua para que centren su atención en los detalles dentro de las botellas.

Aunque es importante trabajar este tipo de actividades a lo largo de la semana, Ana Gamo recuerda que se trata más bien de "una actitud, una filosofía en el día a día para que cuenten con un 'kit' de primeros auxilios para momentos de estrés, y sean capaces de pedir ayuda cuando se necesita".

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