¿A qué edad es conveniente cambiar a los hermanos de habitación?

Es una decisión que deberían tomar los padres con los niños de manera consensuada.

Dormir con un hermano hace que el vínculo sea aún más fuerte. Cuando los niños tienen la posibilidad de tener un espacio en común, en el que pasar gran parte del tiempo, aprenden a ceder, a compartir y a negociar de una manera casi espontánea. Sin que te lo propongas, los verás decidiendo entre ellos, dónde y cómo ordenar los juguetes, qué cuento quieren que les leas y a qué jugar. 

El momento de irse a dormir suele ser menos traumático, porque lo hacen juntos y disfrutan de esa última parte del día como si fuera el juego final. Si están en la etapa de los temores nocturnos, miedo a la oscuridad, a los ruidos o a estar solos, al compartir habitación son menos intensos y suele ser una etapa que superan con más facilidad y rapidez. Sin embargo, hay un momento en que los padres se preguntan si conviene separarlos de cuarto para propiciar la individualidad de cada hermano.

No existe una edad que pueda fijarse con rigor, lo mejor es escuchar a lo niños e ir consensuando con ellos el cambio. La adolescencia o preadolescencia suele ser el mejor momento porque favorece la independencia y los propios menores comienzan a tener la necesidad de un sitio que les pertenezca solo a ellos. 

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Que no modifique el sueño del hermano más pequeño

Es importante que el cambio de habitación no interrumpa los hábitos de sueño. Si uno de los hermanos es muy pequeño, que el hermano mayor cambie de habitación podría alterarlo en este sentido. 

No debe ser algo traumático, ni que el menor de los niños sienta que ‘molesta’ al hermano mayor o que el cambio es ‘por su culpa’. Los expertos recomiendan dialogar con ellos y que toda la familia participe en esa pequeña mudanza. Así, el hermano pequeño puede sentirse una parte importante del cambio y no como el responsable o  causante de la separación. 

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Edades dispares y necesidades de tener un espacio propio

Otro factor importante para analizar si es el momento de separar a los niños de habitación es la diferencia de edad que existe entre ellos. Es normal y positivo para el mayor de los hermanos, especialmente si se acerca a la adolescencia, que cuente con una habitación propia. Esto favorece la construcción de su identidad, su autoestima y genera un desapego sano.

En ocasiones, los hermanos que tienen un vínculo muy estrecho, les cuesta socializar con otros niños de su misma edad. Si esto llegase al extremo de impedirles una vida social óptima la separación de cuartos también es aconsejable. 

La necesidad de tener un espacio diferente al del hermano menor no está relacionada, en absoluto, con la falta de afecto. Se trata de aspecto positivo de la personalidad que busca desarrollarse con tiempos y espacios propios. 

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Gustos muy diferentes

Si los hermanos tienen  edades similares y aún no han llegado a la etapa de la adolescencia pero tienen personalidades y gustos totalmente opuestos, que cada uno disponga de un espacio, puede servir para evitar enfrentamientos y discusiones. Si uno de ellos tiene una personalidad tranquila y serena, le gusta la música, pintar o leer o el otro es un amante de los deportes y los juegos en línea terminarán por entorpecer el desarrollo de la personalidad de cada uno. Además que las peleas serán moneda corriente y, entonces, el vínculo en lugar de estrecharse se debilitará. 

En la mayoría de las familias son los propios niños los que comienzan a plantear la idea de cambiar de habitación. Si no lo pueden verbalizar te lo harán saber a su manera, pasando tiempo en otro sitio de la casa, diferente al que está el hermano, en juegos o comparando su situación con la de amigos y compañeros del colegio. 

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