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Por qué jugar es tan importante para los niños

Lo dicen los expertos: el juego tiene múltiples beneficios para ellos, pero también los momentos de aburrimiento son necesarios

Las redes sociales se llenan estos días de un sinfín de actividades para entretener a los más pequeños, y los juegos se han convertido, sin ninguna duda, en la herramienta 'estrella' de esta cuarentena. Tal y como detalla Gonzalo Jover, director del Observatorio del Juego Infantil, y desde la Fundación Crecer Jugandogracias a ellos, "los niños vivirán esta situación desde un entorno afectivo y emocional seguro y estable", y al mismo tiempo, "van a poder aprender jugando, de un modo diferente al que lo suelen hacer en la escuela".

Aunque en muchas ocasiones no nos demos cuenta, jugar tiene múltiples beneficios para ellos. Tanto es así que incluso está recogido como un derecho de la infancia en la Convención de los Derechos del Niño.

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Tan esencial “como el aire que respira”

Hablamos con Imma Marín, asesora pedagógica y miembro del Observatorio del Juego Infantil, quien confirma que jugar es fundamental para los niños. "En la mente infantil, todo lo que hace, lo hace con espíritu de juego, aunque no lo sea", explica. "Es una fuerza innata que les lleva a explorar, a conocer… a dominar el mundo que les rodea y las personas que les rodean".

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Por tanto, ¿no debemos considerar el tiempo de juego como un tiempo 'mal invertido'?

No. Por supuesto que jugando no están perdiendo el tiempo. Es más, el jugar es su forma natural de aprender. Ahora sabemos que, por obligación, son capaces de memorizar algo, pero no lo aprenden. Además, resulta esencial tanto para ellos como para nosotros, nos ayudará a relajarnos y a vivir esos momentos que nos generan ansiedad.

Las rutinas y tareas están muy bien, pero tenemos dos opciones:

  • Hacerlas porque nos toca y es nuestro deber.
  • O hacerlas al estiloMary Poppins’. Es decir, convirtiendo cada una de las rutinas diarias, como vestirse, lavarse, poner la mesa… en algo de lo que podemos extraer una aprendizaje. Por ejemplo, dejando que los niños participen en el menú diario, haciendo la lista de la compra.

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¿Los padres deben jugar con los niños?

Es importante que los padres vean en el juego una oportunidad de crecimiento y desarrollo de sus hijos, y por tanto, lo valoren. A los niños les reconforta y les anima ver que lo que hacen les gusta a sus papás, y todavía más notar que realizan un esfuerzo. Por ejemplo, si a una muñeca le falta una diadema, que sus padres les ayuden a hacerla, que le feliciten por su trabajo a la hora de hacer una pequeña construcción… No hace falta que estemos jugando todo el rato con ellos. Lo que es necesario es estar presentes, y ese presente a veces consiste en jugar con ellos, y otras en darles materiales para que puedan continuar con sus cosas.

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¿El juego es sólo cosa de niños?

En absoluto. Los niños tienen que jugar a todas las edades. El juego no es sólo una capacidad infantil, sino del ser humano, que nos distingue de otros animales. La mayoría de mamíferos y las aves juegan mientras son pequeños, como una manera de entrenarse a la vida adulta. Pero otros, como los orangutanes, o nosotros, los seres humanos, jugamos a lo largo de toda nuestra vida.

Para los adultos el juego, lo lúdico: leer, ver cine… y tiene unos beneficios para nuestro cuerpo y nuestro espíritu. La ciencia nos lo explica. Cuando nos ponemos en 'modo juego' se activan varias sustancias en nuestro cerebro: las endorfinas, que transmiten felicidad, la serotonina, que reduce el estrés y regula el estado de ánimo... Son beneficiosas a lo largo de toda nuestra vida. El juego es salud.

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Por tanto, al igual que reservamos un tiempo para hacer deberes, ¿debemos crear un espacio para el juego?

Debemos invertir un tiempo para nuestras obligaciones, y encontrar momentos de juego libre, que jueguen a lo que ellos quieran. Es una forma de sacar angustias y miedos. ¡Hay tiempo para todo!

También tenemos que permitir que se aburran y que se paseen por la casa para encontrar cuál es su juego. Estos momentos son necesarios porque en ellos es dónde surge la creatividad.

Con respecto a los deberes, a todos nos gusta más que nos planteen un reto que un deber. ¿A quién le gusta tener problemas? Sin embargo, si nos los plantean como un desafío que superar, les ilusionará.

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