Medicamentos embarazo

Las alternativas a la penicilina durante el embarazo son peligrosas para el desarrollo del bebé

Un reciente estudio concluye que los antibióticos macrólidos tienen relación con la aparición de problemas congénitos

Alexander Fleming revolucionó el mundo de la medicina gracias a la penicilina. Esta aportación a la ciencia, que descubrió, introdujo y desarrolló hace más de 90 años, está considerada como uno de los grandes hitos del siglo XX y, gracias a ella, se han podido curar numerosas enfermedades. Un avance que, no obstante, puede tener severas consecuencias si las pacientes embarazadas la toman durante el periodo de gestación. Un reciente estudio, liderado por diferentes investigadores del University College London y publicado en la revista científica británica The British Medical Journal, ha llegado a la conclusión de que existe una significativa relación entre la toma de estos medicamentos en mujeres gestantes y enfermedades tanto físicas como mentales en el desarrollo de los niños. Malformaciones mayores, parálisis cerebrales, epilepsia, trastornos por déficit de atención, hiperactividad o trastornos del espectro autista, son algunas de las patologías que pueden surgir como consecuencia de la receta de penicilina y sus derivados durante el embarazo.

Un 55% más de probabilidades

En concreto, el equipo de expertos analizó un total de 104 605 casos de niños nacidos entre los años 1990 y 2016, a los que se les hizo un seguimiento desde la fecha de su nacimiento hasta los seis años, y a cuyas madres se les recetó en algún momento del embarazo – a partir de la cuarta semana- algún tratamiento esporádico y de corta duración relacionado con medicamentos derivados de la penicilina. Así, se llegó a la determinación de que las madres que fueron recetadas con macrólidos, como la eritromicina, claritromicina o la azitromicina, tenían mayor porcentaje de probabilidades de que sus hijos naciesen con alguna enfermedad congénita de las mencionadas anteriormente. En concreto, hasta un 55 % más. Según el estudio, estos tratamientos se han administrado a aproximadamente el 3 % de las mujeres embarazadas en Gran Bretaña en los últimos 26 años.

El grupo de medicamentos más utilizado

"Con la penicilina se consiguió vencer a un gran número de microorganismos responsables de producir infecciones y demostrar la necesidad de disponer de antibióticos en la terapéutica. Hoy en día, la penicilina, sus derivados y los compuestos relacionados, denominados genéricamente como antibióticos betalactámicos, continúan siendo el grupo de antibióticos que más se utilizan", asegura Rafael Cantón, Jefe del Servicio de Microbiología del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS).

Aunque la gran mayoría de medicamentos suelen estar contraindicados durante el periodo de gestación, los antibióticos muchas veces son recetados como solución a enfermedades frecuentes, como puede ser una neumonía u otras infecciones respiratorias producidas por agentes bacterianos. La profesora Ruth Gilbert, investigadora del Instituto de Salud Infantil UCL Great Ormond Street y una de las principales líderes del estudio, asegura que los nuevos "hallazgos sugieren que sería mejor evitar los macrólidos durante el embarazo si se pueden usar antibióticos alternativos". Aun así, Gilbert enfatiza la importancia de que las embarazadas no prescindan a la toma de medicamentos "cuando sea necesario, ya que las infecciones no tratadas son un mayor riesgo para la madre y el bebé nonato".

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