Si tu bebé tiene dificultad para expulsar los gases, toma nota de estos consejos

Es importante diferenciar los gases de los temidos cólicos del lactante

Los gases son una molestia habitual de los bebés y es básico saber ayudarles a expulsarlos. Cuando notamos a nuestro bebé irascible, con llanto desconsolado y con la tripa endurecida, puede que esté incómodo por tener gases. Es importante diferenciarlo de los temidos cólicos, un trastorno que suele darse en bebés lactantes y que les puede tener durante más de dos horas llorando desconsoladamente, casi siempre al atardecer. Mientras que los cólicos del lactante suelen requerir de ayuda profesional, hay fisioterapeutas especializados en esta inquietud del niño, los gases solo requieren de cierta destreza por parte de los padres para conseguir aliviarles su malestar, por lo general, después de las tomas.

Erguido sobre nuestro pecho y con la cabecita apoyada en nuestro hombroVER GALERÍA

Tipos de gases

La inmadurez del aparato digestivo del bebé facilita la aparición de estos problemas que, en mayor o menor medida, tienen fácil solución. Hay que diferenciar entre cólicos y gases, estos también suelen ser de dos tipos: gases del estómago y gases del intestino. Los primeros surgen del aire que el bebé ha tragado durante la toma o que ha respirado durante un momento de llanto. Sin embargo, los del intestino suelen aparecer por una mala digestión o como consecuencia de una intolerancia alimentaria, la más común en bebés de poco tiempo de edad, a la lactosa. Si notamos que la causa es la absorción de aire, es primordial, en caso de estar con lactancia materna exclusiva, adquirir una postura correcta para dar de mamar a nuestro bebé. En caso de no poder evitarlo, podremos hacer una parada cada cinco minutos para que expulse los gases.

Leer: Por qué se produce la intolerancia a la lactosa

Para prevenir los gases intestinales el pediatra nos dará las pautas adecuadas, entre ellas realizar un cambio de la leche de fórmula, en caso de haber optado por lactancia artificial, y en caso de que esto no funcione, optará por recetar algún medicamento adecuado a la edad del pequeño que le ayude a deshacerse de los incómodos gases. Es importante no dejarse llevar por la desesperación de ver a nuestro hijo con tantos dolores y darle por nuestra cuenta infusiones o medicamentos que nos hayan aconsejado otras madres. Lo mejor es visitar al pediatra y que él reconozca al bebé y nos de un diagnóstico y las pautas para solucionar el mal de nuestro pequeño.

Boca abajo en nuestro regazoVER GALERÍA

Consejos para ayudar a que nuestro bebé expulse los gases

Si reconocemos que nuestro bebé solo padece gases, es importante que intentemos masajear su tripita en la medida de lo posible, aplicándole también calor seco en la zona. Además de esto, contamos con varias posturas para ayudarle a expulsarlos.

  • Erguido con su cabecita en nuestro hombro: es la postura característica para que nuestro bebé eche los gases. Pondremos una muselina en nuestro hombro para evitar mancharnos, en caso de que regurgite, y erguido sobre nuestro pecho podremos ayudarle dándole unos suaves golpecitos en la espalda. Muchas veces el simple hecho de colocarles en esta postura es suficiente para que eructen
  • Sentado en nuestras rodillas de espaldas a nosotros: es una de las posturas más usadas por los pediatras cuando acudimos a revisión. Con nuestra mano en su pecho y los dedos índice y pulgar sujetando su barbilla recurriremos de nuevo a los golpecitos en su espalda
  • Boca abajo en nuestro regazo: Es quizá una de las posturas más cómodas y que más nos facilita la maniobra de golpear su espalda

A horcajadas sobre nuestro brazoVER GALERÍA

  • Boca abajo a horcajadas sobre nuestro brazo: es la postura comúnmente conocida por las mamás como “superman”. En esta posición en la que su cabecita deberá quedar por encima de su pecho, podremos masajear la espalda y la tripita de nuestro hijo proporcionándole además algo de calor
  • ‘La bicicleta’: es también una de las posturas más utilizadas y que los papás suelen aprovechar para afianzar el vínculo con su hijo. Con el pequeño acostado boca arriba, le cogeremos de ambas piernas y las moveremos con suavidad, simulando que está pedaleando. Al igual que si juntamos sus piernecitas, las dirigimos al pecho y las abrimos poco a poco mientras las bajamos a su posición original. Son dos de los ejercicios que también se recomiendan además para facilitar el tránsito del bebé en caso de estreñimiento

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