Embarazo y cáncer de mama, cuando la gestación es posible a pesar de la enfermedad

El Hospital Vall d’Hebron es un centro pionero con un programa específico gracias al que han nacido más de cuarenta niños de madres con cáncer de mama

La ciencia sigue avanzando a pesar de que los medios para la investigación del cáncer de mama continúan siendo insuficientes. Si conocer el diagnóstico es ya un varapalo para cualquier mujer, escucharlo cuando una está embarazada pone su mundo patas arriba. Hace unos años saber que se padecía cáncer de mama cuando se esperaba un hijo era sinónimo de "elegir" entre una vida u otra. Pero, desde hace trece años, la esperanza está en el Hospital Vall d'Hebron donde son pioneros en el tratamiento del cáncer de mama en mujeres gestantes.

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Gracias a un programa específico dirigido por la doctora Cristina Saura -investigadora principal del Grupo de Cáncer de Mama del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO), y jefe de Oncología de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Vall d'Hebron-, es posible continuar con el embarazo y someterse a quimioterapia. De hecho, en estos trece años han sido más de 40 los niños nacidos de madres con cáncer de mama.

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Un programa multidisciplinar y personalizado para cada gestante

Se trata de un programa multidisciplinar y son muchos los especialistas que se coordinan para tratar de manera personalizada a cada una de las pacientes. Porque no solo se trata de luchar contra un cáncer, sino de seguir adelante con un embarazo cuidando de la madre y de sus hijos. A pesar de la experiencia de este programa, cada año llegan cinco o seis mujeres embarazadas diagnosticadas de cáncer de mama que no saben que seguir adelante con el embarazo es posible. De hecho, según la doctora Saura, la interrupción del embarazo no mejora el pronóstico.

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El programa del hospital catalán es un rayo de luz para las gestantes que no solo tienen que enfrentarse a los pormenores de un embarazo, sino también a los miedos que trae consigo la enfermedad y que se suman a los ya de por sí 'típicos' del embarazo. En nueve meses en los que el llevar unos hábitos saludables es algo primordial y donde el uso de medicamentos tan asiduos como un paracetamol están casi prohibidos, las pacientes embarazadas de la Unidad Oncológica del Vall d'Hebrón se someten a quimioterapia.

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¿Pero qué pasa con los bebés?, ¿les afecta la quimio?

Por el momento, según el programa del centro hospitalario catalán, menos del 10% de los fármacos llegan a la placenta. Lo que sí se confirma es la prematuridad de los bebés, que no suelen llegar a término, pero sí al tercer trimestre de gestación. Es por esto que la investigación también se centra en el estudio de los efectos de la quimio sobre la placenta. Según la Dra. Saura: "No hemos tenido ningún bebé con malformaciones y muy pocas madres han sufrido un aborto". Y además de la placenta, todo indica a que los estudios también irán encaminados a ver los efectos del tratamiento en estos niños en su edad adulta. Pero mientras ese momento llega, los bebés tienen que someterse también a controles semanales no solo de peso, si no también cardiológicos, ya que el corazón es el órgano que puede acusar la quimioterapia de la madre.

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Mientras tanto sus madres continúan con sus revisiones. Dar a luz no es el final del camino. Es el principio de todo: dar vida implica comenzar una nueva etapa, pero cuando se lucha contra el cáncer de mama los primeros días, e incluso meses con los recién nacidos no tienen nada que ver con los de cualquier mamá. La quimio, la radio suelen continuar tras dar a luz, y mientras los niños empiezan a vivir sus madres tienen que disfrutar de su maternidad con condiciones, entre ellas el no poder tenerles en brazo tanto como quisieran, evitando contraer posibles infecciones. Aún así, el trabajo de los expertos de Oncología de la Unidad de Cáncer de Mama es sinónimo de esperanza, pero sobre todo de vida, de cumplir sueños y de ver crecer a unos hijos.

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