Cómo actuar si detectas que tu hijo padece un trastorno de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre los que se incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracón, por ejemplo, se han convertido en la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes y, ante la más mínima sospecha, se debe actuar.

La pubertad y la adolescencia son etapas complicadas en la vida de cualquier persona. En estos años difíciles de gestionar, los jóvenes se enfrentan a cambios significativos que les pueden generar confusión, tanto física como mental. Las inseguridades, los complejos y los miedos por destacar ante los demás son algo habitual en este periodo, en el que ser aceptados y encajar en el 'ideal de belleza' son unas de sus principales preocupaciones. Tanto es así que, según datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se han convertido en la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes. Alrededor de un 1% de las jóvenes sufre anorexia nerviosa y el 3% bulimia, mientras que el número de chicos, siendo menor que el de mujeres va en aumento. Además, el trastorno por atracones afecta a un 5% de la población y es el responsable del 40% de la obesidad en nuestro país.

Los trastornos de la conducta alimentaria son patologías que aparecen de manera progresiva, y por este motivo, es importante conocer las señales de alarma con el objetivo de detectarlas y comenzar con el tratamiento lo antes posible. Si crees que tu hijo puede estar comenzando con cualquier trastorno relacionado con la comida, María Eugenia Moreno, psicóloga especialista en psicología clínica y directora de la Clínica CTA en Valencia, da las claves para saber actuar correctamente.

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¿Cómo actuar en caso de sospecha?

Ante la más mínima sospecha, se debe actuar. El primer paso mantener la calma, informarse del problema pidiendo ayuda profesional especializada en trastornos alimentarios y comunicar al hijo la preocupación que se siente por las conductas observadas con serenidad y paciencia. Tal y como explica la especialista, no se debe esperar a que el joven reaccione o lo reconozca, pero los padres deben mantenerse firmes en la necesidad de ponerse en manos de profesionales e iniciar un tratamiento lo antes posible. En todo momento, continúa la experta, los padres deben mostrarse comprensivos con los miedos del joven afectado.

¿Qué tipo de ayuda psicológica sería recomendable?

El origen de los trastornos alimentarios es multifactorial, donde están implicados diferentes factores de tipo social, cultural, psicológico y genético. "Los factores predisponentes aumentan la probabilidad de padecer un TCA, los desencadenantes facilitan el inicio de la enfermedad y los factores mantenedores son lo que favorecen que la enfermedad siga su curso y se mantengan en el tiempo", explica María Eugenia Moreno.

El tratamiento óptimo debe ser realizado por un equipo multidisciplinar de especialistas en TCA, señala la especialista, incluyendo servicios médicos, psicológicos, nutricionales y psiquiátricos, donde se intervenga a nivel físico, psicológico, familiar y social con un protocolo de intervención específico para trastornos alimentarios. En este sentido, la psiconutrición, un término que combina la unión entre dos disciplinas, se presenta como una gran ayuda para tratar este tipo de problemas. Surge de la necesidad de trabajar de forma conjunta y coordinada psicólogos y nutricionistas y va un paso más allá del plano alimentario, puesto que aborda la educación alimentaria, pero también los factores emocionales, motivacionales, personales o familiares que puedan estar influyendo en las conductas, hábitos y patrones alimentarios alterados.

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