Hacer yoga durante el embarazo no siempre es recomendable

El yoga es una disciplina en la que se emplean posturas muy diferentes. Algunas de ellas están prohibidas o pueden ser peligrosas si estás embarazada.

Tanto si recién te  inicias en esta práctica como si llevas años haciéndola, hacer yoga durante el embarazo conlleva beneficios como el de evitar molestias posturales, conectar íntimamente con el bebé y una mejor para preparación para el parto. Sin embargo, el yoga es una disciplina que basa muchas de sus asanas en el equilibrio. Algo que, como sabrás, durante el embarazo no está demasiado presente.

Qué clase de posturas elegir

Si acabas de conocer que estás embarazada, consulta de tu médico para saber si él desaconseja que lo hagas. Una vez que tengas la seguridad de poder sumarte a esta práctica sin riesgos, debes hacerlo según el grado de conocimiento que tengas sobre el yoga.

Durante los dos primeros trimestres evita las torsiones que requieran un esfuerzo físico de intensidad, aquellas que centran la presión en el abdomen. El embarazo no es el mejor momento para iniciarte en las asanas acrobáticas, durante estos meses la intensidad con la que lo realizabas cederá paso a un yoga suave, más centrado en la relajación, respiración y concentración que en lo atlético.

Durante el último trimestres, los especialistas tampoco recomiendan posturas que impliquen estar tumbada en el suelo boca arriba durante un tiempo prolongado. Asanas como la del gato, el perro o la del guerrero puedes continuar haciéndolas siempre que no te resulten molestas. 

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Las clases de yoga prenatal 

Es lo más recomendable si este es tu primer acercamiento a la actividad o quieres dejar de hacerlo en casa. Las asanas que se practican en estas clases están destinadas a ayudarte durante el parto y a favorecer la comunicación madre/hijo.

Las asanas que suelen predominar son aquellas que ayudan a la pelvis, por los cambios que experimenta durante los 9 meses de gestación, a moverse y descomprimir la tensión acumulada.

Para evitar o calmar los dolores de espalda se emplean las posturas que ayudan a abrir el pecho y fortalecen los músculos de las zonas dorsal y lumbar. Estirar los músculos del cuello es un ejercicio muy útil durante este momento porque ayuda a reducir la tensión.

Si bien es cierto que la respiración es uno de los pilares del yoga tradicional, en el prenatal cobra una importancia especial. Los movimientos de inspiración y espiración flexibilizan la columna y favorecen la zona pélvica con suaves balanceos que mecen al bebé mientras tu entrenas. El yoga prenatal puede incluir cantos, cuencos tibetanos y breves sesiones de meditación. 

Practicar yoga mejora tus defensas

El nivel de inmunoglobulina A aumenta considerablemente en las mujeres embarazadas apenas terminan la clase yoga. Estos resultados publicados en Complementary Therapies in Medicine reflejan que el cuerpo contiene una capacidad de respuesta inmunitaria mayor.

Es un dato muy útil porque justamente durante esta etapa son muy pocas las medicinas, hasta las naturales, que se pueden tomar.

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Evita estas asanas

El hot yoga o el que emplea el calor para su realización es preferible que no lo practiques durante el embarazo. 

Las torsiones profundas están contraindicadas, como ya hemos mencionado, porque pueden comprimir los vasos sanguíneos y aquellos nervios que conectan con el útero.Las torsiones de espalda tampoco están recomendadas, especialmente si tienes esta zona del cuerpo demasiado flexible. Si, además no lo haces de manera correcta, podrías generarte una diástasis abdominal. 

Seguro que serás la primera en descartar, por sentido común, aquellas posturas que requieran que estés boca abajo. La barriga, sin importar el estadío en el que estés, no debe soportar ningún peso.

Las posturas invertidas como la del pino presentan una dificultad extra sin estar embarazada. Si las realizas durante la gestación podrías tener graves problemas de circulación. 

Durante esta etapa el yoga sirve para mantener la flexibilidad en la mujer y aportar técnicas de relajación, que eviten la ansiedad y los nervios propios del momento. Evita, entonces, cualquier sobreesfuerzo físico.

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