Consejos para practicar la natación durante el embarazo

La natación es uno de los deportes más recomendables para practicar durante el embarazo, siempre que atiendas a unos pequeños consejos que te garanticen tu bienestar y el de tu bebé.

A menos que el médico nos diga lo contrario, el periodo de gestación es perfecto para practicar diferentes tipos de deporte, evitando siempre los de riesgo y los que supongan algún tipo de impacto en el cuerpo. El ejercicio físico solo trae cosas buenas durante el embarazo, siempre que lo acondicionemos a nuestra condición física real, es decir, la que teníamos antes de la gestación. Y entre todas las opciones posibles, la natación es uno de los deporte más recomendados para todas las etapas del embarazo.

Nada, entre otras cosas, mejora la circulación, ayuda a controlar el aumento de peso, te hace sentir ligera a pesar de tu estado, fortalece la musculatura, te hace sentir menos cansada, te ayuda a dormir mejor y mejora tu estado de ánimo. Eso sí, se desaconseja nadar cuando se tiene un embarazo de alto riesgo, placenta previa, amenaza de parto prematuro, dilatación del cuello del útero o si ya se ha producido la expulsión del tapón mucoso.

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Nadar durante el primer trimestre

Durante los tres primeros meses de embarazo puedes nadar 30 minutos, entre 3 y 4 veces por semana, siempre que no te esfuerces demasiado. También debes evitar lanzarte de golpe al agua, porque podría aumentar el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Si tienes náuseas o mareos durante esta etapa, nadar podría ayudarte a mantener estas molestias bajo control. Durante estos meses en los que la barriga aún no ha crecido apenas, no es necesario que utilices ningún bañador específico, siempre que te sientas cómoda.

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A menos que el médico nos diga lo contrario, el periodo de gestación es perfecto para practicar diferentes tipos de deporte, evitando siempre los de riesgo y los que supongan algún tipo de impacto en el cuerpo. El ejercicio físico solo trae cosas buenas durante el embarazo, siempre que lo acondicionemos a nuestra condición física real, es decir, la que teníamos antes de la gestación. Y entre todas las opciones posibles, la natación es uno de los deporte más recomendados para todas las etapas del embarazo.

Nadar durante el segundo trimestre

Puede mantener el mismo ritmo que en el trimestre anterior si tu médico no encuentra ningún inconveniente en el desarrollo del embarazo que lo impida. Nadar en esta etapa te servirá para relajar y distender la columna, además de aliviar la presión que puedas empezar a sentir sobre el vientre. Ahora sí empieza a ser conveniente utilizar un bañador premamá que te haga sentir más cómoda, al tiempo que el bebé queda más protegido.

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Nadar durante el tercer trimestre

Cuando estres en la recta final del embarazo puedes seguir nadando sin miedo a que suponga un riesgo para el bebé. Pero como seguramente te sientas más pesada y cansada, es preferible que nades a braza, que te supondrá menos esfuerzo y te hará mantener mejor la estabilidad y a fortalecer la musculatura de la pelvis. Eso sí, es recomendable dejar de nadar dos semanas antes de que el embarazo llegue a término por si se desprende el tapón mucoso y rompes aguas sin darte cuenta.

Consejos para nadar con seguridad

No nades en ayunas, porque hacerlo con el estómago vacío puede hacerte sentir débil y sufrir mareos, y eso sería peligroso para ti y para el bebé. Evita los cambios bruscos de temperatura y nada en una piscina que tenga el agua templada para no que ni tu metabolismo ni el de tu bebé sufran alteraciones.
Aprovecha el tiempo que estés nadando para relajarte. No estás compitiendo ni contigo ni con nadie, así que busca estilos que te hagan sentir cómoda y que no afecten a la oxigenación del bebé. Y antes de empezar a nadar no te olvides de calentar, al menos 5 minutos, ni de estirar al terminar para no causarte ninguna lesión.

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