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Masaje perineal y Epi-No: dos recursos para ayudarte con el embarazo

Una experta nos explica en qué consisten estos métodos y cómo pueden minimizar los riesgos de sufrir consecuencias negativas

Cada día se tiene una mayor conciencia de lo importante que es preparar el cuerpo para la gestación y el parto, antes incluso de quedarte embarazada. En este sentido, la fisioterapia dirigida a futuras mamás está más en auge que nunca, como herramienta para hacer frente a los cambios que se sufren a nivel físico y favorecer una saludable recuperación. Concretamente, trabajar el suelo pélvico se convierte en una de las prioridades, tal y como sostiene Christel Alcaide, fisioterapeuta y socia de Fisiohm en Madrid.

Pérdida de placer sexual y/o anorgasmia, dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), incontinencia urinaria, fecal o de gases, estreñimiento crónico o prolapsos (descenso de órganos) son algunas de las consecuencias negativas sobre nuestro cuerpo que se pueden dar durante el embarazo o como consecuencia del parto. Para disminuir los riesgos, la experta recomienda dos métodos eficaces: masaje perineal y Epi-No

Masaje perineal, mejor en pareja

Este tipo de masaje, que se puede hacer como automasaje o en pareja, "ayudará a elastificar la musculatura perineal para facilitar el expulsivo y evitar en la medida de lo posible la episiotomía o los desgarros", explica. Uno de los cambios más relevantes del embarazo se producen sobre el centro de gravedad; este se desplaza hacia delante, lo que provoca que tanto la musculatura del suelo pélvico como de la zona lumbar se contraen para poder mantener una posición erguida. Como consecuencia se suelen producir contracturas en la zona para las que se recomienda este masaje. Prepara los tejidos alrededor de la vagina, estirando, reblandeciéndolos e incrementando la elasticidad del periné.

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Además, "ayuda a la mujer a familiarizarse con la sensación de estiramiento de esta zona, experimentando sensaciones similares a las del parto y a aprender a controlar los músculos". La práctica a partir de la semana 31 de embarazo es útil también para reducir el trauma perineal en el parto (como desgarros espontáneos o la necesidad de realizar episiotomía) sobre todo en mujeres nulíparas (que nunca han dado a luz) o multíparas con episiotomía en su/sus partos anteriores. Antes de nada hay que acudir a un especialista para que haga un diagnóstico, determine si es recomendable –en casos de varices vulvares, flacidez perineal, infección urinaria o vaginal o amenaza de parto prematuro no es aconsejable- y os enseñe, a ti y a tu pareja, a realizarlo correctamente.

Método Epi-No, un dispositivo médico

"La musculatura perineal es complicada de trabajar, pues es bastante difícil identificarla y a veces podemos creer que lo hacemos correctamente cuando realmente lo que estamos haciendo es contraer los glúteos o los abdominales", advierte la fisioterapeuta, que nos habla de un dispositivo médico que puede ser de mucha ayuda. "Se trata de un ejercitador pre y post parto que consiste en una especie de balón hinchable de silicona que se introduce en la vagina y va unido mediante un cable a una perilla de mano con manómetro integrado para supervisar la variación del tono muscular". Las contraindicaciones son las mismas que las del masaje perineal y se recomienda, igualmente, acudir a un profesional para aprender a usarlo, aunque se compre para usar en casa.

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