Deporte durante el embarazo: qué puedo hacer y qué no

Es importante que mantengas una buena forma física durante el embarazo, pero no todos los deportes son adecuados durante esta etapa tan importante de tu vida.

Atrás quedaron los tiempos en los que una mujer mantenía reposo por el mero hecho de estar embarazada, sin que existiera ningún riesgo o complicación que así lo exigiese. A día de hoy una de los principales cuidados que tiene una embarazada es el de mantener su cuerpo en buena forma física, fuera deportista previamente o no.

Es cierto que no todas las etapas del embarazo son iguales, y en el primer trimestre hay un mayor riesgo de aborto y el en tercero es posible que el cansancio no nos deje movernos con tanta energía como nos gustaría. Por eso hay que saber que lo importante es ir modificando las rutinas en función de cómo de avanzado esté el embarazo y de te sientas físicamente.

En cualquier caso, es importante consultar cualquier decisión que tomemos en esta linea con el médico e interrumpir la actividad si se experimentan dolores en la espalda o el pubis, falta de aliento o si sufres cualquier maero o desfallecimiento.

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Si no hacías deporte antes del embarazo

Está claro que es importante que cuides de tu salud física durante el embarzo, pero no es el momento de experimetar y hacer esfuerzos excesivos que puedan poner en riesgo tu salud o la del bebé. Una buena forma de empezar a poner el cuerpo en movimiento es caminar media hora cada día, a buen rtimo pero sin agotarte. También la natación, si está dirigida por un profesional que te guíe para que hagas el ejercicio necesario, pero sin excederte, puede beneficiarte en todos los sentidos. Procura buscar una piscina en la que el agua no esté tratada con cloro. Solo necesitas media hora tres veces por semana para notar cómo tu cuerpo se pone en forma y ganas resistencia y capacidad respiratoria. Además, flotar en el agua y dejar de sentir el peso de la barriga en el cuerpo es un auténtico placer. 

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Las clases de yoga y pilates, cuando están dirigidos a mujeres embarazadas, son a día de hoy una de las opciones más demandadas entre las gestantes. No solo nos ayudan a ganar flexibilidad y a tonificar el cuerpo, sino que lo relajan, al igual que ocurre con la mente. Y esto, en una etapa de la vida en la que nos enfrentamos a tantos cambios a toda velocidad, es muy necesario. Por descontado, has de acudir inmediatamente al médico si se produce alguna pérdida de líquido amniótico, un sangrado o disminuyen los movimientos fetales.

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Si ya eras deportista 

Si eres de las que hacía deporte de forma habitual antes del embarazo puedes seguir entrenando, a menos que exista alguna complicación en la gestación o que sea un deporte que de por sí entrañe algún tipo de riesgo para ti o el bebé en estos meses. Lo ideal es consultarlo siempre con el médico y atender a sus consejos. Pero si no existe ningún inconveniente puedes, por ejemplo, seguir corriendo siempre que no te agotes y que pares los últimos meses, porque el volumen de la tripa puede causarte algún desequilibrio y aumenta el riesgo de que te hagas alguna torcedura.

Olvídate, eso sí, de los deportes que practican bajo el agua, como submarinismo o el buceo, los que te supongan un esfuerzo físico excesivo, los que impliquen un impacto pélvico, como el baloncesto o la equitación, y los de contacto, como las artes marciales o el boxeo.

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