Así afectan los cambios de temperatura en el embarazo

Durante la gestación, la mujer experimenta una serie de transformaciones que repercuten directamente en el bebé

El embarazo es uno de los momentos de mayores cambios en la vida de una mujer. Sin embargo, aunque se trate de una etapa de grandes transformaciones, no todas las embarazadas la viven de la misma manera. Algunas sufren importantes alteraciones del sueño, mientras que a otras no les cuesta tanto dormir. Hay quien siente muchas náuseas, otras tienen mucho apetito, y así sucesivamente.

Uno de los factores que diferencia de manera significativa a una mujer de otra es la temperatura corporal. El embarazo es toda una revolución hormonal y esto puede provocar que la mujer pueda sufrir una alteración en su temperatura corporal motivada por el descenso de estrógenos y el incremento de progesterona.

En líneas generales, "tanto la madre como el bebé no se ven afectados por los pequeños cambios de temperatura que se puedan producir a lo largo de la gestación, ya que el embrión se encuentra protegido por las estructuras que lo cobijan. Esto hace que las condiciones de temperatura sean las adecuadas para su desarrollo, con independencia de la temperatura del ambiente exterior o la que puede sentir la madre. Solamente si hubiera modificaciones grandes de temperatura, el feto podría verse afectado", declara el doctor Lorenzo Armenteros del Olmo, Responsable del Grupo de Salud de la Mujer de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

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Sin embargo, cada mujer es un mundo, y mientras que hay embarazadas que experimentan frío aunque haga calor, a otras les ocurre exactamente lo contrario. Pero, ¿qué motiva esta situación? El frío es menos común que el calor en las embarazadas. "En este síntoma está implicado el mecanismo de regulación de la temperatura de nuestro organismo, que en la primera fase del embarazo puede verse afectado y no funcionar como lo hace habitualmente. Esta sensación de frío aparece con más frecuencia ante cambios bruscos de temperatura, por lo que es aconsejable evitar estos cambios bruscos", recalca el especialista

Sentir calor o lo que comúnmente se llaman 'sofocos' tiene que ver con la progesterona. "El incremento de temperatura en el embarazo es muy moderado y se debe sobre todo al metabolismo de la progesterona. Los sofocos que pueden producirse en algunas embarazadas están relacionados con el descenso de los estrógenos con un mecanismo similar al que pueden sufrir las mujeres en la menopausia", asegura el doctor Armenteros.

Los cambios pequeños cambios de temperatura son absolutamente normales, no hay ningún motivo por el que una mujer deba alarmarse ante un leve sofoco o un brote de frío. Sin embargo, si en algún momento la situación se vuelve más compleja o genera algún tipo de incertidumbre, se debe consultar al médico de familia o al ginecólogo para que haga un estudio completo de la situación.

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