Así evitarás las molestias posturales que se producen durante el embarazo

Seguir unas sencillas recomendaciones durante los cambios físicos del embarazo puede suponer un gran alivio para las futuras mamás

En la apasionante etapa del embarazo, las futuras mamás miman su cuerpo con el fin de que el bebé se desarrolle con salud en el interior del vientre materno y, al mismo tiempo, el cuerpo de la madre pueda soportar de la manera más cómoda posible las continuas mutaciones que experimenta a medida que el pequeño crece en su interior. La transformación física de la mujer embarazada conlleva una variación postural debido al peso y al volumen que adquiere su cuerpo. Unos cambios que, en la mayoría de las ocasiones, generan dolor y malestar hasta el punto de que en muchos casos precisan atención médica.

Cabe destacar que el abdomen es el principal centro de gravedad durante el periodo de gestación, ya que se trata de la parte del cuerpo que experimenta el mayor cambio físico debido al crecimiento del bebé en su interior. Con esta principal variación se produce progresivamente una alteración del equilibrio y, por tanto, la mujer acaba por curvar la espalda. A este fenómeno se le denomina hiperlordosis lumbar, provocado también por el ajuste del útero. Otro de los inconvenientes posturales del embarazo recae en las piernas, ya que las extremidades inferiores son la parte del cuerpo sobre la que se apoya el peso cuando la futura mamá se encuentra de pie, y en las que aparecen problemas como varices o retención de líquidos si no se mantiene la higiene postural necesaria.

Pautas para cuidar la columna vertebral

En el caso de las actividades dirigidas a la columna vertebral con el fin de evitar dolores lumbares, existen unas sencillas recomendaciones que ayudan a mantener una buena postura. En primer lugar, es muy importante, cuando estamos sentadas, evitar cruzar las piernas o estar apoyada en una de ellas cuando estamos de pie. Disminuir la velocidad durante los paseos es una buena opción con el fin de mantener el correcto equilibrio. Se aconseja elongar la musculatura en las zonas en las que notemos tensión (cuello, pecho, glúteos y aductores) y no realizar ejercicios para los glúteos o de musculatura paravertebral. Para finalizar, es fundamental sentarnos correctamente en cualquier silla (también en el coche) y servirse del cinturón prenatal en casos de dolor lumbar.

Piernas menos pesadas

Para aliviar las molestias en las piernas, prevenir la aparición de varices y suavizar la retención de líquidos la reeducación postural debe dirigirse también a modificar las posturas que se adoptan durante un considerable espacio de tiempo. Se debe, por tanto, evitar permanecer de pie con los pies juntos, las rodillas estiradas y la columna vertebral curvada en exceso. Además de corregir la columna, estamos ayudando a suavizar el peso irregular en nuestras piernas.

Cuando la futura mamá se encuentre sentada se recomienda mantener las piernas en paralelo y ayudarse con un alzador de pies para modificar, cada cierto tiempo, el ángulo que forman nuestras rodillas. Una vez tumbada, la postura ideal es recostada del lado izquierdo con el fin de beneficiar el retorno venoso. Es aconsejable adelantar una pierna y apoyarla sobre una almohada flexionando ligeramente la rodilla. Las posturas boca arriba y boca abajo son las menos recomendadas.

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