Ideas sencillas para improvisar un disfraz de Halloween

Con creatividad y recursos fáciles se pueden conseguir looks de miedo para que los pequeños disfruten de la noche más terrorífica del año

A pesar de ser una tradición que procede de las tribus celtas irlandesas, Halloween se ha extendido por todo el mundo gracias a EEUU -donde se celebra por todo lo alto- y especialmente de la mano del cine. De esta manera, se ha convertido ya en una fiesta más en nuestro país y cada vez son menos los que se resisten a disfrutar de esta noche de miedo, en la que los disfraces se convierten en los principales protagonistas, sobre todo para los niños. Aunque son muchas las propuestas que podemos encontrar en los escaparates de las tiendas para transformar a los más pequeños de la casa en terroríficos personajes, no hace falta invertir una gran cantidad de dinero para que disfruten de la también llamada Noche de Brujas. Con un poco de paciencia y creatividad, puedes confeccionar tú misma un disfraz improvisado para esta terrorífica fecha. 

Disfraz de momiaVER GALERÍA

Clásicos sencillos que nunca pasan de moda 

Los disfraces tradicionales son un acierto seguro, pues viven ajenos a tendencias y son fácilmente reconocibles. Uno de los más populares de Halloween, el de momia, se puede conseguir con sencillos materiales y no necesitarás mucho tiempo ¡Verás como tu pequeño parece recién salido de un sarcófago! Solo tienes que hacerte con una camiseta ceñida de manga larga blanca y unos leotardos, también blancos. Necesitarás además comprar unos rollos de vendas para cubrir su cuerpo por completo. Envuelve la camiseta y los leotardos con las vendas y utiliza pegamento textil para fijarlas a las prendas, con el fin de que no se desmorone antes de tiempo. Píntale unas ojeras difuminando un poco de sombra oscura o lápiz negro bajo los ojos y da un par de vueltas con la venda alrededor de la frente y del óvalo facial. 

Heridas caseras

Unos vaqueros, una camiseta y unas deportivas se pueden convertir en un disfraz perfecto para Halloween si se eligen bien los complementos. ¿Por ejemplo? Una herida en la cara que ponga los pelos de punta. Aplica una generosa capa de pegamento de cola en la zona donde vas a diseñar el corte. Coloca un trozo de papel higiénico, fija y deja secar. Repítelo unas tres o cuatro veces. Una vez seco, con ayuda de una tijera de punta redonda, haz un hueco en el centro, que será la parte abierta de la herida, y aplica pegamento en todos los bordes. Una vez lista la estructura, cubre con base de maquillaje, con sombras oscuras la parte central y moradas o rosas el resto. 
Para que el resultado sea lo más realista posible solo queda añadir la sangre. Para prepararla disuelve un poco de maicena en agua, añade un chorrito de miel y témpera roja. Si necesitas oscurecer el color, añade un poco de cacao en polvo a la mezcla. Cuando des con el tono y la textura deseada, cubre la herida y deja que resbale algo de líquido por la piel.

Disfraz de zombieVER GALERÍA

Si tienes ropa vieja tienes un tesoro

No importa que le quede grande, incluso si es tuya, lo importante es que haya autorización para meter la tijera. Rasga la tela, haz girones y decórala con ‘sangre’, por ejemplo, con salpicaduras de témpera roja. Estarás a punto de convertir a tu pequeño en un zombie saliendo de la tumba. Un poco de pintura blanca en la cara, pelo cardado, sangre artificial alrededor del cuello y ojeras. Solo falta que levante los brazos a la altura de los hombros y ande balanceándose de lado a lado para ser un auténtico muerto viviente.
 

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